La pandemia del coronavirus provocará en Francia la mayor recesión de su economía desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, y amenaza con acabar con la zona euro si no se limitan las divergencias económicas entre los países, pronosticó ayer el ministro de Economía, Bruno Le Maire.

En una comparecencia ante el Senado, Le Maire aseguró que el retroceso de la economía francesa estará “muy por encima” de 2.2% registrado en el 2009, la peor cifra desde la postguerra.

Advirtió sobre la importancia de una actuación conjunta en el seno de la Unión Europea (UE) para evitar que crezcan las divergencias económicas entre los países, lo que haría insoportable la supervivencia de la moneda común.

“Es una crisis global. Uno de mis elementos de inquietud es la capacidad de la zona euro para resistir”, afirmó Le Maire.  El ministro francés indicó que el peligro es que las economías más sólidas, como la alemana, “pongan sobre la mesa cifras astronómicas para proteger su economía” y que “cuando acabe la crisis se recuperen más rápidamente” que otras, como la italiana, que con menos margen lo harían más despacio.

Alemania apoya a empresas

La principal economía europea garantizará 100% de los préstamos concedidos por los bancos a pequeñas y medianas empresas, ampliando el paquete de 1.1 billones de euros destinado a apoyar al país durante la pandemia del coronavirus, informaron fuentes del gobierno.

La garantía estatal aumentará de 90 a 100% para las empresas de 11 a 250 empleados con préstamos de hasta 500,000 euros, y de 800,000 euros para empresas de mayor tamaño. La duración de los préstamos se ampliará de cinco a 10 años.

Japón prepara plan de estímulos

Por su parte, Japón declaró estado de emergencia en Tokio y otras seis prefecturas para frenar la propagación del coronavirus, dijo este lunes el primer ministro Shinzo Abe, cuyo gobierno prepara un plan de estímulo de 990,000 millones de dólares para amortiguar el impacto de la epidemia en una economía

Abe dijo que el gobierno ha decidido aplicar un paquete de estímulo de unos 108 billones de yenes, incluidos más de 6 billones en pagos directos a hogares y pequeñas empresas y otros 26 billones de yenes para permitir el aplazamiento del pago de la contribución a la seguridad social y los impuestos.