El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial están operando un token de criptografía llamado Learning Coin/Moneda de Aprendizaje para experimentar el funcionamiento de la tecnología blockchain.

Este ejercicio les permitirá identificar las ventajas que ofrece esta nueva tecnología para dotar de identidad digital sus operaciones con clientes, transparentar las transacciones electrónicas, facilitar su rastreo y limitar los riesgos de seguridad, confirmaron funcionarios de las instituciones.

Tanto el FMI como el Banco Mundial cuentan con una red privada de blockchain que permitirá a usuarios compartir contenidos, investigaciones, videos y presentaciones, y los participantes podrán obtener estos criptoactivos, una vez que cumplan ciertos objetivos. El token no tiene un valor en el mundo real, no cuenta con un respaldo monetario y por ello no le dan la identificación de monedas. Sin embargo, parte del experimento supone que los participantes pueden recibir estos activos como una especie de recompensa.

Ambos organismos han estado activos en el análisis e investigación sobre el uso de la tecnología para realizar compras con plataformas de pagos digitales. Desde octubre pasado lanzaron la Agenda Fintech de Bali, donde explicaron la relevancia de crear vías regulatorias que otorguen certidumbre en su manejo.

Regulado

La semana pasada, durante las Reuniones de Primavera del FMI, la directora gerente, Christine Lagarde, dijo que “hay pocas dudas de que las herramientas de pagos digitales, como bitcoin y otros proyectos de criptomoneda, están transformando la forma en que los consumidores realizan las transacciones”.

Sin embargo, enfatizó que las mejores tecnologías digitales fallarán si los usuarios no confían en ellas y esgrimió que es ahí donde entra la labor de las autoridades.

El gerente general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), Agustín Carstens, mantiene una posición crítica ante esta nueva tecnología como medio de pago, pues no está ampliamente probada, y en cambio, cualquier experimentación cambiará la demanda de dinero base y su composición de manera impredecible.

Blockchain: seguridad digital

El blockchain, o cadena de bloques, es visto por el Banco Mundial como la tecnología que puede alterar modelos económicos y de negocio y convertirse en un activo valioso para economías emergentes.

Destaca que los expertos en tecnología lo identifican como un método útil de combate a la corrupción, especialmente en países donde la penetración de telefonía móvil facilita la adopción de tecnologías.

En un artículo interno, divulgado en las Reuniones de Primavera, titulado “Blockchain, cómo asegurarse que cada dólar llegue a quien lo necesite”, detallan que esta cadena de bloques digitales continúe dando información que una vez generada es difícil de modificar.

Incluye información sobre remitente, destinatario y monto de dinero. Se trata de datos confiables porque están ligados a un estricto marco de normas y claves criptográficas, y sólo aquellas personas con la clave correcta pueden acceder o modificar los datos.

Según el artículo, blockchain también elimina la necesidad de un intermediario como un banco o un abogado, lo que facilita la transparencia que es enemiga de la corrupción.

Pioneros

El Banco Mundial utilizó desde el año pasado la tecnología blockchain para una liquidación de bonos que recaudó 81 millones de dólares. La operación atrajo a inversionistas como CommBank, QBE, Insurance, NSW Treasury Corporation y Northern Trust.

En agosto del 2018, lanzó el bond-i, un nuevo instrumento de deuda operado por blockchain, el primer bono en el mundo en ser creado, asignado, transferido y gestionado a lo largo de su ciclo de vida, mediante esta cadena de tecnología digital.

El BID, desde octubre del año pasado, realiza pruebas de blockchain. Por un lado, el laboratorio de innovación del Grupo BID, junto con representantes de las principales empresas tecnológicas y de consultoría a nivel mundial, realizaron una alianza para impulsar el desarrollo de un ecosistema de blockchain en América Latina y el Caribe.

Al participar en uno de los seminarios de las Reuniones de Primavera del FMI, la directora gerente comentó que para defenderse de una posible presión competitiva de los criptoactivos, los bancos centrales deben seguir aplicando políticas monetarias eficaces que se adapten a las nuevas necesidades. Es aquí donde está uno de los grandes retos, señaló.

A diferencia del valor de las monedas de uso corriente, que está anclado por la política monetaria y su condición de moneda de curso legal, el valor de los criptoactivos se apoya únicamente en la expectativa de que otros también los valores y utilicen. Pero como una valoración no es del todo sólida, su precio se mantiene volátil.

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