A menos de dos horas de que el presidente Mauricio Macri anunciara el inicio de las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por un programa de asistencia financiera, Christine Lagarde, la directora del organismo, aseguró que espera “con interés” la “colaboración” con Argentina.

En un breve comunicado, Lagarde aseguró que “Argentina es un valioso miembro del Fondo Monetario Internacional”. “Agradezco la declaración que hizo hoy el presidente Macri y espero con interés continuar nuestra colaboración con Argentina”, señaló.

Lagarde cerró sus primeras declaraciones sobre el pedido de ayuda de las autoridades del gobierno argentino con la confirmación de que “se han iniciado discusiones sobre cómo podemos trabajar juntos para fortalecer la economía argentina y llevaremos estas conversaciones a cabo en breve”.

Dujovne viaja a Washington

Mientras tanto, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y parte de su equipo, conformado por el secretario de Política Económica, Sebastián Galiani, y el de Hacienda, Rodrigo Pena se reunirán hoy en Washington con Lagarde, para avanzar con el propósito de conseguir la línea de crédito “preventivo“, tal como anunció.

Desde el Ministerio de Hacienda descartaron que el préstamo que se está gestionando ante el FMI sea un PLL (Precautionary and Liquidity Line), una nueva línea vigente desde el Fondo para los países miembros desde marzo de este año.

Dujovne, indicó a periodistas que con esa línea de crédito preventiva el Fondo busca apuntalar el programa de corrección gradual de los desequilibrios macroeconómicos heredados de la administración anterior de Cristina Fernández.

El ministro expuso también, que todavía no se han discutido los detalles del crédito, que a su entender será a tasas inferiores a las del mercado, y acotó que “estamos hablando de un FMI muy distinto al que conocimos hace 20 años”.

El auxilio

El presidente Macri anunció el martes que inició conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para obtener una línea de crédito para afrontar la turbulencia financiera provocada por la fuerte depreciación del peso.

Macri dijo en un mensaje televisado que se comunicó con la directora gerente del FMI, pero no precisó el monto del préstamo que había solicitado, aunque trascendió que podrían ser 30,000 millones de dólares. “Hace minutos he hablado con Lagarde que nos ha confirmado que vamos a arrancar hoy mismo a trabajar en un acuerdo para fortalecer este programa de crecimiento”, sostuvo el mandatario.

La decisión final se tomó la tarde anterior, en el círculo más cercano al presidente de la nación. Unas horas antes de la reunión que convocó a todo el gabinete económico del Ejecutivo y en la previa a la mesa política de Cambiemos, se reunieron en el ala norte de la Casa Rosada el presidente Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, los vice jefes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, los ministros de Finanzas, Luis Caputo, y Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger.

“La decisión se tomó en la mesa chica de economía, lo definieron antes de reunirse con el resto”, explicó una fuente de la Casa Rosada a El Cronista. “Una vez que se tomó, se comunicó al resto del gabinete económico”, agregó la misma fuente.

A la hora de encontrar explicaciones al regreso de Argentina a los créditos del FMI, el ministro dijo: “No hay más plata. La semana que viene vencen 23,000 millones de dólares de Lebac y no hay más plata, tenemos un fuerte déficit y no tenemos más margen. Las ideas que habíamos pensado, como los 30,000 millones de obra pública, era algo que teníamos pensado hacer más adelante, era una opción que manejábamos y hubo que adelantar la medida”.

Más turbulencias

Tras las medidas de emergencia tomadas la semana pasada, cuando el gobierno argentino subiera a 40% las tasas de interés, el país podría tener que revisar a la baja su proyección de crecimiento económico de 3% para este año, dijo el martes Guido Sandleris, jefe de Gabinete de la Cartera. Sandleris explicó en un encuentro con periodistas, que la volatilidad en plazas globales afectó más duramente a Argentina porque el país tiene “desequilibrios macroeconómicos importantes” que el gobierno está buscando corregir.

Argentina-FMI: los fantasmas del pasado

LA DECISIÓN del gobierno argentino de buscar el respaldo financiero del FMI para detener la corrida financiera en contra de su moneda local ha dividido opiniones en la sociedad argentina, por la percepción negativa que existe sobre el organismo financiero. Muchos dentro y fuera de ese país responsabilizan al FMI de la profundización de la crisis económica argentina del 2001-2002, en la que el organismo que en ese entonces dirigía el alemán Horst Köhler, retiró el respaldo financiero por el incumplimiento de las medidas de ajuste económico que impuso como condición para otorgar la ayuda. ¿Cómo entender esta relación?

Afectada por la onda expansiva de la crisis global que inició al reventarse la burbuja financiera de las empresas punto com, la economía argentina cayó en recesión en el 2001. Precario en finanzas, el país, solicitó ayuda al FMI, quien la otorgó a cambio de un severo programa de ajuste macroeconómico.

La crisis de credibilidad de la economía argentina desató una corrida financiera a la que el gobierno de Fernando de la Rúa respondió con el congelamiento de los depósitos —el corralito financiero—, una medida desesperada luego del retiro de 22,000 millones en tres meses.

Las medidas desataron protestas callejeras en las que multitudes salieron a las calles con haciendo sonar cacerolas (los famosos cacerolazos). Hubo saqueos a tiendas de supermercados y al final la represión de la autoridad ocasionó varias muertes.

En la turbulencia el FMI regateó su respaldo financiero ante el incumplimiento del gobierno de las pesadas medidas de ajuste macroeconómico que demandó el organismo. La crisis argentina precipitaría la masiva cesación de pagos (default) del país.

En el 2003, Argentina solicitó su último préstamo al FMI, por 10,000 millones de dólares, mismo que sería saldado en el 2006 bajo el mandato de Néstor Kirchner. Para el mandatario, liquidar la relación con el FMI se convirtió en una bandera política.

El pago al FMI no significó la ruptura con el organismo, aunque sí permitió al país cancelar las misiones de evaluación de políticas económicas que realiza a todos sus socios.

Argentina y el FMI retomaron su relación luego de que Mauricio Macri, de la alternativa electoral Cambiemos, llegó al poder a finales del 2015 tras más de una década de gobiernos kirchneristas.

Tras dos años de aplicación de una política de ajuste macroeconómico “gradualista” con resultados cuestionados y una dura batalla contra la inflación (la segunda más alta del mundo después de Venezuela), el gobierno de Macri se ha visto obligado a solicitar de nuevo el apoyo del FMI.

Durante su visita a Argentina en marzo pasado para asistir a la cumbre del G20, Christine Lagarde, la directora gerente del FMI, reconoció que en el pasado el organismo fue “demasiado a fondo y demasiado rápido” para que la sociedad asumiera su programa de ajuste para Argentina a principios del siglo.