La inseguridad y violencia crecientes en México plantean riesgos importantes para las industrias petrolera y turística, pues debilitan los ingresos de los corporativos, sus márgenes, ganancias y capacidad de pago, advierte la calificadora Moody’s.

“El aumento de la inseguridad, los robos y las advertencias de viaje dañan la rentabilidad de las compañías mexicanas y en particular debilitarán los ingresos y márgenes en un lapso de 12 a 18 meses”, sostuvo.

En un comunicado sobre sectores no financieros, que no tiene vínculo de calificación, la agencia destacó que las empresas de estos segmentos han tenido que elevar sus costos y gastos ante las interrupciones de operación que se han presentado por eventos violentos, el robo y la seguridad de sus empleados.

“El crimen se ha extendido con fuerza por varias entidades del territorio desde el 2014, cuando comenzó a pasar de los estados del norte, a los del centro y sur, imponiendo altos riesgos financieros particularmente en sectores del petróleo, turismo, manufacturas y minería”, consignó.

Entrevistada aparte, la analista de sectores de la calificadora, Sandra Beltrán, explica que los grandes corporativos de operación multinacional han compensado los sobrecostos que les imponen estrategias para garantizar su seguridad, con su desempeño en otras zonas.

Son las pequeñas y medianas empresas las que suelen sufrir un impacto mayor de la violencia, pues no están tan bien posicionadas en el mercado, tienen mayor presión en costos, menor rentabilidad, y este entorno deteriora su apalancamiento y cobertura de intereses.

Ahí mismo, destacaron que el robo y crimen están minando la competitividad de México, es decir, son factores que restan cuando un inversionista decide abrir una empresa en el país, o retirarse.

“De acuerdo con cifras del Foro Económico Mundial (WEF), los principales factores problemáticos que encuentran los inversionistas para hacer negocios en México son: la corrupción, las altas tasas de crimen, robo así como la ineficiencia de la burocracia gubernamental”.

Aumento de inseguridad demanda más gasto

Este es el segundo año consecutivo en que la agencia divulga el análisis sectorial centrado en violencia e inseguridad. En esta versión, sostiene que la situación actual de inseguridad demanda un fuerte incremento del gasto en seguridad nacional, pues en el presupuesto de este año aprobaron una erogación federal de recursos que es 7.2% inferior al nivel disponible en el 2018.

Es decir, el gobierno federal está erogando este año el menor flujo de recursos públicos para labores de seguridad, en cuatro años. A pesar de que las cifras oficiales del Inegi evidencian el aumento exponencial de las actividades delictivas.

Turismo impactado

En el análisis, toman por ejemplo los casos de las alertas de viaje emitidas por Estados Unidos para Guerrero, Tamaulipas y Quintana Roo, y advierten que son determinantes para reducir la afluencia de turistas a las entidades, imponiendo severos costos económicos a los gobiernos, y la industria de servicios turísticos de hoteles, restaurantes, servicios y esparcimiento.

En entrevista, Sandra Beltrán, analista de Moody’s, dice que desde el tercer trimestre del 2017, cuando Estados Unidos comenzó con sus alertas de viaje, sí se han retrasado las reservaciones de turistas. Para tratar de mitigar el impacto, los corporativos del sector han tenido que incentivar las visitas con bajas en tarifas.

Entre las localidades más afectadas por estas alertas, se encuentran Acapulco, Los Cabos, Cancún y Puerto Vallarta.

Transporte, también afectado

La analista de Moody’s dice que la industria del transporte suele también verse afectada por la inseguridad, y han tenido que cambiar sus estrategias de operación.

Tomaron los casos de Bimbo, Coca-Cola, Pepsico, y Lala, que en el 2018 tuvieron que cambiar sus rutas de distribución o de plano suspenderlas en Guerrero. Esto, para proteger a los empleados del robo y extorsión.

Admite que este tipo de medidas afecta a las empresas porque les genera más costos de operación. No ha tenido hasta ahora un efecto directo en la nota crediticia, y las empresas no han trasladado el costo al precio de los productos que venden, pues se trata de grandes corporativos de operación incluso fuera del país, que pueden compensar estos costos con su desempeño en otras latitudes.

Creciente violencia también presiona finanzas de los estados

La inseguridad y violencia creciente como la que prevalece en México generan riesgos sociales de impacto significativo en las finanzas del sector púbico, advierte la calificadora Moody’s.

“Los niveles crónicos de violencia pueden frenar la inversión y provocar una fuga de capitales, genera un aumento sostenido del gasto gubernamental en seguridad, y esto, en conjunto, suele afectar la fortaleza fiscal del gobierno”, alerta en un análisis sectorial.

De acuerdo con ellos, la presión sobre el soberano es mayor, cuando las administraciones locales no responden a las demandas sociales o bien, a las emergencias, pues pueden generar reacciones violentas de la población que en el extremo reducen el crecimiento local y federal.

“La violencia suele debilitar la actividad económica estatal y municipal, afectando a las finanzas públicas a través de menores ingresos fiscales, como ha sucedido con el municipio de Reynosa”, aclaran en el análisis no vinculado a una acción de calificación.

La citada ciudad fronteriza, que tiene una nota especulativa (“B1”/”Baa2”/Estable), ilustra el riesgo crediticio que puede precipitarse en el resto, pues en medio del resurgimiento de la criminalidad, se les colapsó la recaudación del Impuesto Predial.

A este respecto, Mathew Walter AVP analista en Moody’s, matiza que una violencia creciente como la que se ha presentado en Acapulco, Reynosa y algunos municipios de Quintana Roo puede impactar negativamente en los perfiles financieros de emisores municipales.

Principalmente si son poco diversificados en sus actividades económicas y si está demasiado recargado su desempeño en alguno de los sectores más afectados, como son el turístico y de energía, precisa.

Turismo, rehén de violencia

La violencia creciente en Guerrero y Quintana Roo, que no son calificados por la agencia, ha motivado el estancamiento de su actividad por el impacto en el sector turístico.

Incluso localidades que no tenían este problema, como las de Colima y Baja California Sur, ahora enfrentan los estragos económicos de un aumento en la inseguridad y violencia local, acotaron.

El analista comenta que en las entidades y municipios que dependen de la industria turística se ve “un mayor sufrimiento por inseguridad, que sí está afectando la generación de ingresos”.

Impacto tributario

En el análisis divulgado este martes, Moody’s precisa que en los casos donde la violencia pesa sobre la actividad económica, suelen frenarse los ingresos fiscales.

“Los ingresos a nivel estatal tienden a ser más estables, porque las arcas de las entidades federativas dependen menos de los ingresos de fuente propia que son sensibles al desempeño económico, incluidos los impuestos sobre la nómina”.