La economía peruana se encuentra en este momento en una situación pocas veces vista. Con tasas de crecimiento del PIB de entre 5 y 7%, la expectativa de 6% para el 2012 no está fuera de la realidad.

Esta solidez económica está basada en construcción y en comercio, principalmente, pero la percepción nacional e internacional es que el sector minero es el impulsor de este auge económico. El sector minero sólo aporta 9% del PIB peruano.

Lo realmente destacable es el esfuerzo de las autoridades del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) al mantener una política monetaria estable. La inflación, su principal objetivo, está en niveles de 4.25% anual y desde enero del 2009 no ha sido mayor de 5 por ciento.

El tipo de cambio del nuevo sol con respecto al dólar de Estados Unidos ha estado apreciándose desde hace muchos años. Su nivel actual de 2.64 tiene una tendencia que contrasta con las épocas duras de los años 80 y 90, cuando existía una depreciación acelerada.

Las tasas de interés de referencia del BCRP llevan casi dos años en el mismo nivel: 4.25 por ciento.

Esta política de estabilidad de las tasas de interés ha sido el factor fundamental para que la inversión haya crecido en los últimos años más de 50% y la demanda interna se haya duplicado en los últimos cinco años.

Estas condiciones fueron entendidas como favorables por los mercados financieros internacionales y dieron como resultado que la semana pasada se incrementara la calificación crediticia del país. Sin duda, esto hace que el círculo virtuoso se mantenga: hay crecimiento económico sostenido que hace que haya un ambiente propicio para las inversiones que hacen crecer aún más a la economía.

Parece todo perfecto, pero hay dos elementos que demos destacar, pues la estabilidad económica de Perú no está exenta de riesgos.

Los conflictos sociales en algunas provincias por el tema de la minería hacen que la situación sea de alto riesgo. Las carencias y demandas sociales deben ser atendidas como parte de la agenda económica de los próximos años si se pretende que el crecimiento se traduzca en desarrollo.

Otro foco rojo es la estabilidad política. En poco más de un año del nuevo gobierno, se han dado cambios importantes en el gabinete del presidente Ollanta Humala. Se ha cambiado por tercera vez al Ministro del Interior y renovado casi completamente el gabinete, incluyendo al Ministro de Defensa.

La falta de claridad política y la desatención social sólo pueden ser soportadas si existe una economía sólida y creciente como la que hay en Perú actualmente, de otro modo, estaríamos contando historias tristes y de círculos viciosos.

*El Dr. Eduardo Carbajal es el director del Tecnológico de Monterrey Sede Perú. Su correo es [email protected]