Buscar
Economía

Lectura 6:00 min

El IMSS, en equilibrio y con suficientes reservas financieras

El director general del instituto, que hoy cumple 80 años de servir a millones de mexicanos, destaca que tener finanzas sanas contribuye a la estabilidad y sostenibilidad de ese organismo; la atención a población sin seguridad social, a través del IMSS-Bienestar, no incide en la que se brinda a derechohabientes del servicio regular.

main image

Entrevista a Zoé Robledo director general del IMSS

En los últimos 50 años la atención del IMSS pasó, en atenciones y gasto, de una mayor atención en ginecobstetricia, enfermedades infecciosas y accidentes, a males crónico-degenerativos que pueden prevenirse”. 

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cerró 2022 con finanzas sanas y 400,000 millones de pesos en reservas financieras, lo cual consolida su estabilidad y sostenibilidad, afirmó su director general, Zoé Robledo Aburto.

El funcionario del instituto, que hoy cumple 80 años de su fundación, el 19 de enero de 1943, en el sexenio del presidente Manuel Ávila Camacho, explicó que en el último año se obtuvieron alrededor de 300 millones de pesos en intereses por concepto de reservas, más de lo previsto, y el organismo superó los 3,240 millones de pesos de intereses, para alcanzar un total de 22,000 millones de pesos destinados a reservas financieras, por arriba de la meta de 20,000 millones de pesos.

Entrevistado en la sede del IMSS, Robledo expuso que el instituto ha hecho más eficiente el gasto y los ingresos. En equipamiento,rubro donde más se necesita invertir, en 2022 se ejercieron 7,600 millones de pesos. Los ingresos propios fueron de 600,000 millones de pesos, cifra 9.4% arriba de lo presupuestado.

Más usuarios generan presión

Por otra parte, Robledo Aburto reconoció que el aumento de derechohabientes, como producto del creciente empleo y las políticas públicas para beneficiar a estudiantes, trabajadores independientes y jornaleros agrícolas, entre otros, genera presiones. Eso lo resintió el instituto, particularmente en la etapa crítica de la pandemia, y obligó a frenar el crecimiento en infraestructura; pero se hizo más eficiente la capacidad instalada, mediante planes como el de Hospitales de Tiempo Completo, para incrementar los servicios.

“Eso no quiere decir que se suspendió la construcción de nueva infraestructura, lo cual siguió, particularmente para atender la afectada por los sismos de 2017, que afectaron gravemente inmuebles y en aquellos donde el crecimiento de la demanda es más grande”, refirió.

Asimismo, subrayó que la emergencia por la pandemia obligó al instituto crecer en capacidad instalada. “Se hicieron ampliaciones que permanecerán después de la pandemia. Eso se tradujo en la incorporación de más de 1,000 camas al sistema, que alivió la saturación en áreas como las de emergencias.”

Crecimiento de IMSS-Bienestar no afectará el servicio regular

El directivo subrayó que si bien el gobierno federal decidió que el IMSS se haga cargo de atender a la población sin seguridad social, a través del programa IMSS-Bienestar, eso no incidirá en la calidad del servicio a los derechohabientes del régimen ordinario.

Explicó que el régimen regular del IMSS, dedicado a atender a los trabajadores de empresas privadas del país y sus familias, a pensionados y jubilados, así como el IMSS-Bienestar, que tiene como objetivo atender a los mexicanos sin cobertura social, son dos modelos de atención que corren en pistas paralelas, con presupuestos independientes que no se mezclan y cada uno con su propia capacidad instalada.

El régimen ordinario, explicó, tiene como principal fuente de financiamiento las cuotas obrero-patronales, mientras que el IMSS-Bienestar sólo dispone de recursos fiscales; funciona como un programa y una rama del IMSS, se le están transfiriendo instalaciones y recursos de la federación que aportaba a los gobiernos estatales para brindar atención médica y servicio a la gente que era beneficiaria del desaparecido Seguro Popular.

Dijo que entre las bondades del programa IMSS-Bienestar es que se terminará con la fragmentación que había en 32 servicios de salud estatales que atendían a la población sin seguridad social, con recursos aportados por la federación pero políticas públicas de salud de los gobiernos locales.

Ahora el IMSS-Bienestar operará como un organismo público descentralizado, con una planeación y modelo de atención centralizada y estandarizada.

Robledo recordó que en los años 80 del siglo pasado, el gobierno del presidente De la Madrid determinó descentralizar servicios de salud a los gobiernos locales; “había estados que no tenían madurez para implantar políticas públicas en salud o nunca habían operado”.

En su opinión, eso fue una pésima decisión porque había gobiernos estatales muy inestables y con poca experiencia administrativa, que se hicieron cargo de los servicios de salud. Eso ocasionó un sistema fragmentado, por la diferencia en calidad y la cobertura de un estado a otro, abundó.

En ese sentido, destacó que, en muchos países, la atención médica no la otorga el Estado sino instituciones privadas, universidades, la beneficencia pública u organizaciones sociales. El gobierno diseña diferentes coberturas para asegurar a las personas y les paga a los privados por la atención. “Esa era la tendencia del Seguro Popular”.

Sin embargo, puntualizó, “en México la capacidad de los privados es muy pequeña. Mientras el IMSS tiene 37,000 camas, los hospitales privados en conjunto 6,000”.

Al preguntarle sobre el horizonte de IMSS-Bienestar en un escenario de alternancia política, llamó la atención que esa institución arrancó con un mandato constitucional de 2019, que establece la obligación del Estado mexicano de la protección social a la salud.

Sin embargo, consideró que “sí tenemos que dar paso a una serie de reformas para solidificar lo que hoy existe por un decreto presidencial de agosto de 2022. Será importante que este año consolidemos ese andamiaje jurídico y legal (…) para evitar que haya un retroceso”.

El modelo escandinavo

Zoé Robledo explicó cuál es el mensaje del gobierno federal cuando refiere que México aspira a tener un servicio de salud como el que hay en países nórdicos. “Lo que se busca descansa en cuatro pilares: es un servicio público; de cobertura universal; con operación centralizada y con una atención que da prioridad a lo preventivo”.

La prevención es una prioridad

Por otra parte, comentó que si bien, a raíz de que en 2022 se comenzaron a dar las primeras jubilaciones con base en la ley de 1997, el IMSS ya no tendrá toda la carga financiera de las pensiones, sí seguirá financiando la atención médica.  “Si bien la reforma de pensiones es un primer gran paso, es necesario aun hacerse esfuerzos enormes para que la gente haga conciencia del autocuidado de sus finanzas”.

Dijo que las aportaciones voluntarias deben promoverse más, generando incentivos, porque de lo contrario lo que va a haber son generaciones con tasas de remplazo en sus pensiones muy limitadas y que obligarán a las personas a alargar su periodo laboral activo.

Lo que debe evitarse, indicó, es que las personas no solamente tengan una pensión muy baja, sino que tengan un estado de salud que implique un constante gasto para las instituciones de salud como el IMSS. Para ello es necesario redoblar los esfuerzos en prevención, que durante muchos años se dejó de lado.

Lo que más impacta al Seguro social, con 70,000 millones de pesos, son los servicios para atender enfermedades que, en su mayoría, se pudieron prevenir.

finanzas@eleconomista.mx

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete