París.- Las potencias económicas del Grupo de los Siete (G7) debaten el futuro de la Eurozona, a la que Estados Unidos y Canadá exigen tomar medidas decisivas para resolver la crisis de la deuda y la fragilidad del sector bancario español.

Los ministros de Finanzas y los banqueros centrales de los siete países más industrializados (Estados Unidos, Japón, Canadá, Alemania, Francia, Reino Unidos e Italia) tenían previsto celebrar una conferencia telefónica desde las 11H00 GMT.

La mayoría de los países se habían mostrado discretos antes de la reunión, y ni siquiera se sabe si habría al cabo de ella una declaración.

Solamente el ministro canadiense, Jim Flaherty, explicó el lunes que la conferencia se centraría en la "verdadera preocupación" del momento: "Europa" y "la debilidad de algunos bancos".

Flaherty consideró que la zona euro no había "actuado lo suficiente" para "responder" a la escasa capitalización bancaria y para "construir un cortafuegos adecuado".

Estados Unidos, que preside este año el G7, había pedido a los europeos adoptar "otras medidas" para resolver la crisis, ya que "los mercados siguen siendo escépticos".

"Esperamos que Europa actúe más rápidamente en las próximas semanas", para "reforzar el sistema bancario europeo", declaró un responsable del Tesoro estadounidense.

ESPAÑA CENTRA LA INQUIETUD

Los bancos españoles centran todas las preocupaciones. Y la Unión Europea no consigue ponerse de acuerdo para hacer frente a esta situación.

Según algunos diarios alemanes, Berlín desearía que Madrid recurra al fondo de rescate financiero de la zona euro para resolver su crisis bancaria, ya que teme que España -- con grandes dificultades presupuestarias -- no pueda hacerlo por sí sola.

España, enfrentada a una brutal alza de las tasas de interés para captar dinero en los mercados, "no es rescatable, en el sentido técnico del término", afirmó el martes el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en alusión a la dimensión del país, cuarta economía de la Eurozona.

"España no necesita esto, necesita más Europa, más mecanismos propios de la integración europea", sostuvo el ministro, dando a entender que un rescate de la economía española, sería demasiado onerosa para los demás países miembros de la región.

Además, el nivel récord de la prima de riesgo, el sobrecoste que paga España para financiarse respecto a Alemania, muestra que el país "no tiene abierta la puerta de los mercados", explicó Montoro.

Por otra parte, Madrid no quiere ser objeto de un rescate que implicaría negociar una dura cura de austeridad con la Unión Europea, y eventualmente con el Fondo monetario Internacional.

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, espera que el fondo de rescate europeo recapitalice directamente a los bancos en dificultades, sin pasar por un rescate global al país, que pondría a España en situación de casi tutela, tal como fue el caso de Grecia, Portugal o Irlanda.

Este plan es apoyado por varios países, pero se enfrenta a las reticencias de Alemania.

Semejante mecanismo se inscribe de hecho en una reflexión mucho más profunda sobre el futuro de la zona euro, antes de la cumbre de la UE del 28-29 de junio.

La canciller alemana Angela Merkel no ha cerrado totalmente la puerta a la implementación de una unión bancaria, ni tampoco a los eurobonos para mutualizar parte de las deudas públicas, pero Berlín no lo considera como una solución a corto plazo sino como la culminación de un largo proceso que implicaría para los países de la región una pérdida de la soberanía presupuestaria.

RDS