Un mes después de que anunciara que pesificará su plazo fijo en dólares, la presidenta Cristina Fernández cumplió. La semana pasada terminó de concretar la operación, por la cual pasó de dólares a pesos un plazo fijo por poco más de 3 millones de dólares.

Además, transfirió estos fondos, que tenía depositados en la sucursal de Río Gallegos de un banco privado al Banco Nación.

Ahora falta saber si el resto de los integrantes del gabinete nacional y funcionarios oficiales siguieron el designio presidencial.

A principios de junio, Fernández dijo en un discurso pronunciado en cadena nacional que iba a pasar su viejo plazo fijo nominado en dólares a pesos argentinos, por considerar que es más rentable . Y le pidió a sus amigos, empresarios y funcionarios que adopten la misma decisión. En aquella oportunidad, la mandataria invitó a sus funcionarios para que sigan el mismo camino y apuntó en especial al senador y ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández, quien había asegurado que no tenía previsto vender sus divisas porque no es tonto .

El gobierno de Fernández impuso a finales del 2011 restricciones cambiarias que ha endurecido progresivamente y que sólo permiten la compra de divisas para turismo, importaciones, compra de material rodante, aviones, barcos o equipamiento científico.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica