El consumidor mexicano promedio tiene mayor poder adquisitivo que hace 10 años, pues sus ingresos trimestrales per cápita aumentaron de 8,064 pesos en 2000, a 9,192 pesos en 2008, según BofA Merrill Lynch Global Research (BofAML).

El economista para México de BofAML, Edgar Camargo, explicó que tras alcanzar por fin la estabilidad macroeconómica, debido al manejo responsable en política fiscal y la flexibilidad en política monetaria, los consumidores mexicanos disfrutan un ambiente de inflación más bajo y, como resultado, un mayor poder adquisitivo.

Expuso que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del INEGI, los ingresos trimestrales promedio per cápita incrementaron casi 14% en términos reales, de 8,064 pesos en 2000, a 9,192 pesos en 2008.

Mientras para el sector más acaudalado el aumento fue de 6.37%, el ingreso trimestral promedio de los individuos del grupo de menores ingresos subió 39.7% en igual periodo.

Comentó que los gustos y patrones de consumo del mexicano promedio han evolucionado, como lo refleja el mayor uso de teléfonos móviles y el aumento del gasto en vivienda, vinculado al apoyo del gobierno a los programas de adquisición de casa-habitación.

Ante ello, el Banco de México (Banxico) modificó la manera en que se medirá el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) a partir de 2011, y la nueva canasta considera tanto nuevos patrones de consumo, como características del mercado y la mejoría de la práctica estadística a nivel internacional.

La canasta se redujo de 315 elementos a 283, pero cubrirá 308 conceptos de gasto. Con mayor énfasis sobre los patrones del gasto familiar, se crearon ocho categorías con 12 nuevos conceptos incluyendo los servicios de telefonía móvil, el gas LP y gas natural residencial.

Recordó que 70 elementos individuales fueron reagrupados en 29 conceptos, buscando mejorar la eficiencia de la recaudación de precios y la equiparación con la ENIGH 2008, y tres más fueron eliminados (impuesto predial, materiales y servicios para mantenimiento de vivienda) pues eran incompatibles con el enfoque en la vivienda del nuevo INPC.

En opinión del especialista de BofA, el nuevo INPC refleja los mejorados ingresos de los consumidores, y contiene mayor proporción de servicios -que usualmente incluyen elementos más estables- en su estructura.

Dentro del subíndice de mercancías, la importancia relativa de los alimentos prácticamente se mantiene intacta, mientras que las no alimenticias declinaron.

Camargo estimó que este cambio significó un ligero aumento al peso del componente subyacente (1.97 puntos porcentuales más, llegando a 76.74%) contra el volátil componente no subyacente (1.97 puntos porcentuales menos, cayendo a 23.26%) en el INPC general.

Por lo anterior, consideramos que el efecto del nuevo INPC sobre la medición de la inflación será moderadamente positivo, apoyando nuestra previsión de que la inflación mantenga una tendencia negativa hacia el fin de año (3.75%) , añadió.

APR