En e nero del 2017, el Índice de Confianza de los Consumidores (ICC) en México hiló su décimo segunda caída consecutiva, al registrar una baja de 25.7% con respecto al nivel alcanzado en el mismo mes del 2016, la variación, fue la más pronunciada desde el 2001, año en que el Instituto Nacional de Estadística (Inegi) publica el indicador sobre el ánimo de los consumidores mexicanos.

El valor del ICC en el primer mes del año se ubicó en 68.5 puntos, el nivel más bajo en 15 años, y en el que destacó también, por tercer mes consecutivo, la baja en todos sus componentes que integran el ICC. La caída más fuerte se concentró en la respuesta que los consumidores dieron a la pregunta sobre ¿Cómo considera usted que será la condición económica del país dentro de 12 meses con respecto a la actual situación? para la que el índice de respuestas acusó una reducción de 34.5%, variación que los consumidores mexicanos no acusaban desde la crisis del 2008 – 2009.

Es probable que el deterioro acumulado en variables como tipo de cambio, aunado al impacto del llamado gasolinazo que afectó fuertemente a la inflación al inicio del 2017, finalmente haya permeado en el ánimo de los hogares mexicanos, que no sólo ven empobrecidas sus perspectivas económicas de corto plazo, sino incluso podrían estar ya resintiendo mermas en su poder adquisitivo luego de alzas en los precios de los combustibles y en una amplia gama de mercancías, refiere el área de análisis económico del Grupo Financiero Scotiabank.

En Estados unidos se modera

Si bien en México la lectura sobre los indicadores de los consumidores dibuja un escenario de pesimismo, vale decir que éstos se encuentran inmersos también en una ola más grande de incertidumbre que permea a los ciudadanos de varias latitudes del orbe.

En Estados Unidos, la confianza del consumidor retrocedió en enero del 2017 desde un máximo en 15 años, probablemente a medida que se disipaba algo de la euforia electoral, indica Reuters. Explica que la confianza del consumidor había subido tras la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos en noviembre y detalla que el repunte en el ánimo de los consumidores se produjo en paralelo al alza en Wall Street, cuando consumidores e inversionistas se focalizaron en las promesas de rebajar impuestos y reducir regulaciones, dos propuestas consideradas pro mercado y favorables al crecimiento económico.

La moderación del optimismo del consumidor puede atribuirse a una vuelta a la normalidad tras el típico rebote en confianza que sigue a una elección presidencial , dijo Jim Baird, de Plante Moran Financial Advisors en Kalamazoo (Michigan).

Por otra parte, el índice de confianza elaborado por el Conference Board, y que había marcado una clara tendencia de alza por más de 12 meses el optimismo de los consumidores en Estados Unidos, cayó a 111.8 este primer mes del año desde una lectura de 113.3 en diciembre y cuya lectura lo ubicaba como el más alto desde agosto del 2011.

Si bien en la evaluación de los consumidores sobre las actuales condiciones para los negocios mejoró este mes, mostraron menos confianza en las perspectivas. Algunos economistas dijeron que es probable que los consumidores opten por la prudencia hasta que el gobierno brinde más detalles sobre su plan de estímulo fiscal, sobre todo con respecto a rebajas tributarias.

El efecto subida de Trump en los corazones y mentes de los consumidores está empezando a diluirse, ya que parece que su gobierno tendrá un accidentado camino si no modera su dura retórica , dijo Chris Rupkey, economista jefe de MUFG Union Bank en Nueva York.

Cuanto más tarde el gobierno de Trump en presentar sus propuestas y programas específicos para hacer de nuevo grande a Estados Unidos, los consumidores seguirán siendo cautos , añadió.