Con el inicio de la pandemia de Covid-19, los países han comenzado a funcionar de una manera más local o regional, lo que se explica por un proceso de desglobalización que también siguen los inversionistas, sobre todos los institucionales, de acuerdo con Samantha Ricciardi, quien es directora ejecutiva en México de BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo con una cartera valorada en 7,400 millones de dólares al 2019.     

Ricciardi estuvo presente en la mesa redonda Desafíos y Oportunidades para la Economía de América Latina dentro del WeWork Summit Latam 2020, que la empresa de renta de espacios de trabajo organiza por primera vez.  

 Ya no estamos viendo a los inversionistas institucionales invirtiendo de una forma global o en regiones sino que están tomando posiciones más enfocadas a países. Eso responde a una tendencia que estamos viendo y es que desafortunadamente estamos viendo una desglobalización”, dijo Ricciardi. 

Esta tendencia hacia una desglobalización se da, de acuerdo con  Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), debido a que así como las personas quieren estar lo más cerca de su casa posible, la producción de bienes y servicios también tiene que estar cerca de casa. El banquero puso como ejemplo al sector maquilador en México. 

“Hace 25 años, México tenía un sector exportador muy importante que se llamaban las maquilas, momento en el cual las diferencias salariales entre China y México eran muy profundas. Muchas de estas maquilas se fueron para China y los salarios reales allá crecieron mucho más rápido que los salarios en México. En el momento en el que los salarios empezaron a converger, muchas industrias empezaron a relocalizarse y hoy en día con los costos de logística y las tensiones entre Estados Unidos y China, lo que está pasando es que todos vamos a querer trabajar mucho más cerca de la casa”, dijo. 

Para Moreno, la región de Norteamérica está entre los tres principales centros de producción del mundo, después de la región Asia-Pacífico y a la par de Europa. El presidente del BID dijo que lo que viene es un proceso de concentrar la satisfacción de las necesidades de la gente más cerca de casa.     

“Esta es la oportunidad que tenemos en las Américas de que nuestros ciclos de producción se hagan de manera integrada. Vas a Europa y 65% de la producción se hace en Europa, vas a Asia y es el 50% y en América Latina es apenas 18% y eso tiene que ver con falta de conectividad. Por ejemplo, enviar un contenedor de Canadá a Colombia vale menos que mandar uno de Colombia a Brasil. Un camión que viaje de Honduras a México se puede demorar más en los pasos de frontera que en el trayecto mismo”, dijo.

Samantha Ricciardi también ve que la integración de las cadenas productivas es una oportunidad para América Latina y en especial, para México, sobre todo a partir de la firma del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); no obstante, para la directiva, si se desea capitalizar esta oportunidad es necesario un trabajo en conjunto entre el sector privado y el público acerca de cómo reactivar la economía y generar los empleos que se han perdido en lo que va del año por la pandemia.         

Según Ricciardi, la pandemia de Covid-19 encontró a la región de América Latina y en especial a México en un momento de desaceleración importante. “No teníamos un buen momentum económico y sí una desaceleración económica desde hace varios años”, dijo . BlackRock concuerda con las estimaciones del Foro Económico Mundial acerca de que el PIB mexicano caerá 10.5% en 2020 y entre 3 y 3.5% en 2021.

Con el fin de poder enfrentar el proceso de desaceleración económica que se acentuó con la pandemia de coronavirus, la directora de BlackRock, cuya principal oficina en América Latina está en México, cree que además de las premisas básicas de seguridad de operación y un sólido Estado de Derecho, lo que atrae la atención de los inversionistas son los proyectos sostenibles, es decir aquellas empresas que cuenten con procesos de gobernanza ambiental, social y corporativa.    

“Estamos viendo que tenemos que tomar a la sostenibilidad como un riesgo de inversión, como puede ser el riesgo de crédito o el de liquidez y estamos enfocados en invertir en compañías que tengan a la sostenibilidad en el centro de sus operaciones”, dijo. 

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx