“Quizá la oficina tradicional esté muerta pero el espacio de trabajo flexible está más vivo y es más relevante que nunca. Todos necesitamos espacio, espacio para concentrarnos, para crear, para innovar y sobre todo para colaborar”, dijo Marcelo Claure, director ejecutivo de Softbank Group International y de la empresa de espacios de trabajo WeWork

Claure inauguró el primer WeWork Summit Latam 2020, en el que un conjunto de ejecutivos de negocio de empresas como Rappi, Gympass, Mercado Pago; así como de organizaciones internacionales del Banco Interamericano de Desarrollo y Blackrock, el mayor gestor de activos del mundo.  

El directivo explicó que para muchas personas, el distanciamiento social provocado por la pandemia de Covid-19 ha implicado que comiencen a trabajar desde sus casas, al mismo tiempo que los niños reciben su educación en línea, por lo que en ocasiones es “imposible encontrar momentos de tranquilidad y de silencio. 

Por esta razón, advirtió Claure, una encuesta realizada por WeWork reveló que 90% de las personas encuestadas dijo querer volver a sus espacios de trabajo al menos una vez a la semana; mientras que hasta 20% dijo querer volver a sus oficinas los cinco días de la semana. 

Aseguró que con el avance de la pandemia, las empresas están buscando cómo adaptar su modelo de negocio a las nuevas condiciones de trabajo. Puso el ejemplo de compañías como el banco estadounidense JP Morgan, que ya está coordinando a sus trabajadores para regresar a la oficina lo antes posible; también el de Google, que les ha permitido quedarse en sus hogares hasta el próximo año; así como Netflix que, de acuerdo con Claure, les ha pedido a sus empleados que regresen a trabajar 12 horas después de que salga una vacuna contra la enfermedad que provoca el nuevo coronavirus.  

“Es por eso que la flexibilidad es clave. Hemos entrevistado a incontables empresas en América Latina y lo que buscan es una solución híbrida, es decir tener la capacidad de trabajar en casa o en una oficina cuando uno lo desea”, dijo. 

El futuro del trabajo es flexible

Claure asumió la dirección de WeWork en el último trimestre de 2019, después de que la compañía había perdido prácticamente todo su valor -que había llegado a alcanzar los 47,000 millones de dólares antes de su fallido anuncio de salida a Bolsa-,  a causa de los presuntos excesos que vivió la empresa durante la gestión de su fundador y primer director ejecutivo Adam Neumann. 

La idea de Claure para hacer crecer a WeWork y compensar las pérdidas que ha venido experimentando la empresa desde el descalabro que sufrió con su anterior director es aprovechar el contexto de la pandemia para ofrecer espacios de oficina con horarios flexibles.

Según Claure, el objetivo de la oferta de la compañía es ayudarle a las empresas a que pasen de un modelo de oficina sede central a uno con varias oficinas satélite que permitan contar con espacios de trabajo colaborativos que sean más cercanos a los hogares de los trabajadores.  

El directivo aseguró que también están ayudando a sus clientes que cuentan con oficinas en edificios corporativos a distribuir estos espacios con el fin de favorecer el distanciamiento social.

Añadió que mediante la división WeWork for Education (WeWork por la educación), la compañía está trabajando con diferentes universidades del mundo para que los espacios de la compañía funcionen como microcampus. Un ejemplo de esto es la Universidad de Arizona, que a través de WeWork ha agregado hasta 480 microcampus a su oferta.

Actualmente, WeWork tiene una valuación de 2,900 millones de dólares, menos de 10% del valor que alcanzó la compañía antes de su infructuosa salida a Bolsa en 2019. Cuenta con 828 ubicaciones en 148 ciudades de todo el mundo, incluidos los 28 que administra en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx