Haruhiko Kuroda, gobernador del Banco de Japón (BoJ), indicó que la entidad tratará de alcanzar su meta de inflación “paso a paso”, en un signo de la menguante convicción del banco central de que podrá alcanzar su difícil objetivo de precios.

Tras admitir que se está demorando más de lo esperado alcanzar una inflación de 2%, Kuroda dijo que los riesgos globales “merecen más atención”, a medida que el crecimiento de China se desacelera y las fricciones comerciales afectan la confianza de las empresas.

“El BoJ procederá paso a paso para alcanzar su meta de precio, mientras toma en cuenta de manera equilibrada no sólo los beneficios del alivio monetario sino también sus costos”, declaró Kuroda este miércoles en una reunión anual del lobby empresarial Keidanren.

Hasta ahora, Kuroda había dicho en repetidas ocasiones que el BoJ buscará lograr una inflación de 2% “lo antes posible”.

El cambio en el lenguaje destaca los crecientes obstáculos del Banco de Japón para alcanzar su objetivo de precios, en un momento en que los temores de una desaceleración global ponen en duda la opinión del banco central de que las fuertes exportaciones del país impulsarán el crecimiento y ayudarán a acelerar la inflación.

La incertidumbre sobre las políticas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la preocupación por las perspectivas económicas mundiales hicieron que el promedio de acciones japonesas Nikkei cayera este martes a un mínimo de 20 meses.

El BoJ está envuelto en un aprieto, ya que con la inflación alejada de su objetivo se ve obligado a mantener un estímulo masivo a pesar de los efectos secundarios negativos.

El dilema ha creado una ruptura dentro del BoJ, donde los miembros de su junta directiva están en desacuerdo sobre las formas de abordar los peligros del prolongado alivio monetario, según las minutas de su última reunión en octubre.

Además, Kuroda señaló que la situación ha cambiado desde que el BoJ implementó un programa masivo de compra de activos en el 2013, cuando una acción tan drástica fue fundamental para sacar a Japón del estancamiento.

“No creo que estemos en una etapa en la que debamos debatir una estrategia de salida para nuestras compras de fondos cotizados (ETF)”, sentenció Kuroda sobre este tema a principios de diciembre. “No creo que nuestras compras de ETF estén creando grandes distorsiones en el mercado de valores o causen serios problemas al gobierno corporativo”, agregó.

Actualmente, la economía japonesa está en buena forma, pero la inflación sigue siendo débil y se necesita una mayor atención a los riesgos en el extranjero, dijo el gobernador del BoJ.

“En tiempos complejos como ahora, lo que se requiere es continuar de manera persistente con la poderosa relajación actual mientras se sopesan los beneficios y costos de nuestra política de manera equilibrada”, expuso Kuroda.