Los riesgos para la inflación van al alza. En el Informe Trimestral  correspondiente al periodo julio-septiembre, el Banco de México (Banxico) explicó que el balance de riesgos se deterioró y es al alza, a la vez que modificó su proyección de inflación para el último trimestre del año de 5.7 a 6.8 por ciento.

Alejandro Díaz de León, gobernador del Banco de México, aclaró que las presiones inflacionarias, a nivel global, se han intensificado por efectos de la pandemia, así como por medidas de apoyo al gasto, además de la creación de cuellos de botella, lo que se ha reflejado en una mayor inflación en México y, por ende, ha generado un aumento en las expectativas de inflación.

“En materia de inflación, ha sido uno de los retos más importantes a nivel global, no sólo en nuestro país. Hemos enfrentado una diversidad de choques que han sido de mayor profundidad y persistencia de lo que se tenía anticipado”, explicó Díaz de León en su último informe trimestral.

En los últimos meses, los choques de oferta y cuellos de botella han llevado a que varios países enfrenten los mayores niveles de inflación en años. En México, en la primera quincena de noviembre, los precios al consumidor crecieron 7.05%, el mayor nivel desde hace 20 años.

En este sentido, el banco central explicó que los riesgos que pueden materializarse y llevar a un alza en su pronóstico de inflación son que se presente presiones inflacionarias externas; presiones de costos para las empresas; persistencia de la inflación subyacente en niveles elevados; episodios de depreciación cambiaria; así como aumentos en los precios agropecuarios y energéticos.

Revisión a la baja del PIB

Otra revisión que realizó el banco central fue sobre el estimado de crecimiento para este año. Anteriormente, la institución monetaria pronosticó un crecimiento de 6.2% para el 2021; sin embargo, ahora revisó a la baja esa expectativa a 5.4 por ciento.

El ajuste respondió principalmente a un desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) por debajo de lo anticipado en el tercer trimestre, lo que se debió a los mayores contagios por la variante Delta, así como la reforma al outsourcing y una desaceleración en la producción industrial.

Hacia adelante, los riesgos que podrían llevar a una revisión a la baja del estimado, explicó el gobernador de Banxico, son un recrudecimiento de la pandemia que lleve a nuevas medidas restrictivas; que se prolonguen los cuellos de botella y aumenten costos de insumos; episodios de volatilidad en los mercados financieros, así como una recuperación del gasto en inversión menor a la esperada.

Para el 2022, el banco central mejoró su estimado de crecimiento a 3.2% desde 3.0% previsto con anterioridad, y hacia el 2023 espera disminuya a 2.7 por ciento.

ana.martinez@eleconomista.mx