El Banco de México recortó su expectativa de crecimiento para este año, y ahora espera que el Producto Interno Bruto (PIB) consiga un avance que podría ubicarse entre 0.2 y 0.7 por ciento. Éste es el quinto recorte trimestral consecutivo que conduce el banco central en su pronóstico y la previsión más baja contemplada por el instituto central, desde el 2009, cuando anticipó una contracción de la economía de 7 por ciento.

El nuevo intervalo estimado es inferior al previsto por ellos mismos en abril, cuando anticiparon que el incremento del PIB podría estar entre 0.8 y 1.8% y queda lejos del que tenía en noviembre, cuando consideraban viable alcanzar una expansión entre 1.1 y 2.1 por ciento.

En conferencia para presentar el Informe Trimestral, el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, destacó que la economía completó cinco trimestres estancada, “en atonía” y que es resultado de las caídas en el sector industrial, particularmente el relativo al petróleo, la caída de la construcción, de inversión pública y privada y de una débil participación del consumo.

Para el año entrante, el banco central también recortó el pronóstico, esta ocasión en 2 décimas de punto, a un intervalo que va de 1.5 a 2.5 por ciento. Este rango contrasta con el pronóstico previo que estaba entre 1.7 y 2.7 por ciento.

De acuerdo con el banquero central, esta previsión incorpora la expectativa de “una actividad económica que se recupere de forma moderada”. Matiza, sin embargo, que “el entorno es adverso y por eso el balance de riesgos para el crecimiento sesgado a la baja”.

Acerca de la inflación, estiman que estará alrededor de 3% en el segundo trimestre del 2020, pero la subyacente podría mantenerse ligeramente arriba de la general, resultado del tipo de cambio ligeramente depreciado y por incrementos en precios de servicios.

Calificación de Pemex, riesgo a la baja

De acuerdo con el gobernador del Banco de México, ambos pronósticos de crecimiento enfrentan seis riesgos a la baja, donde cuatro se originarían en el exterior, y dos en el interior del país.

Los riesgos a la baja en el mercado doméstico que está tomando en cuenta Banxico para sus pronósticos son: incertidumbre interna, que, consignan, ha afectado a la inversión; y un deterioro adicional sobre la calificación de la deuda de Pemex que podría afectar el acceso a los mercados.

Entre los riesgos externos que podrían desviar sus pronósticos de crecimiento se encuentran la persistencia de incertidumbre sobre nuevas disputas comerciales globales, que podría afectar decisiones de gasto de los consumidores y de inversión.

También identifican el proceso de ratificación del Tratado Comercial entre  México, Estados Unidos y Canadá, lo que generaría más incertidumbre que afectaría a la inversión; episodios de volatilidad internacional en el mercado, y finalmente, la desaceleración de la economía y comercio mundial, una vez que expiren los estímulos fiscales vigentes en las principales economías.

Crecimiento y desarrollo

En la presentación del informe, participaron todos los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México.El subgobernador Gerardo Esquivel, que se ha especializado en temas de gasto público y crecimiento, habló acerca del nexo que hay entre expansión económica y desarrollo.

“No creo que sin crecimiento haya desarrollo. No debe menospreciarse el tema de crecimiento en sí mismo, pero en general, lo ideal, y así lo he expresado en diversas investigaciones, desde la academia, es que este crecimiento permita que los beneficios se distribuyan de mejor manera”.

Siempre me ha preocupado que (el crecimiento) no sea suficientemente incluyente, reiteró. “Por años tuvimos crecimiento económico sin desarrollo, y siempre lo he señalado”.

Gerardo Esquivel se refería a las declaraciones hechas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien luego de conocer el estancamiento del PIB al segundo trimestre, expresó que no le preocupaba, pues a diferencia del pasado, ahora hay desarrollo.

Alcanzar inflación ordenadamente

Por primera vez, en un Informe Trimestral habló el subgobernador Javier Guzmán Calafell.

“El mandato de Banco de México es claro: preservar la estabilidad de la moneda. Aplica bajo cualquier circunstancia y no se contrapone con la importancia del PIB”, aseveró.

El decano de la Junta de Gobierno dijo que en las decisiones del cuerpo colegiado, siempre está la preocupación por la actividad económica.

“Pero también, obviamente, tomando en cuenta qué cosa es lo que puede hacer Banco de México con los instrumentos a su disposición para contribuir con ese crecimiento”.

La presentación del informe coincide con la conmemoración de los 25 años de autonomía del banco central, de manera que el gobernador Alejandro Díaz de León consideró que el reto que enfrenta Banxico hacia delante es consolidar la inflación alrededor de 3% de manera ordenada y sostenible.

Sin impacto en expectativas

Desde Nueva York, el economista en jefe para México de BNP Paribás, Joel Virgen, explicó que ya esperaban el recorte de expectativas de Banxico. Explicó que el punto medio del nuevo rango de crecimiento es 0.5% y que está “muy cerca” del pronóstico revisado que tiene el banco de inversión para el PIB mexicano, que está en 0.6 por ciento.

Dijo que no les sorprendió el recorte en la inflación, que tan sólo estaba esperando la magnitud del mismo y que lo importante para los inversionistas es confirmar si sostendría lo dicho hace días, cuando comentó el banquero central que la inflación podría converger en 3% este mismo año.

El escenario anterior le deja al estratega la impresión que se mantiene abierto el espacio para más recortes de tasas.

ymorales@eleconomista.com.mx