El Banco do Brasil (BB), controlado por el Estado, anunció este lunes el cierre de más de 400 agencias como parte de un plan de reorganización que podría suprimir hasta 18,000 empleos y generar un ahorro de más de 1,000 millones de dólares.

La desaparición de estos centros de atención al público reducirá gastos por 750 millones de reales durante el 2017 y, si el programa de retiro voluntario que será puesto en marcha consigue un 100% de adhesión, ese monto subiría a 3,800 millones de reales (1,120 millones de dólares), según detalló la entidad financiera en un comunicado.

El BB proyecta recortar como mínimo 9,300 puestos de los 109,159 que tiene actualmente.

Para eso, ofrecerá una compensación de doce salarios, que puede ampliarse hasta 15 dependiendo de la antigüedad del personal que se sume al programa de jubilación.

También se abrirá un plan voluntario para reducir la jornada laboral de las ocho horas vigentes a seis.

La noticia fue bien recibida por los inversores: poco antes del mediodía, la acción del BB subía 4.45% en la Bolsa de Sao Paulo.

Fundado en 1808 por la familia real portuguesa, que emigró a Brasil luego de que las tropas de Napoleón invadieran la península Ibérica, el BB apuesta a que la reestructuración anunciada "coloque al banco en la era digital", según explicó a la agencia AFP un asesor de comunicaciones del banco.

El proceso comenzó en octubre de este año con la desaparición de 51 agencias. Y el BB espera tener 15 millones de clientes operando a través de su plataforma digital a fines del 2017, unos 5 millones más que los que tiene actualmente, que realizan un 40% de sus transacciones totales.

El 54.4% del capital del banco está en manos del estado brasileño, el 42.8% flota en la bolsa de Sao Paulo y el restante 2,8% son títulos del banco en poder de la propia compañía.