El gobernador del banco de México (Banxico), Agustín Carstens, reconoció que la tendencia a la baja de la inflación será más lenta en lo que resta del año, por el impacto no previsto de choques como el alza de precios del gas LP.

En el último informe trimestral que presentó como miembro de la Junta de Gobierno, acotó que la mayor presencia de riesgos al alza en la inflación los ha orillado a moverse hacia una tendencia más restrictiva en su política monetaria.

En este contexto, dijo que “lo que nos mantiene más preocupados es el gran incremento en gas LP, un factor muy importante que ha propiciado que la inflación no subyacente no caiga con la velocidad que habíamos incorporado con anterioridad”, destacó.

En lo que va del año, el precio del gas LP ha aumentado 34%, tras la liberalización del precio de este combustible que consume 80% de los hogares en México, de ahí su incidencia en los precios.

No obstante, Carstens acotó que será el año entrante cuando la inflación conseguirá una convergencia frontal y en línea con el objetivo de 3% con +/-1 punto porcentual, lo que estimó que se conseguirá en el cuarto trimestre del 2018.

Confió en que pese a las presiones que el precio de energéticos ha  ejercido en la inflación, en enero no haya sorpresas que puedan descarrilar la trayectoria esperada de la inflación rumbo al objetivo.

Recorta expectativa del PIB

En este contexto, Banxico recortó la expectativa de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) de este año, para dejarlo en un rango entre 1.8 y 2.3%, desde uno de 2 a 2.5%, que apenas cambió en agosto.

Esta corrección a la baja resulta del menor desempeño de la economía en el tercer trimestre, consecuencia del impacto de los sismos en México y los huracanes que afectaron la plataforma de producción de petróleo.

Para el 2018, la Junta de Gobierno mantuvo  sin cambio el intervalo de expansión esperado entre 2 y 3%, tal cual lo tenía al cierre del trimestre previo. Para el 2019, lo espera entre 2.2 a 3.2 por ciento.

En la misma presentación explicó que la estabilidad macroeconómica y el mejor funcionamiento del mercado no se han reflejado en productividad e inversión porque “el estado actual de inseguridad pública y de falta de plena vigencia del Estado de derecho” lo impide.

Sugirió “implementar reformas más profundas para dar certeza jurídica, fortalecer estado de derecho, reforzar institucionalidad del país y modificar los incentivos, que se privilegie la creación del valor por encima de la búsqueda de rentas”.

Sobre el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, consideró que continuará siendo fuente de volatilidad cambiaria conforme se mantenga la negociación, y acotó que el resultado de la quinta ronda fue “no tan malo”.

A título personal, confió en que la negociación arrojará un resultado óptimo para los tres países, pues desde el punto de vista económico tendrían que reconocer qué es y ha sido bueno para los tres.

SÍ HAY REZAGO EN SALARIOS

En la conferencia comentó que el aumento de 8.32 pesos al salario mínimo, efectivo a partir de diciembre, podría generar algún tipo de presión en la inflación.

Admitió que “sí hay cierto rezago en el salario mínimo”, pero acotó que se ha venido abatiendo de forma adecuada.

“El Banxico siempre ha dicho que el objetivo debe ser contar con ganancias reales a través de una inflación baja y estable. Y el banco ha tratado de enfatizar la importancia de que los incrementos salariales estén asociados a las ganancias de productividad, pues de otro modo generaría presiones de inflación”, mencionó.

DESPACIO... QUE VOY DE PRISA

El gobernador recomendó no desesperarse en la búsqueda de mejorar la situación económica, pues los cambios y respuestas que se han venido haciendo en materia de reformas estructurales, estabilidad macroeconómica y política monetaria, más las que se sumen, terminarán por arrojar un resultado positivo para la población.

“Creo que en México hay una gran premura de mejorar la situación de la gran mayoría de la población, sobre todo aquellos de menores recursos, a veces incluso a las autoridades nos corre prisa por entregar respuestas inmediatas y podemos acabar con el abrigo chueco, y hay que empezar de nuevo”, refirió.

Entonces, utilizó una de sus características analogías para referir que cuando el ayudante de Napoleón trataba de abrocharle el chaleco, el emperador le solicitó: “Ve despacio, que voy de prisa”, pues de otro modo, habría terminado su abrigo mal abrochado”.