Ante la ausencia de un plan que otorgue viabilidad financiera propia a Petróleos Mexicanos (Pemex), el gobierno tendrá que seguir inyectándole recursos, “quemando capital” y poniendo en riesgo la nota crediticia soberana a partir del 2022, advirtió Alejandro Valerio,  analista senior de la consultoría internacional Ducker Frontier. / En entrevista con El Economista, dijo que esto supone un deterioro en las finanzas públicas que podría significar la pérdida de un escalón en la calificación soberana.

Argumentó que la deuda total de Pemex se ubica en 107 millones de dólares a pagar en 10 años con bonos que deben liquidarse entre el 2021 y el 2022.

El analista destacó que el panorama para el mercado petrolero para los próximos cinco años es que no será rentable. Golpeado por el menor consumo a partir del choque del Covid-19, ante el mayor manejo de vehículos eléctricos con su costo que está bajando y por el acuerdo de reducción de la producción de petróleo al que llegaron Arabia Saudí, Rusia y la OPEP.

Ante este escenario, las grandes petroleras del mundo estarán recortando costos, ajustándose al escenario mundial, y Pemex va contracorriente en un sector no viable en la dinámica mundial, refirió.

“El gobierno terminará restando recursos a las finanzas públicas para inyectarle a Pemex en un momento donde el sector energético no es viable a nivel mundial, y donde por otro lado, la economía estará en lento avance tras registrar la mayor contracción desde los años 30, lo que de un modo u otro, orillará al gobierno a buscar recursos adicionales, que tendrá que compensar por algún otro lado”, consignó.

Recuperación, hasta el 2024.

El especialista previó que la recuperación absoluta de la actividad económica de México se verá hasta el 2024, y estará supeditada a la fuerza de la demanda de Estados Unidos y a la llegada de la vacuna contra el coronavirus.

En su escenario base, uno de los más estables divulgados por estrategas del sector privado desde marzo, prevé que la economía mexicana registrará una contracción de 9.5% este año, que contempla la caída de la inversión privada de 10% anual, ingresos históricos por remesas cercanos a 40,000 millones de dólares y una incipiente recuperación de la demanda externa.

“En términos absolutos, el PIB de México estará muy por debajo de su valor el año entrante. En el 2019, la economía mexicana tenía un valor de unos 21 billones de pesos. Al cierre del año entrante, y aún suponiendo que el producto registre un repunte estadístico de 5.2%  el valor de la economía estará en 17 billones de pesos, que claramente es muy por debajo de donde estaba en el 2019”.

Inversión dura se queda.

El escenario base del estratega asume que el Presidente no planteará en ningún momento algún diferimiento de pago de impuestos a las empresas afectadas por las medidas aplicadas para limitar el contagio del coronavirus, no aumentará la deuda para aplicar una estrategia contracíclica, y que mantendrá el ambiente de desconfianza para la iniciativa privada.

El funcionario dijo que los inversionistas multinacionales no han perdido la fe en  México, ninguno piensa en salirse a pesar del deterioro del ambiente para hacer negocios, pues el valor fundamental del país ahora mismo, sigue siendo su acuerdo con Estados Unidos y Canadá que otorga una especie de blindaje para el capital productivo.

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