El diagnóstico es preciso: la economía mexicana muestra un debilitamiento generalizado, concuerdan Marco Oviedo, de Barclays; Joel Virgen, de BNP Paribás, y Luis Arcentales, de Morgan Stanley, los únicos tres estrategas que acertaron al pronosticar que la economía evitaría caer en recesión durante el segundo trimestre de 2019.

Y los tres concuerdan: salvarse de una recesión no significa que la economía marche bien.

Desde Nueva York, Luis Arcentales, economista en Morgan Stanley, advirtió que el foco de preocupación es que este debilitamiento evidente de la economía se da en el contexto de una expansión del principal socio comercial de México, Estados Unidos, y sin choques externos de por medio.

Joel Virgen, economista en jefe para México en BNP Paribás, destacó que el vínculo más estrecho de México con Estados Unidos está en el sector de las manufacturas y que también arroja signos de debilidad, lo que genera claros riesgos a la baja.

Marco Oviedo, Jefe de Research para América Latina en Barclays, acotó que aún cuando hay signos de debilidad en la economía, existen señales mixtas en el sector manufacturero que es posiblemente la parte más importante de la producción industrial.

 

Estrategia reactivar

Para el estratega de BNP Paribás es evidente que esta desaceleración de la economía se ha profundizado, en un contexto de incertidumbre para la inversión y de un subejercicio del gasto público que suele ser inherente al arranque de cada administración.

Pero en el contexto del compromiso del gobierno de mantener el superávit fiscal y fortalecerlo aún más para el año entrante, el margen de maniobra para estimular a la economía es muy, muy estrecho.

De hecho, considera que el plan anunciado por la Secretaría de Hacienda para acelerar a la economía “no es muy profundo y hay muchas preguntas aún sobre su impacto en las finanzas públicas y si estos apoyos podrían tener impacto lo que resta del año”.

Para los tres estrategas, es evidente que el impulso estará en el terreno del Banco de México, y por ello anticipan un cambio en la estrategia monetaria, que significa un recorte en la tasa de fondeo.

La decisión de Banxico se divulgará el 15 de agosto de 2019.

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