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Mexicanos recortan gastos en comida y salud para mantener su vivienda
Ocho de cada 10 personas encuestadas redujeron al menos un gasto durante el último año para cubrir los costos de su vivienda; 36% recurrió a sus ahorros y 34% asumió un trabajo adicional

Los hogares enfrentan la presión de la vivienda con ajustes en sus gastos, uso de ahorros e ingresos adicionales.
La vivienda puede convertirse en una carga que va mucho más allá de pagar una renta, una hipoteca o reparar el techo, al grado de que para algunos hogares conservar un lugar donde vivir implica ajustar el presupuesto familiar y poner en pausa otras necesidades.
Este resultado forma parte de la Investigación Global sobre Vivienda 2026 de Hábitat para la Humanidad Internacional, elaborada a partir de una encuesta a más de 30,000 personas en 22 países, incluido México, donde ocho de cada 10 personas reportaron haber reducido al menos un gasto en alimentos o salud durante el último año para poder pagar o mantener su vivienda, por encima del promedio global de 75 por ciento.
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El esfuerzo para sostener la vivienda también llevó a las personas encuestadas a buscar otras fuentes de dinero, ya que 36% recurrió a sus ahorros o fondos de emergencia y 34% tomó un trabajo adicional durante el último año para hacer frente a estos gastos.
“Si vemos lo que nos están diciendo las familias es que, si bien están tratando de resolver su problemática de vivienda, esto es con un margen muy frágil y que cualquier condición de imprevisto en la vida de las familias podría poner en riesgo el futuro de su situación en materia de vivienda”, comentó Lacmi Rodríguez, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad en México.
Esta presión sobre las finanzas de los hogares también deja poco margen para enfrentar situaciones inesperadas, especialmente cuando buena parte del presupuesto ya está comprometida con los costos de la vivienda, una fragilidad que se refleja en que 56% de las personas encuestadas en México considera que un solo imprevisto podría poner en riesgo su capacidad para conservar su hogar.
Autoproducción de vivienda enfrenta rezagos de calidad
En México, esta presión ocurre además en un contexto donde buena parte de los hogares resuelve su necesidad habitacional por cuenta propia, ya que 57.3% de las viviendas son de autoproducción, un proceso que las familias suelen desarrollar con sus propios recursos y que puede extenderse durante años sin asistencia técnica ni financiamiento formal.
Esta forma de construir también tiene consecuencias sobre las condiciones en las que viven las personas, pues 37% de quienes respondieron la encuesta reportó humedad, moho u otras condiciones poco saludables en su vivienda, proporción que supera en 14 puntos porcentuales al promedio global de 23 por ciento.
“Hay un estimado que dice que más o menos 20 años se tarda una vivienda en consolidarse y esto significa que estas viviendas se construyen sin asistencia técnica, es decir, no hay un profesional que las vaya acompañando y tampoco tienen un financiamiento formal que permita que estos procesos sean más eficientes”, explicó Luis Armenta, director de Operaciones de Hábitat para la Humanidad en México.
La falta de acompañamiento técnico puede repercutir no sólo en la habitabilidad de los espacios, sino también en aspectos como la seguridad estructural y la capacidad de las viviendas para enfrentar condiciones climáticas más adversas, de acuerdo con la perspectiva expuesta por Hábitat para la Humanidad México.
Cambio climático suma presión a las viviendas
El problema de calidad de la vivienda se suma a otro factor que puede aumentar la presión sobre los hogares en los próximos años: 33% de las personas encuestadas en México considera que los fenómenos meteorológicos extremos harán más difícil vivir en su vivienda actual durante los próximos tres años, por encima del promedio global de 30 por ciento.
Entre los riesgos que identifican las personas aparecen el calor extremo, las inundaciones, el frío y otros eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos, una percepción que, de acuerdo con Luis Armenta, plantea la necesidad de que las viviendas que se construyen actualmente consideren desde su diseño las condiciones que enfrentarán en los próximos años.
“Tenemos que pensar en construir las viviendas que van a enfrentar esas circunstancias”, explicó Armenta al referirse a la necesidad de incorporar soluciones que permitan a los hogares enfrentar los efectos del cambio climático, como diseños que mejoren el confort térmico y otras medidas de adaptación.
Aunque las condiciones actuales muestran distintos niveles de vulnerabilidad, la expectativa hacia adelante conserva un componente de optimismo, ya que 81% de las personas encuestadas en México espera que su situación de vivienda mejore durante los próximos tres años, una expectativa que contrasta con el margen reducido que tienen los hogares para enfrentar un imprevisto.
A esta percepción se suma la evaluación sobre la respuesta institucional, pues sólo 38% de las personas encuestadas considera que las políticas de vivienda son efectivas para atender la problemática, mientras que las estimaciones gubernamentales citadas por Hábitat para la Humanidad México apuntan a 8.38 millones de viviendas, equivalentes a 21.9% del parque habitacional ocupado, con algún tipo de rezago por hacinamiento, materiales inadecuados o falta de servicios básicos.





