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Cómo ser un buen inquilino en México: las claves para construir una buena relación con tu casero
Aquí las principales obligaciones de los residentes, consejos para una entrega adecuada del inmueble y alternativas de apoyo en caso de conflictos con el arrendador

Construir una buena relación entre inquilino y arrendador puede marcar la diferencia entre una experiencia de renta complicada y una estancia estable, con posibilidades de renovación y buenas referencias a futuro.
De acuerdo con Inmuebles24, adoptar prácticas básicas de responsabilidad y comunicación no solo facilita el acceso a una vivienda, también fortalece la confianza entre ambas partes.
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La firma señala que encontrar casa suele ser un proceso largo y, en ocasiones, estresante, por lo que una vez que se logra, convertirse en un candidato confiable para el propietario resulta clave.
“Saber construir una buena relación con tu arrendador puede ser de mucha ayuda para futuras referencias cuando quieras cambiar de vivienda”, explicó Julio César Mendoza, gerente comercial de Inmuebles24.
Entre los principales deberes de un inquilino en México se encuentran obligaciones básicas que sostienen la relación contractual y la convivencia cotidiana, entre ellas:
- Cuidar el inmueble y conservarlo en las condiciones en las que fue entregado, así como realizar reparaciones menores derivadas del uso cotidiano.
- Pagar la renta puntualmente, en la fecha acordada, y comunicar cualquier eventualidad que pueda afectar el cumplimiento.
- Permitir visitas de inspección, siempre que exista aviso previo y una causa justificada por parte del propietario.
- Informar de inmediato sobre daños, averías o desperfectos detectados en la vivienda.
- Respetar el reglamento interno, en caso de vivir en un condominio, para mantener una convivencia armónica.
Además de estas obligaciones, Inmuebles24 recomienda adoptar prácticas que ayuden a cerrar un ciclo de renta de forma positiva, Mantener el inmueble limpio y ordenado favorece la devolución del depósito, cuando aplica, y contribuye a obtener buenas referencias.
Contar con un seguro para inquilinos protege las pertenencias y refleja responsabilidad, mientras que planificar la salida y notificar por escrito la decisión de no renovar dentro de los plazos establecidos ayuda a evitar conflictos.
Si surgen desacuerdos con el arrendador, la comunicación clara es el primer paso para buscar una solución. Cuando no es posible llegar a un acuerdo, los inquilinos pueden recurrir a la Procuraduría Federal del Consumidor, que ofrece asesoría y mediación en conflictos de arrendamiento.




