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Nicolás Vikonis, guardián de porterías y salud mental

El actual coordinador de rendimiento mental de Cruz Azul fue portero profesional durante 24 años. En charla con El Economista, resalta que la formación académica no debe estar peleada con la deportiva.

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Nicolás Vikonis, actual coordinador del área de rendimiento mental de Cruz Azul.Foto EE: Especial

Fredi Figueroa

Ser portero de futbol y psicólogo significa más cosas en común de lo que se podría imaginar.

Lo más evidente es que comparten la misión de bloquear obstáculos, pero lo raro es conocer a alguien que ejerza ambas profesiones.

En la Liga MX hay un referente: Nicolás Vikonis, actual coordinador del área de rendimiento mental de Cruz Azul.

Fue portero profesional de 2001 a 2024. Jugó en clubes de Uruguay, su país natal, Colombia y México. En este último, pasó por Puebla, Mazatlán y Celaya.

Forjó un legado entre guantes, atajadas y rodillas raspadas a raíz de su día a día como guardameta. Sin embargo, desde hace casi dos años está tratando de dejar también un fuerte impacto a través de ser psicólogo deportivo.

“Creo que en la medida en que todos los que formamos parte de este ecosistema podamos dotar al atleta de más herramientas que lo ayuden a atravesar esto de manera sostenible y saludable, vamos a estar caminando hacia una mejor industria”.

Vikonis comparte con El Economista su visión de mezclar futbol y psicología, siendo un ejemplo más de que el deporte de alto rendimiento no está peleado con la formación académica.

Doble esfuerzo

“Cuando finalicé mi carrera como futbolista, creí que el siguiente paso era reconectar con la formación que había tenido, con algo que consideré siempre trascendental: el rendimiento mental”, explica Vikonis.

Habla con voz pausada pero tono firme. Su rostro refleja seriedad y al mismo tiempo pasión. Aspira a encajar en salud mental como lo hizo en canchas de futbol con guantes puestos.

Después de todo, lograr ambas profesiones le costó doble esfuerzo: “El relato arranca en Uruguay, en ese momento de la adolescencia donde empezamos a perfilar qué tenemos ganas de hacer. Si bien ya traía un proceso en lo que era el futbol, que siempre fue mi gran pasión, también tenía la iniciativa de continuar generando formación y alternativas para el día después del futbol”.

Aunque cada vez se hacen públicos más casos de futbolistas con formación académica —Gilberto Mora es de los más recientes—, la realidad es que siguen siendo minoría.

Una de las razones es el reto: “Mi graduación se produjo en 2011, en un mundo totalmente distinto, no tan digital ni conectado, entonces, mi formación fue prácticamente toda a nivel presencial, lo que implicó un desafío grande para hacer coincidir las exigencias del deporte élite con la formación universitaria”, refiere Vikonis.

“Afortunadamente, siempre encontré espacios de apoyo, empezando por mi familia y muchos clubes que siempre me apuntalaron la iniciativa de buscar esa doble formación. Me di el gusto de lograr mi título universitario con mucho sacrificio y, a lo largo de los años, mientras avanzaba como futbolista, seguí formándome tanto en psicología como en otras áreas que me parecen interesantes”.

A la par de la escuela, Vikonis llegó a ser seleccionado juvenil de Uruguay y ganó un título de liga en Colombia con Millonarios (2017).

En psicología lleva dos clubes de experiencia: el extinto Mazatlán, que le dio oportunidad de debutar en 2025, y Cruz Azul, uniéndose al cuerpo técnico de Joel Huiqui a partir del torneo Apertura 2026, cuando el equipo ya era campeón de Liga MX.

Importancia de la mentalidad

Vikonis es consciente de que para el futbolista actual son inevitables los calendarios saturados, relaciones comerciales, ruido mediático y redes sociales.

Señala que todo el ecosistema es diferente a cuando él inició como futbolista, a principios de siglo, y que por eso la salud mental es un desafío necesario.

“Las demandas que tiene el futbolista en la actualidad han crecido muchísimo. Todos en la industria deben entender que el jugador es un activo estratégico y que para que ese activo produzca no sólo valor deportivo, sino comercial, viene de la mano generar ecosistemas de cuidado que permitan que los jugadores lleguen en las mejores condiciones posibles”.

Pone de ejemplo a Ronald Araújo, excapitán del Barcelona que llegó a revelar que no estaba en buen momento mental y eso se reflejó en lo deportivo.

“Creo que afortunadamente hay un doble movimiento, tanto de las instituciones y la industria de empezar a poner foco en ese cuidado, y también de manera muy interesante de los propios atletas, de mostrar sus áreas de vulnerabilidad para que en realidad se le empiece a dar importancia a eso”.

Vikonis sabe de exigencia mental en los clubes que le han abierto las puertas desde la psicología. Mazatlán estaba condenado a la extinción con jugadores y staff en incertidumbre sobre su futuro; Cruz Azul, por otra parte, es el actual campeón de México y siempre está bajo presión mediática.

“La perspectiva sobre los atletas ha evolucionado a niveles exponenciales. Esas demandas que antes estaban más centradas en lo que es el rendimiento puro hoy han entendido que el jugador necesita responder a demandas que involucran muchas más dimensiones, como la parte mediática y digital, porque ese es el mundo actual y lejos de luchar contra él tenemos que adaptarnos y buscar que esa adaptación sea lo mejor posible, que nos acerque a mejores rendimientos”.

Por último, espera que más deportistas continúen por el camino de la formación académica y, así, tener más opciones tras su ‘jubilación’.

“Ya hay muchas facilidades para acceder al conocimiento. Eso va de la mano de la motivación de los deportistas por buscar un mejoramiento no sólo en el plano del rendimiento, sino también como personas. Eso termina siendo algo importante para todos como seres humanos. En la medida que adquirimos aprendizaje, nos transformamos y eso nos permite evolucionar”.

Cruz Azul se encuentra fuera de zona de Liguilla (décima posición) después de un tercio del Apertura 2026. No obstante, acaba de cortar una racha de tres derrotas seguidas.

Ese es el panorama actual de Nicolás Vikonis, quien está demostrando que la portería y la psicología tienen más en común de lo que se pudiera imaginar.

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Tabla Vikonis.Foto EE: Especial

Fredi Figueroa

Coeditor de deportes de El Economista. Periodista desde 2012, egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Autónoma de Chiapas y de la Maestría en Comunicación Deportiva por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Deporte contado a través de números, cultura, política y pasión.

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