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“Una manera de enfrentar la vida”

“Más que un deporte, el futbol americano es una manera de enfrentar la vida”, así es como el Licenciado en Economía Mario Di Costanzo Armenta reconoce la valía del aporte que el deporte de las tackleadas le dio a su desarrollo profesional y personal.
Graduado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), donde estudió de 1982 a 1986, ingresa al servicio público en 1984, dentro de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Se desempeña también dentro de la Secretaría de Turismo y la Lotería Nacional, antes de ingresar al poder legislativo como asesor.
En 2009 es electo Diputado Federal por Iztapalapa, cargo que ocupa hasta 2012, y durante el sexenio 2012-18 es titular de la CONDUSEF (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros). A través de Coneval, completa la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública. Actualmente es asesor financiero dentro del poder legislativo federal, además de impartir clases en la Universidad del Valle de México (UVM).
Sobre su desarrollo dentro del futbol americano, comenta: “De chico nos mudamos a un domicilio cercano al edificio del IMPI, y vimos un equipo infantil de futbol americano. Mi padre había jugado hasta intermedia en el Tec de Monterrey, y pide informes. Era el Club ‘Águilas’, y nos inscribe a mis hermanos y a mí. No te miento, después del primer año el futbol americano se convierte en una religión”.
“Tengo tres hermanos, dos hombres y una mujer, y la familia se mete de lleno al juego. Eran tiempos de involucrarse de lleno, cuando jugaba uno, el hermano o el compañero. Águilas tenía un ‘intramuros’ con cuatro equipos, que jugaban la categoría Baby, que más tarde sería conocida como ‘Bomberitos’, y que era un paso para subir a la liga ‘Pop Warner’, a la que pertenecía”.
Di Costanzo juega como Centro, la mayor parte del tiempo con el número 50, desde Peewee hasta juvenil-AA. “Yo siempre tuve problemas para dar el peso, pero eso me aportó muchos de los valores más importantes que ofrece este deporte. Lo que te da en materia de constancia, dedicación, preparación, trabajo en equipo, no lo he encontrado en ninguna otra faceta de la vida. Creo que es en donde una persona puede exponer y conocer hasta dónde es capaz de llegar, esforzarse por uno mismo y por el de junto”.
“A veces me preguntan cómo se puede enfrentar la política, siendo una actividad tan complicada, ingrata, falta de solidaridad, y lo que en muchas ocasiones me ha ayudado a salir adelante fue lo que aprendí en el futbol americano. El Ministro Ramón Cossío fue mi compañero de equipo desde peewee, y él también jugaba como Centro, pero desarrollamos una gran amistad desde entonces”.
“Juvenil AA es la única categoría que no juego en Águilas. Por alguna razón no se cristaliza la intención de jugar ahí, y dos o tres gentes, deseosas de que saliera, forman el Club ‘Halcones’. Dura un año, y nos dirige Miguel Ángel Meza, quien había jugado para Cóndores. Era un coach muy rudo, del tipo del ‘Desalmado’ García, pero sin duda un gran entrenador, con el que aprendimos mucho”.
“No quiero ser ingrato con ninguno de mis entrenadores, pero además del coach Meza, el coach que más influyó en mí fue Arturo Feria. Nos dirige desde categoría Midget, y establece un clásico contra Bucaneros. En uno de esos duelos no terminamos del todo bien, hubo muchas expulsiones y además perdimos. Al término de esa temporada, el coach nos dio a cada uno de los jugadores una plaquita que decía: ‘la forma de jugar revela algo del jugador, pero la manera de perder lo revela todo’. Esa es una enseñanza que te queda para toda la vida”.
“Además de los dos anteriores, quien también tiene una gran influencia en mí es Sergio España, quien también fue coach con los Gamos del CUM. Llegué a entrar junto con él al Estadio de la Ciudad de los Deportes, cuando juega su último partido para las Águilas Reales de la UNAM”.
Con respecto al apoyo familiar para compaginar deporte y estudio, enfatiza: “Creo que el futbol americano debería ser, preferentemente, un deporte de escuelas, porque es complicado estudiar en una escuela y jugar en otro equipo. En mi último año, con Halcones, estudiaba en el Tec de Monterrey campus Estado de México, y jugaba en un campo ubicado en Río Churubusco y División del Norte, cerca de los Viveros. Incluso, alguna vez mi padre me ofreció tomar un semestre sabático para dedicarme solamente al futbol, y en broma me decía ‘si tus estudios interfieren con el futbol americano, deja los estudios’, cosa que afortunadamente no hicimos”.
“Tuve siempre el apoyo familiar. Por eso creo que el futbol americano se vuelve un deporte de familia. Tenemos amigos con los que hasta la fecha nos reunimos cada semana, y hemos conformado un núcleo muy unido. En el fin de semana, todas las familias estaban metidas. No faltaba quien hacía los sándwiches, quien llevaba el agua, quien nos llevaba al entrenamiento, la cena en casa de alguno, y hemos llevado ese ejemplo por una, dos o tres generaciones. Varios tenemos hijos, a algunos les ha gustado el futbol americano, a otros no, pero hemos conservado esa tradición. Por eso creo que jugar en el mismo lugar donde estudias es una gran ventaja, pero cuando tienes el amor por este deporte, juegas en donde sea”.

En cuanto a sus ídolos en el emparrillado, reconoce: “No tengo ídolos en otros deportes fuera del futbol americano. En la política y la vida pública mi ídolo es Winston Churchill. En el futbol americano, tus coaches se convierten en tus ídolos, como Arturo y Jesús Feria, Sergio España, también Leonardo Lino, Mario Hernández Verduzco, contra quien llegué a jugar, y después fue titular en Cóndores, equipo al que yo le iba; Carlos “La Tripa” Rosado, al Coach Ricardo Márquez le tengo gratitud especial. Muchos de nuestro coaches eran jóvenes que militaban en Águilas Reales, y muy amigos entre ellos. Siempre le agradeceré a mis coaches que estuvieron dispuestos a enseñarnos más que una jugada, para darnos lecciones de vida; y desde luego, también a Miguel Ángel Meza”.
Sobre las enseñanzas que el futbol americano le aportó en el desarrollo de su trabajo político, reconoce: “Fueron fundamentales. No creo ser yo mismo quien deba juzgar mi trayectoria política, pero sin la formación que me dio el futbol americano, no creo que hubiera logrado nada, y mucho menos lo bueno”.
“Por ejemplo, dirigí la CONDUSEF seis años, y es un organismo encargado de proteger a usuarios de la banca. Se llegan a recibir más de 10 millones de quejas en un año. Estar en constante fricción con el sistema bancario no es fácil. Tienes que prepararte y tener carácter, pues a los bancos no les gusta que les señales sus errores y menos que los publiques, y para afrontar eso se requiere el carácter que te da el futbol americano, si no, es muy difícil”.

“Esa preparación, ese ejemplo de que si voy a salir a jugar, o voy a dar una conferencia de prensa sobre ciertos bancos, tengo que prepararme, ser justo y equitativo, y evitar la rudeza innecesaria. Está bien ser rudos, constantes y firmes, pero también es necesario cuidar las formas y la fuerza para no pasarte”.
“Pero también ayuda mucho en el aspecto del trabajo en equipo. Yo logré conformar un equipo de gente muy talentosa en CONDUSEF, muchos de ellos ‘milennials’. No sé si quienes conformaron ese equipo fueron los mejores, pero sé que siempre dieron su mejor esfuerzo, y eso no se logra sin la ética y la enseñanza que da el futbol americano”.
“Sigo vinculado al juego de dos o tres maneras. Disfruto de ir a los estadios a ver partidos; quienes formamos parte del Club Águilas nos seguimos reuniendo y buscando maneras de ayudar al equipo, y el coach Márquez tiene la idea de llegar a conformar un museo y un espacio para el futbol americano. Creo que estamos en deuda con el futbol americano, y muchos ex jugadores lo hemos platicado, y estamos dispuestos a vincular esfuerzos, y claro, la afición se mantiene hasta puntos quizás irreales. Tengo muchos recuerdos de Cóndores y de los Dallas Cowboys, que espero poder exhibir algún día”.
“Todos los que hemos jugado futbol americano sabemos que al final del día somos un gran equipo y que estamos en deuda con el deporte, por todo lo que nos enseñó, y creo que estamos obligados a que las generaciones que vienen detrás de nosotros conozcan el futbol americano, lo vivan, lo disfruten y aprendan de él. Si todos pensáramos en términos de futbol americano, este país podría ser diferente”, finaliza.
ONEFA / Salvador Larios Pérez