El año pasado, detalla el informe Formula Money, ha facturado más 600 millones de dólares por derechos de televisión. Los nuevos dueños, el fondo Liberty Capital, está dispuesto a sacrificar esa cantidad por tener mayor presencia en la televisión, lo que significa que este plan lo realizaría en las cadenas abiertas y no sólo en las de paga.

El plan detalla algunos medios internacionales como el diario Extraconfidencial que la idea es incrementar la base de fans, aumentar los números de aficionados que lo miran por TV y al largo plazo mejorar precisamente los ingresos en este rubro.

Formaciones como McLaren, Sauber, o Renault han presentado sus monoplazas en los tests de pretemporada con escasos anunciantes, reducidos de facto a prácticamente los sponsors técnicos. Más sangrante es el ejemplo de Manor, equipo en el recaló en levantino Roberto Merhi, que apenas pudo mostrar un par de adhesivos, y de manera puntual, durante las dos últimas temporadas antes de desaparecer para siempre al acabar el 2016 , detalla el informe de la publicación.

Justo ahí entra la televisión abierta. Liberty Media quiere volver a ofrecer las carreras en abierto y recuperar cuota de pantalla, reverdecer la popularidad, y volver a resultar de interés a los anunciantes como parte fundamental para la subsistencia de las escuderías .

El plan es revertir la actual situación y se han puesto como meta el pico de audiencia histórico de la Fórmula 1 vivido en el 2004 con 792 millones de espectadores acumulados, la cifra del 2016 ha quedado en 390, prácticamente la mitad. Las distintas cadenas de televisión con las que se han contactado se han mostrado interesadas en estos planes, y casi todas han solicitado que los derechos de emisión bajen de precio. Esto es algo a lo que Liberty no se ha negado en redondo, algo impensable en la época de Bernie Ecclestone, que tenía por norma incrementar el precio cada año alrededor de 10 por ciento.

Los autos se alistan para batir récords

Después de la pretemporada 2017 en el Circuit de Barcelona-Catalunya, los equipos se pusieron camino a sus diferentes sedes para analizar la gran cantidad de datos recogidos. Si alguna conclusión firme puede sacarse de estos ocho días de test, es que los F1 2017 son en torno a cuatro segundos más rápidos que sus predecesores.

La FIA prometió que la nueva generación de F1, con más carga aerodinámica, ruedas más anchas y alerones más anchos, sería cinco segundos más rápida que la que comenzó en el 2014 con la nueva era Turbo V6 Híbrida.

Lo cierto es que si comparamos el mejor tiempo absoluto de esta pretemporada, registrado este viernes por Kimi Raikkonen, 1:18.634, con el 1:22.218 que Sebastian Vettel, también con un Ferrari, logró en los tests del 2016, la diferencia es de casi 3.6 segundos.

Haciendo una media de los cinco pilotos más rápidos de cada jornada (gráfica inferior), observamos cómo en esta segunda semana de pretemporada las diferencias con el top cinco de los tests del 2016 se ha equilibrado en torno a los cuatro segundos (4 por ciento).