Fyodor Smolov es un hombre de mundo gracias a la disciplina que le enseñaron sus padres. Desde los cuatro años es bilingüe, habla inglés y ha leído en ese idioma obras como La Guerra y la Paz, y El Padrino. También es el hombre mejor vestido de Rusia, y su mejor goleador de los últimos dos años.

El delantero del Krasnodar de la Premier League de Rusia anotó apenas su octavo gol con la selección de su país en el partido ante Nueva Zelanda.

En 22 encuentros, desde que en el 2012 Fabio Capello lo convocó como una de las promesas más importantes del balompié ruso, apenas anotó su segundo tanto en partido oficial, aunque tiene un recorrido por todas las categorías de las selecciones menores de Rusia, desde Sub 17 hasta la categoría mayor.

Smolov es el mejor delantero ruso del último año, sus 25 anotaciones en 31 partidos y el bicampeonato de goleo en de la Premier League lo certifican como el mejor. También es el futbolista mejor valorado de la selección de Rusia, con 12 millones de euros, tan sólo en los últimos 10 meses duplicó su valor, en parte porque llegó con su club hasta los octavos de final de la Europa League.

La perseverancia de Smolov radica en una formación rígida desde su familia. Ahí le obligaron a leer, a dominar el inglés como idioma y a no considerar el dinero como meta de vida.

A pesar de ser el jugador número 16 en cuanto a salario de toda la Premier de Rusia, con ingresos de 2.5 millones de euros por temporada, desechó una oferta del futbol chino con un contrato millonario la temporada pasada, cuando ya era considerado el mejor atacante de su país. Los jugadores latinoamericanos son impulsados por la codicia del dinero. Por lo general son de familias pobres , señaló el delantero hace unos años.

No es que Smolov haya tenido una carrera fácil, por el contrario. A pesar de estar en todas las categorías con límite de edad de Rusia desde los 17 años, y de debutar a los 22 años con la selección mayor, su consolidación tomó algunos años, tantos que en los medios locales tomaron como milagro la anotación de Smolov en la Liga. Entre el 2007 y el 2014 apenas anotó siete goles.

Eso se tradujo en inconsistencia, inestabilidad, tanta que tuvo que salir a préstamo a Feyenoord, Anzhi, Ural y finalmente a Krasnodar, un equipo con reciente poderío económico y deportivo, pero lejos de los tradicionales clubes moscovitas, los más ganadores de Rusia.

Cuando dejó Dynamo de Moscú para jugar con Ural redujo su salario a un tercio del original, y hasta ahora su único capricho ha sido un Porsche 911 Turbo que le costó 12 millones de rublos, unos 190,000 euros.

Smolov gusta del rap, el hockey y la ropa de marca como Dolce & Gabbana. Su gustó lo formó desde la niñez, cuando su madre era dueña de una tienda de moda. El futbolista es producto de la primera generación rusa después de la Perestroika, de la apertura el mundo.

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