A raíz de la controversia que estalló durante la final femenina del US Open, cuando Serena Williams fue sancionada en el segundo set por el juez de silla, el portugués Carlos Ramos, algunos de los nombres más importantes del tenis, incluyendo Billie Jean King, Chris Evert y Novak Djokovic, acusaron a Ramos de alterar el rumbo del partido que Serena perdió frente a la japonesa Naomi Osaka por 6-2 y 6-4.

Sin embargo, otras dos figuras influyentes en el deporte, Martina Navratilova y Mary Carillo, señalaron a Williams como la culpable de haber intoxicado el ambiente del partido. Navratilova escribió un editorial para el New York Times con el que intenta explicarle a Serena Williams que su actitud en la final el US Open no fue para nada justificable y llamó al mundo del tenis a revisar los pilares de ese deporte.

“No creo que sea una buena idea aplicar un estándar de: ‘Si los hombres pueden salirse con la suya, las mujeres deberían poder hacerlo también’. Más bien, creo que la pregunta que debemos hacernos es: ‘¿Cuál es la forma correcta de comportarse para honrar a nuestro deporte y respetar a nuestros oponentes?’”.

Navratilova mantiene que Serena perdió el control tras el segundo aviso del árbitro. “Fue aquí cuando la señora Williams realmente comenzó a perder la cabeza. Ella y el señor Ramos estaban, en efecto, intercambiando palabras. Ella insistía en que no hacía trampa, algo completamente creíble, pero al mismo tiempo reaccionaba sin discreción alguna de manera violenta en contra del juez”.

Navratilova insiste en que “es difícil de saber, y discutible, si Selena Williams pudo haberse salido con la suya llamando ladrón al árbitro si en lugar de mujer fuera hombre”.

Carillo, hablando en MSNBC, fue más allá y dijo que Williams ocasionalmente “actúa como un matón”. Sugirió que, con la posibilidad de empatar el récord de Margaret Court, la única jugadora que ha ganado 24 títulos del Grand Slam, “la presión llegó a” Williams, quien debió haber entendido que las “reglas” del tenis fueron la base del castigo impuesto por Ramos al actuar con total apego al reglamento.

Williams “terminó envenenando la atmósfera” para Osaka, quien apenas pudo celebrar su primer título de Grand Slam, afirmó Carillo.

Ataque de furia

Era el segundo set y Serena Williams enfrentaba un momento crucial del encuentro: set abajo, buscaba quebrar a Osaka para tratar de remontar. Pero se desencajó.

El primer capítulo de la pelea llegó después de que Serena rompiera una raqueta para descargar su bronca al perder un game. Allí, Ramos le dio una advertencia (warning), situación que empezó a enojar a Serena.

Enseguida, el conflicto se le fue de las manos. El árbitro objetó a Serena y la acusó de haber dialogado y recibido un consejo de su entrenador, Patrick Mouratoglou, que estaba sentado en el box de Williams. Las imágenes televisivas demostraron que efectivamente el entrenador le hizo una seña a la jugadora.

“Me levantó el pulgar y me dijo: ‘¡Vamos!’. Yo no hago trampas para ganar. Preferiría perder”, explicó Serena, de 36 años, cuyo rictus se desencajaba.

Ante la furia de Williams, el juez decidió aplicarle un segundo warning y la penalizó con un game perdido. Así, Williams quedó 3-5 en la segunda manga, al borde de la derrota.

Osaka cerró el partido con contundencia (6-2, 6-4) y Serena volvió a apuntarle al árbitro.

El final fue una entrega de premios diferente a las tradicionales. El público, enojado por no poder festejar el título de la tenista local, coronó la jornada con silbidos al juez. En ese escenario, Osaka alcanzó la gloria y, con apenas 20 años, levantó su primer trofeo de Grand Slam con lágrimas en los ojos, mientras la abucheaban y pedía disculpas por la forma en la terminó el partido.

“Sé que todos la estaban animando. Lamento que haya tenido que terminar así”, dijo una llorosa Osaka.

Tuvo que ser la propia Williams la que se diese cuenta de que la imagen que el público estaba dando no era mejor que la que ella misma había protagonizado anteriormente con Ramos.

“No quiero ser grosera, no quiero interrumpir su celebración. Ella (Osaka) jugó bien. Éste es su primer Grand Slam”, declaró Williams, que trataba de calmar al público que estaba tan descontrolado como ella misma.

“Sé que ustedes estaban aquí para apoyarme y lo sentí, pero démosle todo el crédito a quien lo merece. Ya no abucheemos (...) Felicidades, Naomi. No más abucheos”, manifestó.

¿Actitud sexista?

“He visto a tenistas hombres llamar de varias maneras a los árbitros. Estoy aquí luchando por los derechos de las mujeres y por la igualdad de las mujeres y por todo tipo de cosas”, dijo Williams a periodistas. “Creo que quitarme un juego por ser mujer cuando le dije ‘ladrón’ es algo sexista. Nunca le ha quitado un juego a un hombre por haberle llamado ‘ladrón’’”, expresó.

La actitud de Williams fue castigada por la Federación Internacional de Tenis al imponerle una multa de $17,000. Del otro lado del espectro de la polémica, Serena recibió una declaración de apoyo por parte del director de la Organización Nacional de Mujeres, que calificó la decisión de Ramos como “abiertamente racista y sexista”. “Esto no hubiera sucedido si Serena Williams fuera un hombre”.

Evert y Djokovic coincidieron en que Ramos actuó de manera torpe.

“Pienso que el juez de silla no tendría que haber empujado a Serena hasta el límite, especialmente en la final de un Grand Slam. Cambió el transcurso del partido, lo que, en mi opinión, era quizás innecesario”, valoró Djokovic luego de ganar en la final masculina del US Open contra el argentino Juan Martín del Potro.

Navratilova, quien ganó en 18 ocasiones torneos de Grand Slam, aprovechó para abordar el tema de la discriminación de género en el tenis. Ella quiso diferenciar las diferencias de trato de los árbitros con mujeres y hombres, con lo ocurrido el pasado sábado. “Sí, de hecho, los hombres son tratados de una manera diferente a las mujeres cuando discuten con los jueces por lo que tendría que ser examinado a fondo. Sin embargo, no podemos actuar pensando que nos debemos de salir con la nuestra. De hecho, el comportamiento de Serena no tendría que manifestarse dentro de la cancha”.

Carillo, un exjugador profesional que ha tenido una carrera exitosa como comentarista deportivo, defendió la reputación de Ramos, diciendo que “ha estado en partidos importantes durante décadas” y es “muy, muy respetado” en la comunidad del tenis.

“Si sabes de tenis, conoces las reglas. Son inviolables”, expuso Carillo.