Fue el joven matador de toros peruano quien salió como triunfador de la sexta corrida, denominada Guadalupana ayer en la plaza Monumental México, luego de cortar las dos orejas de Diácono de Jaral de Peñas, bravo y codicioso burel que fue el único que funcionó del largo festejo, para salir en hombros del coso.

Y es que desde que se abrió de capa, Andrés dejó claro que no desaprovecharía la oportunidad de su primera Puerta Grande en el inmueble de la colonia Nochebuena. Las verónicas seguidas de ajustadas caleserinas, prendieron de inmediato el ánimo en los aficionados que llenaron prácticamente todo el tendido numerado y parte del general, unos 25,000 asistentes, que se pusieron en pie para vitorear el quite ceñido por gaoneras en las que se temió que fuera prendido.

Tras la puesta de banderillas por parte de su cuadrilla, el torero peruano se puso de rodillas en los medios de la plaza, citó de largo y en un estatuario de infarto hizo pasar a su enemigo hasta en cinco ocasiones alternadas con pases por alto; siguió con una faena derechista con series de entre siete y diez pases con temple, mando y recorrido que coronó con una tanda de bernardinas en que los pitones le rozaban alarmantemente los muslos y no conforme, se entregó en la suerte suprema para dejar un estoconazo fulminante que terminó por poblar de pañuelos los tendidos en solicitud de los apéndices que le valieron la salida en hombros.

En su primero, Agua Clara de Villa Carmela, no se acomodó, el toro le punteaba el engaño y para colmo se le fue la mano muy abajo y escuchó pitos.

Gesta de Joselito Adame

El diestro hidrocálido, quien llegó convaleciente de una cornada sufrida hace tres días, tuvo una decorosa actuación. Su primero, Escapulario de Santa Bárbara, fue materia para su variedad con el capote, toreo por alto con pases de trinchera y del desdén, dos tandas por el derecho y otra por naturales y otras dos en redondo que le corearon con fuerza por su aguante y valor al ejecutarlas, sin embargo, el acero quedó un poco trasero y se vio obligado a utilizar la espada corta con la que acertó al cuarto intento perdiendo las orejas pero fue llamado a saludar en el tercio.

Su segundo, Clavelino de Barralva, astado que terminó por rajarse, se vio obligado a abreviar y de certera y fulminante estocada mató para ser ovacionado.

Luz  y sombra en cuadrillas de Flores

Sergio Flores recibió a Pato de Los Encinos, un toro sin trasmisión que sirvió para que su banderillero Gustavo Campos saludara en el tercio tras colocar los palos. Pero el matador, a pesar de su voluntad no terminó por conectar con los tendidos y tras dos estocadas tendidas y un golpe de descabello se retiró en silencio.

Lo peor llego con su segundo, San Lupito de Campo Hermoso, un ejemplar que fue manso y peligroso al que su cuadrilla no quiso ver ni de lejos y convirtió en una pachanga la colocación de banderillas. El diestro Tlaxcalteca se engalló y fiel a su costumbre le hizo frente sacándole algunos pases de mucho mérito, pero termino por abreviar y literalmente lo cazó en la suerte suprema para ser aplaudido.

Bronca a Morante

El peor librado fue Morante de la Puebla, quien enfrentó a Querido Gonzalo de Xajay, un toro parado al que luego de probar simplemente cambió el ayudado por la espada y terminó por escuchar pitos.

Su segundo, Morenito de Teófilo Gómez, fue fuertemente protestado y terminó por ser devuelto, en sustitución salió al ruedo Toto de Los Encinos, igual de protestado por su falta de presencia y luego de lancear con dos verónicas y algunos pases de tanteo, también abrevió para ser abucheado.