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Río y las ilusiones que parecen perdidas
Brasil está más preocupado por su situación política y económica que por la justa olímpica.
Ese día del 2009, a un lado de Carlos Nuzman, presidente de la candidatura de los Juegos Olímpicos (JO) de Río 2016, un hombre rompía en llanto. Enjugaba sus lágrimas en un pañuelo blanco y lloraba casi como un niño.
Era Lula da Silva, entonces presidente de Brasil y quien había gestionado por largos meses que su país fuera sede de la justa veraniega. En aquel momento, el Comité Olímpico Internacional (COI) había decidido que sí, ellos organizarían los primeros JO en Sudamérica.
Los proyectos de hacer las instalaciones más modernas del planeta, amigables con la naturaleza, de integrar deportes como el golf y el rugby, que volvieron al programa olímpico, y poner a Brasil en la mira del mundo ilusionaban a muchos.
Tras casi siete años, las cosas hoy lucen muy distintas. No sólo por los problemas por las instalaciones inconclusas o la falta de presupuesto. El país se encuentra en su peor recesión desde la década de 1920, con la pérdida de un tercio de su valor este año, el Producto Interno Bruto real hacia abajo, la inflación en casi 10% y el desempleo hasta casi el 8 por ciento... los Juegos Olímpicos están, pues, en segundo plano.
Apenas hace unos días, el vicepresidente del COI, Craig Reedie, dijo que la agitación política y económica en Brasil había afectado inevitablemente a Río 2016. A cinco meses de la inauguración de los JO, los brasileños se han ocupado más de la recesión, del proceso de destitución de la presidenta Dilma Rousseff y del escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobas.
No obstante, los organizadores afirman que los preparativos siguen siendo prioridad del gobierno brasileño. Sin embargo, apenas la semana pasada, George Hilton, ministro brasileño del deporte renunció a su cargo. Aun con ello, Eduardo Paes, alcalde de Río de Janeiro, a través de una videoconferencia, se dirigió a la junta ejecutiva del COI el mes pasado para garantizar que los JO siguen en tiempo y forma, y que harán todo lo posible para asegurarse de que el evento será organizado sin tener ningún impacto importante, pese a la actual situación económica.
Lo más importante es que nada se ve afectado para los atletas, que nada afecte la organización de los juegos , dijo Carlos Nuzman.
El punto es que los JO de Río no estarán en la opulencia, pues se buscará reducir costos en transporte y asientos para los funcionarios, además de que servicios como el Internet sólo estarán disponibles para clientes que paguen por ello.
Y para que todo esté en forma, los organizadores han vuelto a recortar su presupuesto, aunque ahora en el plano operativo, pues mientras antes tenían 1,900 millones de dólares, ahora sólo cuentan con 530 millones. Brasil parece estar sufriendo la organización de sus juegos que, hace siete años, prometían darle un empuje a la economía y la política del país. Hoy, esas ilusiones parecen perdidas.
Quieren una delegación sana en Río 2016
La delegación mexicana está sana y así se pretende que siga hasta los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, por lo cual, el Comité Olímpico Mexicano, a través de la jefatura de misión, informó que debido a la amenaza del zika en la justa olímpica se dispondrá de dos médicos especialistas en epidemiología para evitar que los atletas se contagien de esta enfermedad.
La idea es que la asesoría se dé en tres momentos: antes, durante y después de los JO, y así estar seguros de que la delegación estará sana , informó Cuitláhuac Ruiz Matus, director general de epidemiología de la Secretaría de Salud.
El directivo aseguró que se tendrán reuniones, capacitaciones, asesoramiento y actividades de promoción en una primera etapa, mientras que dos médicos especialistas auxiliarán a los atletas en Río y, a su regreso, la delegación contará con una evaluación para la detección de casos.
Confiamos en que todo estará bien con los atletas y que las competencias se desarrollarán sin ningún inconveniente , expresó Ruiz Matus.
Visita a Río fue productiva
Luego de que la jefatura de misión realizara una visita al Comité Organizador de Río 2016, Mario García de la Torre informó que ya afinaron algunos detalles para la delegación nacional.
Nos fue asignado el edificio número 28, que está ubicado en uno de los extremos de la Villa Olímpica y es el más silencioso. Además pedimos los pisos del 13 al 17 por si tenemos vecinos escandalosos , explicó.
Por último, sólo se tienen hasta el momento 77 plazas aseguradas, pero se espera que la delegación mexicana crezca un poco más.
Es una proyección: que se obtengan unos tres lugares más en tiro con arco; dos plazas más en atletismo, levantamiento de pesas, triatlón; una en boxeo, ciclismo, pentatlón, además de las disciplinas en conjunto como voleibol y basquetbol , aseguró.