Durante los últimos seis meses, Kevin Escamilla publicaba en su perfil de Twitter la foto del plantel de Pumas en el vestidor festejando una victoria. Era el momento que más cercano se sentía al primer equipo, una forma de integración donde todos los jugadores celebraban y que se implementó para el reforzamiento emocional, para que todos se sintieran parte del triunfo.

Kevin aparecía con ropa deportiva, no portaba el uniforme para jugar, ya que quedaba relegado a la banca; a veces iba a la tribuna, ya que no pasaba el último corte de la convocatoria y observaba el juego desde el palco del club. Durante la última temporada vio 40 partidos desde la banca de suplentes y sólo ingresó a jugar en 15 de ellos.

“A costa de las críticas, hemos dado salida a jugadores que llevaban muchos años en el club. Habrá gente a la que no le parezca, pero tenemos que hacer eso para remover y poder dar salida a jugadores jóvenes”, decía José Luis Arce, vicepresidente de Captación de Talentos del Club Universidad, hace un año, cuando ya se había implementado la operación salida de Pumas, la estrategia para rejuvenecer el plantel y darle mayor presencia a los jugadores formados en la cantera.

Kevin que en su última publicación en Twitter retomó el mensaje de la Liga MX donde lo incluían en el equipo ideal de la jornada, gracias a su primer gol en Primera División en el juego de la Jornada 3 ante Atlas, es el último beneficiado de la estrategia deportiva del club. La venta de Marcelo Díaz a Racing de Avellaneda no sólo le dejó a Pumas 3.2 millones de dólares, sino la posibilidad de darle la titularidad a Escamilla, el mediocampista que ha buscado los últimos siete torneos consolidar su carrera.

Desde que destacó en el equipo titular de la Selección Mexicana Sub-17 que consiguió el campeonato de la categoría en el 2015, promedió 220 minutos por torneo, con un par de juegos como titular y teniendo su pico más alto de participación cuando David Cabrera estaba a préstamo con Monarcas Morelia y Abraham González estaba lesionado. Fue en el torneo Clausura 2016 que no sumó ningún minuto de juego en el primer equipo, porque se encontraba en el equipo de Segunda División, al que llevó al campeonato ese mismo año. Kevin es el último capitán auriazul que ha levantado un trofeo de campeón para Pumas.

El Club Universidad tiene una base de siete jugadores que han disputado los tres partidos completos del Apertura 2018, y entre ellos hay cinco canteranos, un grupo que se ha consolidado en el último año, pero son los casos de Kevin Escamilla, Alan Mendoza y Alan Mozo los que por primera ocasión son titulares, ya que tuvieron que esperar varios torneos como suplentes, sin minutos de juegos, pero gracias a la salida paulatina de jugadores, se ha forjado la renovación del plantel.

Alfredo Saldívar (un año como titular), Luis Quintana (un año como titular), tuvieron que esperar las salidas de Alejandro Palacios y Darío Verón, justo hace un año. Los casos de Mozo, Mendoza y Escamilla aprovecharon que Luis Fuentes, titular durante 14 torneos, se fue en intercambio a Tijuana; Josécarlos Van Rankin, titular en 11 torneos, a préstamo a Guadalajara, y Marcelo Díaz, refuerzo que llegó al equipo hace un año ya fue vendido a Racing.

Pumas es el equipo que más canteranos tiene en su plantel con 16 elementos, después está Chivas, con 12 jugadores y Pachuca con 10.

Delanteros, la deuda de la cantera de Pumas

El equipo titular de David Patiño en los primeros tres partidos del torneo incluye al menos un jugador canterano en cada línea, menos en la delantera. Para este torneo, Adolfo Hernández, delantero de 20 años y quien estará en el primer equipo, es el único atacante mexicano en Pumas.

Aunque Brian Figueroa (19 años) y Alan Acosta (21 años) también integran el primer equipo de Universidad, ellos juegan como mediocampistas ofensivos o extremos, dejando todas las posiciones de ataque titulares para Carlos González, Felipe Mora y Martín Rodríguez, todos ellos extranjeros.

Pumas dejó escapar y sin espacio a sus delanteros mexicanos, como Alfonso Nieto, que en 14 torneos cortos apenas jugó 2,804 minutos, anotando cuatro goles. Después de jugar en Herediano de Costa Rica, ahora milita en el club Carabobo de Venezuela.

Lo mismo pasó con Daniel Ramírez, el último goleador en Fuerzas Básicas del equipo, que tras debutar Apertura 2013, sólo jugó 27 partidos con Pumas, con un rendimiento de cuatro goles en 640 minutos. El delantero fue prestado a clubes de Liga de Ascenso e incluso de Liga Premier en Segunda División, hasta que el torneo pasado regresó a Pumas por pedido de David Patiño. A los 25 años de edad nuevamente está cedido a Celaya, donde busca consolidarse en el futbol profesional.