Las jugadoras de la Liga MX Femenil cobran un sueldo promedio diario de 121.46 pesos, que es menor al de un trabajador social, operador de draga y que apenas supera el de un repostero y un cocinero, de acuerdo a una comparación realizada por El Economista con el tabulador de salarios mínimos de la Secretaría del Trabajo.

El salario de las futbolistas supera por 33.1 pesos al mínimo general que estipula dicha secretaría (88.36) para el presente año y es el cuarto mejor pagado de acuerdo al tabulador.

Sin embargo, el salario es bajo considerando que la medición sólo toma en cuenta los oficios y no las profesiones. La Liga MX Femenil es considerada profesional, de acuerdo a la Federación Mexicana de Futbol que lanzó el certamen apenas en diciembre del 2016.

Pero, ¿por qué los salarios de las jugadoras son tan bajos?

Son tres factores los principales:

1.- La juventud de la liga que ha impedido explotar un mercado.

2.-  La organización irregular del certamen mexicano comparado con otros torneos femeniles en el mundo.

3.- Una brecha salarial entre la liga varonil y femenil que para algunos especialistas es un asunto de género que no es exclusivo del futbol.

“Nosotras estamos conscientes de eso (desigualdad salarial) y sabemos que no es tan bueno (el sueldo). Jugamos por un sueño y, al menos en mi caso, no por dinero”, señala una jugadora, quien prefiere mantener el anonimato por temor a represalias del club en el que juega.

No es la única que prefirió mantener su identidad en secreto o que eludió hablar sobre el tema.

Otras jugadoras fueron contactadas por este periódico pero no contestaron las peticiones de entrevista, otras prefirieron no dar una postura y hubo algunos casos en el que aceptaron hablar, pero sólo si los departamentos del club en el que juegan estuvieran enterados.

En ese último caso, estos departamentos no dieron respuesta a este diario.

La brecha salarial, un problema nacional

“La desigualdad salarial primordialmente de género y es parte estructural de un problema grave que tiene México. En muchos empleos hay una brecha salarial entre los hombres, respecto a las mujeres y son a ellos a los que se les paga más pese a que realizan el mismo empleo con las mismas condiciones.

La desigualdad de salarios, como sucede en todo el país, también se refleja en la Liga MX Femenil”, señala Claudia Pedraza, Doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM y especialista en asuntos de género.

Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al primer trimestre de 2018, los salarios de hombres y mujeres mantenían una brecha visible.

El promedio general de un ingreso mensual para las mujeres es de 8,606 pesos, mientras que para los hombres de 8,829.

Pero para las jugadoras de la Liga MX Femenil, su ingreso mensual promedio es de 3,643 pesos, de acuerdo a cálculos de este diario basados en el estudio Global Salaries Survey 2017.

“El temor de hablar que tienen las jugadoras no solo les pasa a ellas, también sucede en diferentes campos. Hay mujeres que aguantan cualquier tipo de desigualdades, como las que se divorciaron. El silencio es normalizado en nuestra sociedad”, opina Elvia González del Pliego, Coordinadora del Programa de Asuntos de Género de la Universidad Iberoamericana e integrante del Grupo Asesor de ONU Mujeres.

Pedraza pone en duda en título de profesional de la Liga MX Femenil, debido a que esa etiqueta permitiría a las jugadoras que su salario solventara sus gastos y que les facilite tener recursos suficientes para llegar a la siguiente fecha de pago.

“Pero con esos salarios es imposible”, agrega Pedraza.

El pasado 20 de noviembre, la directiva de Pumas publicó ante los medios de comunicación que regaló 21 autos de la marca Suzuki a su plantel femenil. Sin embargo, el diario Récord ventiló que las jugadoras sólo recibieron el préstamo de los automóviles y que podrían adquirirlos eventualmente a un bajo precio.

Para González del Pliego lo anterior es un regalo ilógico –en caso de que se hubiera dado- debido a que por el mismo bajo salario de las jugadoras les será imposible comprar la gasolina para que puedan trasladarse todos los días en los vehículos.

“Es como la persona que golpea y después le regala flores a la pareja. Es ilógico. ¿No sería mejor que los clubes les aumenten sus salarios?”, pregunta la catedrática de la Ibero.

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