El piloto holandés de Red Bull Max Verstappen, que quedó sexto en el Gran Premio de México, considera que “si no eres egoísta, no sobrevives en este mundo”.

“En general se critica que en Fórmula 1 en ocasiones los pilotos tenemos que ser un poco egoístas, pero es algo que necesitas o no sobrevives en este mundo”, expresó Verstappen.

Con respuestas cortas y concisas, Max, con apenas 22 años de edad, ha dedicado seis años de su juventud a Fórmula 1.

—Max, ¿hay alguna figura referente a la que admires?

No

—¿Nadie?

Nunca he tenido un personaje al que apele seguir. Respeto a muchas personas por lo que han logrado o lo que sea, pero en términos de tener una inspiración nunca me ha pasado. Sólo quiero vivir mi propia vida a mi manera, no me gusta vivir de los ejemplos, me preocupo por hacer mis cosas. Hago lo que me gusta día a día.

A pesar de no contar con un principal referente, es consciente que de no ser por su familia, que cuentan con experiencia directa en el mundo del automovilismo, no hubiera tenido la oportunidad de ser un piloto profesional.

“La experiencia de mi familia en el deporte es una gran ayuda, en especial mi papá, aunque mi madre siempre me ha apoyado bastante. Hemos hecho muchas cosas juntos desde go karts. Seguramente sin sus consejos y ayuda no estaría sentado aquí”.

Con siete victorias en Grandes Premios durante su carrera, en 2019 conseguir la primera victoria para Honda luego de 13 años y la cuarta posición en esta temporada. Max se ha convertido en uno de los pilotos favoritos del público, etiqueta que maneja con comodidad, principalmente porque sobrepasa la presión confiando en si mismo. 

“Siempre es mejor ser de los favoritos a que no te tomen en cuenta para ganar. Siempre tienes que ser tu mismo, disfruto manejar y confío en mí, nunca me pongo demasiada presión. Puede ser que mucha gente espere cosas de mí, aunque desde mi lado, sólo puedo hacer mi mejor esfuerzo y considero que esa es la mejor manera para prepararme de cara a los fines de semana de carrera”.

Sobre su conducción, no se considera agresivo al volante, piensa que la mejor manera es adaptarse a las circunstancias del momento.

“Siempre estoy cambiando, a veces tiene que ser agresivo y en otras ocasiones tranquilo, tienes que adaptarte a la situación de la carrera”.

Detrás de Max Verstappen, hay un ingeniero, cauto, puntual y educado en la manera que se expresa, quien en cada una de sus tres victorias en México y otros grandes premios, no muestra signos de euforia, aunque ha sentido una profunda satisfacción por ver triunfar a uno de sus corredores y que su trabajo fuera avalado por un título de GP.

“Tuvimos algunas temporadas que no fueron muy satisfactorias, por fin conseguimos un triunfo con Max en Red Bull, que fue una temporada fantástica. Por parte de los ingenieros, hemos trabajado mucho, nuestro deseo es ganar. En momentos es muy difícil trabajar y trabajar, pero no obtener resultados buenos. Ahora hemos tenido experiencias victoriosas, es una muestra de que podemos lograrlo y poco a poco queremos más. La motivación se mantiene en constante crecimiento cada que ganamos”.