El 17 de noviembre de 2020 había sido la última vez que Raúl Jiménez e Hirving Lozano saltaron a una cancha juntos con la playera de la selección mexicana (amistoso contra Japón). Pasaron 324 días para volverlos a ver así, durante el Octagonal Final de Concacaf ante Canadá, aunque esta vez las cosas son diferentes: Raúl porta una banda en su cabeza e Hirving se percibe más serio que de costumbre.

En esos 324 días sus vidas pasaron por un abismo que no solo puso en duda su continuidad deportiva: “Muchos médicos me dijeron que hasta pude perder la vida y te da mucho temor pensar en eso, porque dejas niños. Me pude quedar paralítico o perder el ojo porque se abrió todo, fue un golpe muy duro que te hace pensar en muchas cosas”, reflexionó Lozano.

El delantero del Napoli fue noqueado por un choque entre su rostro y la rodilla de Marvin Philip, portero de la selección de Trinidad y Tobago, durante la Copa Oro 2021, que derivó en 40 puntos y exámenes neurológicos que descartaron lesiones cerebrales. Por su parte, Raúl Jiménez sufrió una fractura de cráneo desde finales de noviembre pasado por un choque contra el defensor David Luiz, en el duelo entre Wolverhampton y Arsenal en la Premier League.

Jiménez tardó ocho meses para volver a jugar en su club y 11 con la selección mexicana, en tanto que Lozano tardó poco menos de dos meses para reactivarse en la liga italiana y tres con el Tricolor. Esto provocó en ellos un proceso de duelo, explica a este diario, Juan Carlos Pérez, psicólogo deportivo con 13 años de experiencia dentro de diversas categorías del futbol.

“Para trabajar el aspecto mental, el primer paso es comprender que las lesiones son parte del futbol y algunas son inevitables. Hay que tener claridad en dos elementos vitales: que el jugador siente y piensa y que ese sentir y pensar puede ser tanto catastrófico como tomarlo como parte del futbol”.

El experto destaca que hay un proceso de estrategias psicológicas para trabajar la recuperación mental de los deportistas cuando hay lesiones graves: las relaciones empáticas de la gente a su alrededor; fijarse objetivos a corto, mediano y largo plazo; autodiálogo positivo por parte del atleta; visualización de un regreso con lo que ya saben hacer; relajación; y manejo de emociones, “eso sirve para recuperar la autoconfianza, pero solamente con trabajo, no existen varitas mágicas”.

“Dentro de las primeras respuestas emocionales hay un proceso de duelo: enojo, depresión, frustración y aceptación, no hay un patrón específico en esto, realmente, el jugador hasta inconsciente puede estar en una situación de tristeza por lo que implicó el tipo de lesión”. Tanto Jiménez como Lozano publicaron videos en sus redes sociales a los pocos días de sus golpes, acompañados de sus familias y asegurando que se encontraban estables.

“Sus respuestas emocionales las trabajan de manera mucho más adecuada por el tipo de personas que son Raúl e Hirving, así como por los clubes en los que están. Vimos a ambos con la familia muy cercana y esto es vital en la estrategia psicológica, favorece porque hay un protocolo de médicos, fisiatras y de la propia familia con una relación de empatía”, añade el especialista.

Retomar la autoconfianza y una nueva madurez

Los clubes resultaron fundamentales en la recuperación de Raúl Jiménez e Hirving Lozano, ya que ambos son los quintos jugadores más valiosos tanto para los Wolves como para el Napoli, de acuerdo con cifras de Transfermarkt. Incluso Gerardo Martino, entrenador de la selección mexicana, reconoció ese papel de sus equipos.

“La parte de la recuperación psicológica o mental no es un trabajo del que se tenga que ocupar directamente Selecciones Nacionales. A Raúl, la lesión le pasó en su club, pero la realidad es que ellos a lo largo del año están más tiempo en su equipo, nosotros hemos recibido futbolistas al 100 para jugar y toda la recuperación mental, física y psicológica la llevaron con sus clubes, ya llevan bastantes partidos jugados en el torneo italiano e inglés y ambas situaciones, en la cabeza de los jugadores, ya está completamente en el recuerdo”, dijo Martino a El Economista.

Uno de los momentos más simbólicos para Raúl Jiménez fue su primer gol desde la lesión, el pasado 26 de septiembre en la Premier League: “Nunca lo presioné, más bien por la manera en la que lo vi todo el tiempo en los entrenamientos, trabajando para el equipo, el gol era sólo cuestión de tiempo; significa mucho para Raúl por lo que le pasó y el trayecto que ha tenido en su recuperación”, mencionó ese día el portugués Bruno Lage, entrenador de Wolverhampton.

¿Cómo se trabaja la parte mental cuando los jugadores regresan de este tipo de lesiones, qué tan seguros de sí mismos se encuentran en el campo?

“Al inicio, y no nada más del primer partido, sino desde los entrenamientos, su autoconfianza es baja y eso es normal, empiezan a tener dudas sobre el golpeo de balón o los cabezazos, como en el caso de Raúl. Poco a poco van restableciendo la autoconfianza y el primer juego es crucial porque de alguna manera el DT y el preparador físico están al pendiente. Esa desconfianza se va disminuyendo cuando empiezan a conectar con lo que saben hacer”, señala Juan Carlos Pérez.

Desde que se reactivaron en esta temporada, Raúl Jiménez ha jugado siete partidos con los Wolves, anotando una vez y con dos asistencias, mientras que ‘Chucky’ ha jugado nueve veces con dos goles y dos asistencias. Se les ve correr y pelear balones con la determinación que los caracteriza, reflejo de otro de los pasos de la estrategia psicológica.

“Hay algo clave en psicología: el autodiálogo, estas palabras y pensamientos que los propios jugadores tienen para darse instrucciones de manera positiva en su actuar. Hemos visto que ellos han ido de menos a más porque tampoco son máquinas. Otra estrategia es la visualización, volverse a ver dentro del terreno haciendo lo que ya saben, es una estrategia que los cuerpos técnicos trabajan muy bien, tanto entrenadores como profesionales de desarrollo y crecimiento personal”, describe el psicólogo deportivo.

Otro factor positivo que desencadenan estas lesiones es la madurez, menciona Pérez, ya que mientras al principio los jugadores se preguntan “¿por qué me pasó esto?”, después “dan el salto de madurez mental y rendimiento físico, porque tienen una pausa para recuperarse y una expectativa para mostrarse mejor en su regreso y aportar (...) al final de toda la reflexión ya no se preguntan por qué, sino para qué me pasó y es cuando maduran en su toma de decisiones”.

Para Pérez, aunque cada vez hay más contrataciones de psicólogos deportivos en el futbol, aún hay muchos huecos por llenar, ya que menciona que solo entre el 50 y 60% de los clubes de Liga MX cuentan con este tipo de especialistas. También recalca que, así como FIFA ha lanzado un protocolo para conmociones cerebrales, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) ha realizado capacitaciones constantes a los cuerpos médicos para este tipo de emergencias.

Señala que el esfuerzo entre fisiatras, médicos deportivos y psicólogos deportivos es una base sólida en caso de lesiones como las de Raúl e Hirving, pues no solo se trata de superar las consecuencias físicas, sino también que los jugadores liberen sus emociones por el shock: “Cuando un club apuesta por un especialista mental este tipo de situaciones mejoran, y cuando no, el deportista tiene que ver con sus propias uñas cómo salir de eso”.

fredi.figueroa@eleconomista.mx