Tres países de Medio Oriente están conquistando al mundo del deporte. Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos han invertido más de 200,000 millones de dólares para apropiarse de la Fórmula 1, el PGA Tour y Copas Mundiales de la FIFA, además de poseer a dos de los clubes más poderosos del futbol: el PSG y el Manchester City.

Su rol en el deporte está respaldado por sus líderes políticos. De esta forma, Medio Oriente busca cambiar su imagen ante el mundo luego de ser señalado en temas de violencia de género, conflictos bélicos y explotación laboral.

“Es una estrategia de poder blando para proyectar una cara más amable, lo están usando para cubrir deficiencias graves”, analiza Madawi Al-Rasheed, profesor de la Escuela de Economía de Londres, para el medio Bloomberg.

El también académico Simon Chadwick, de la Universidad de Salford, menciona: “Arabia Saudita, como sus vecinos Qatar y Emiratos Árabes, está tratando de adquirir legitimidad y ser parte de la comunidad internacional a través del deporte. Su compromiso con la comunidad internacional del deporte es como pedir a los diversos comités que olviden sus faltas y se centren más en eventos, equipos y patrocinios. Es una herramienta diplomática”.

Arabia Saudita y el plan 2030

Este febrero, documentos obtenidos por The Times revelaron que Arabia Saudita destinará 182 millones de dólares al Real Madrid para ser el principal patrocinador de su equipo femenil a través de la marca Qiddiya durante 10 años, un convenio paradójico con la realidad de las mujeres en el país.

Entre 2018 y 2020, Derechos Humanos informó que al menos 11 activistas fueron detenidas por el gobierno saudí acusadas de dañar el orden público, los valores religiosos, morales y públicos, pese a que Mohamed Bin Salman, príncipe heredero de ese país, anunció reformas al trato a las mujeres a su llegada al poder en 2017.

“Este no es el acto de un gobierno que está llevando a cabo reformas, como siguen afirmando Bin Salman y sus partidarios”, asevera Michael Page, subdirector del Observatorio de Derechos Humanos de Medio Oriente.

Además del Real Madrid, Arabia Saudita se ha involucrado con la Fórmula 1 con su debut en 2021, en el golf con el Premio Internacional Saudí del Tour Europeo de PGA desde 2019, en el box con el título mundial de peso pesado de la Organización Mundial de Boxeo (WBO) en diciembre de 2019 y con la Súper Copa de España en enero de 2020.

Estas acciones son parte del plan Visión 2030 del gobierno de Arabia Saudita, un programa de calidad de vida que invertirá más de 1,800 millones de dólares en “impulsar la participación de ciudadanos y residentes en actividades culturales, ambientales y deportivas”.

De acuerdo con el documento de 236 páginas, el plan propone la organización de 45 eventos deportivos de nivel profesional y otros 36 semiprofesionales o de entretenimiento por año, además de la construcción de 4991 instalaciones deportivas, invertir el 0.3% del PIB del país en deportes y tener a siete atletas nacionales compitiendo en los Juegos Olímpicos de verano. Todo eso a más tardar para el 2030.

En los últimos dos años, Arabia Saudita ha permitido el ingreso de mujeres a los estadios y ha promulgado reformas para que pueden tramitar su pasaporte y viajar sin la compañía de un hombre tutor, sin embargo, Derechos Humanos ha señalado fallas en sus cambios como con la detención de las activistas. En el régimen saudí, las mujeres tienen un tutor masculino durante toda su vida, que incluso puede ser su hijo, y toma decisiones por ellas.

“El príncipe heredero de Arabia Saudita quiere ser visto como un reformador de los derechos de las mujeres, pero Rahaf Mohamed (activista que huyó del país y fue perseguida por el gobierno) demostró cuán ridículamente opuesto es esto a la realidad cuando las autoridades intentan cazar a mujeres que huyen y torturan a las activistas por los derechos de las mujeres en prisión”, señaló Michael Page.

En el sitio web del Tour Europeo de PGA (www.europeantour.com), el gobierno de Arabia Saudita aparece como uno de los patrocinadores estratégicos a través del Fondo de Inversión Pública (Public Investment Fund) y el Ministerio de Deportes, así como la Federación Saudí de Golf y marcas de ese país como Cargo, Sky Prime y Royal Greens.

Qatar y Emiratos, poderío a través del futbol

El Mundial de futbol de la FIFA se llevará a cabo por primera vez en Medio Oriente en 2022 en Qatar, un país que nunca ha participado en este certamen (es el primer debutante organizador desde Italia en 1934) y que será el de menor extensión territorial en ser anfitrión.

Las candidaturas empezaron en febrero de 2009, pero fue hasta diciembre de 2010 cuando el comité de la FIFA se decidió por Qatar por encima de Australia, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, con acusaciones de corrupción que derivaron en la renuncia de Joseph Blatter como presidente del máximo organismo rector del futbol en 2015.

Según reportes de Financial Times, el gobierno qatarí ha invertido más de 200,000 millones de dólares en la construcción y remodelación de cinco estadios; no obstante, The Guardian y The Wall Street Journal publicaron que más de 5,000 trabajadores de dichas obras han muerto desde 2011 por precarias condiciones laborales.

Nasser Al-Khelaifi es uno de los bastiones de la expansión de Qatar en el deporte. Es el director del grupo Qatar Sports Investments (nacido en 2005) y el dueño del PSG desde 2012, además de jefe de la empresa multimedia Bein Sports y vicepresidente de la Federación Asiática de Tenis.

El emir de ese país, Sheikh Tamim Bin Hamad Al Thani, fue uno de los fundadores de Qatar Sports Investments y uno de los principales gestores para llevar el Mundial de la FIFA a Qatar, así como el Mundial de Natación en 2014 y el Mundial de Atletismo en 2019.

La aerolínea principal de ese país, Qatar Airways, ha sido principal patrocinador de equipos como el PSG (Francia), Barcelona (España), Bayern Múnich (Alemania), Roma (Italia), Boca Juniors (Argentina) y los Brooklyn Nets de la NBA, además de ser sponsor oficial de la FIFA y de la Eurocopa 2020.

No solo Qatar se ha involucrado en el futbol. Emiratos Árabes Unidos ingresó a la élite de este deporte en 2008, cuando Sheik Mansour adquirió al Manchester City de Inglaterra a través del Abu Dhabi United Group por alrededor de 292 millones de dólares.

En 2021, este grupo empresarial posee al City Football Group, el décimo emporio más valioso del mundo según Forbes, con un valor de 4,820 millones de dólares y equipos de futbol en cuatro continentes.

Otro grupo empresarial de ese país con influencia en el futbol es el Royal Football Fund, con sede en Dubai, que tiene relaciones comerciales con clubes como el Schalke 04 en Alemania, el Zenit de Rusia y el Estrella Roja de Serbia.

Además, marcas procedentes de Emiratos Árabes Unidos como las aerolíneas Emirates y Etihad poseen el naming right de los estadios del Arsenal y Manchester City en la Premier League, respectivamente. Emirates ha sido principal sponsor en el jersey de los Gunners, del Chelsea y del Real Madrid en los últimos 10 años.

Emiratos Árabes Unidos fue el segundo país árabe sede de la Fórmula 1 a partir de 2009, con el Gran Premio de Yas Marina, en Abu Dabi, y se ha mantenido vigente al igual que Bahréin (primer país árabe en esta competencia desde 2004), mientras que Arabia Saudita se sumará en 2021 con el Gran Premio de Jeddah en diciembre. Qatar ha sido sede del Gran Premio de Moto GP desde 2004.

El ciclismo también ha recibido la influencia árabe. En 2014, Emiratos Árabes Unidos inició su participación en este deporte con el Tour de Dubai y un año después con el Tour de Abu Dabi, siendo este último el que llegó a ser parte del Tour Mundial de Ciclismo. A partir de 2019 ambas competencias se fusionaron y así nació el UAE Tour, organizado por RCS Sport, la empresa detrás del Giro de Italia. Los eslovenos Primoz Roglic (2019) y Tadej Pogacar (2021), así como el británico Adam Yates (2020) han sido campeones de dicho tour, que forma parte de los circuitos de máxima categoría del ciclismo mundial.

fredi.figueroa@eleconomista.mx