El Liverpool es el único equipo de los denominados grandes que no ha logrado obtener un título liguero desde 1990, previo a que la Liga inglesa fuera nombrada Premier League.

Además, en su propia casa, el Liverpool ha enfrentado burlas por no tener la estabilidad emocional y futbolística para conseguir un título de Liga. La temporada 2013-14 quedó marcada por la decepción. En aquel torneo, Liverpool se mantenía en la cima de la tabla con siete puntos de ventaja sobre el Manchester City. Faltaban aún cinco jornadas para terminar el torneo, pero los errores de los Reds terminaron por ceder el liderato a los Citizens, que lograron remontar y proclamarse campeones.

Fue una debacle para los Reds.

“Las consecuencias negativas siempre se las puede cambiar para convertirlas en positivas, pero cuando esto no se logra se puede generar un miedo y expectativas negativas que al final terminan afectando para que pase lo que se busca evitar. Entonces, en ese momento es cuando influyen todas esas situaciones que se van arrastrando del pasado y se generan los pensamientos adversos que se vivieron en ocasiones previas”, comentó la psicóloga deportiva Claudia Rivas a El Economista.

La historia se repitió.

El pasado mes de diciembre, el Liverpool se mantenía en el liderato de la tabla en la Liga inglesa con siete puntos de ventaja sobre el Manchester City, pero como un espejo del pasado, los citizens los superaron.

“La pérdida del liderato por parte del Liverpool en cierta manera está afectada por sucesos del pasado. Hay ansiedad en los jugadores. Además, en todo este tiempo el Liverpool ha ganado ya Champions, UEFA y jugado dos finales más. Necesita consolidar su autoestima de puertas hacia adentro para obtener la Premier League”, explicó a este diario el periodista español de ESPN Álex Pareja.

Los Reds no han ganado la Premier League en 28 años, pero han obtenido una Champions League, una copa de la UEFA, dos copas FA y cuatro copas de la liga.

La Premier League sigue siendo una estaca clavada en Liverpool.

Claudia Rivas consideró que a veces la necesidad de obtener el título en una competición específica puede perjudicar en sobretrabajar en el aspecto anímico con la finalidad de realizar ese logro.

“A veces se puede querer sobretrabajar ese aspecto mental y termina complicando las cosas. Pero yo pienso que la mejor manera de trabajar estos aspectos es enfocarse en el presente, sobre lo que se está haciendo y la manera en que trabajarán para lo que ya se tiene y se busca seguir construyendo, situando objetivos sobre lo que se ha hecho bien y de qué manera mantenerlo para respetar la planificación que se tiene, para enfocarse en lo que está sucediendo momento a momento”.