José Luis Sánchez Solá está sentado enfrente de Santiago Baños en una de las mesas de una cafetería en Wellington, Nueva Zelanda. Ambos coincidieron en Puebla, cuando el primero era entrenador, mientras que el segundo vivía sus últimos años como jugador. La situación ha cambiado desde entonces. Sánchez Solá se desempeña como comentarista en una cadena de televisión y Baños es el auxiliar de Miguel Herrera, el técnico de la Selección Mexicana, que enfrentará a los neozelandeses en el juego de vuelta del repechaje para el Mundial de Brasil 2014.

Es el otoño del 2013.

—Ya viene mi momento de ser entrenador, José Luis. Cuando Miguel se establezca como técnico de la selección, tendré la oportunidad de ser el técnico del América—, le confesaba Baños a su ex entrenador.

—Santiago, en México nadie quiere ser auxiliar. Es una carrera en la que te puedes quedar para siempre. Piensa bien cómo será tu siguiente paso—, le respondió Sánchez Solá.

Pero a cinco años de aquella conversación, ninguno de los dos escenarios se cumplió. Hasta el momento.

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A Manuel Lapuente le cuesta trabajo recordar la campaña que debutó a Baños en el Necaxa. Después de quedarse en silencio un momento, dice que fue en la temporada 95-96. Se da un tiempo para contar las características en el campo del ahora presidente deportivo del América.

“Iba muy bien por arriba, nunca daba por perdido el balón y tenía mucha hambre de triunfo”, recuerda el extécnico.

Baños debutó como delantero, pero tuvo problemas para establecerse como titular. El Necaxa, en aquella época, era el equipo más fuerte del momento. Entre 1994 y 1998, ganó tres campeonatos de liga y perdió dos más. La plantilla contaba con delanteros como Ricardo Peláez, Luis Hernández y Álex Aguinaga, entonces seleccionados en sus respectivos países. Por eso, Santiago tuvo que salir de la institución en el verano de 97.

Se refugió en el circuito de ascenso. Primero en el Cuautitlán y luego en Acapulco, que entonces era el filial del Atlante, que aún estaba en el máximo circuito.

Cuando Herrera fue nombrado entrenador de los azulgranas en el verano del 2002, ascendió a varios jugadores del Acapulco, incluido Baños. El técnico no quería que fuera delantero, sino defensa central.

¿Qué cualidades le vio para convertirlo en zaguero?

Tenía buena ubicación y una voz de líder muy fuerte en el campo, indispensable para los defensas centrales. Sumado a su juego aéreo, tenía todas las características para jugar muy bien en esa posición. No me equivoqué, dice Herrera a El Economista.

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—Cuándo coincidieron en Puebla, ¿cómo era Baños?—, se le pregunta a Sánchez Solá.

Muy frontal, siempre daba su opinión en aspectos tácticos. Aunque a veces no era bien visto por el resto de los jugadores, porque no aceptaban que otro futbolista se expresara así. A él no le importaba eso y de todas formas hablaba.

¿Ya mostraba cualidades para ser técnico o auxiliar?

Sí, seguro. Aunque estaba lesionado del pie y no podía entrenar, se metía a las prácticas para dar su postura, aunque a veces no tenía mucho tacto para hacerlo. Pero ya mostraba la vena de entrenador

¿Tenía características de directivo?

No. Las circunstancias del futbol lo llevaron a convertirse en ese puesto. Nunca me lo imaginé en ese rol.

Quienes tampoco se lo imaginaban de esa forma eran Lapuente y el mismo Herrera, quien dice que a Baños siempre le ha gustado el trabajo en el campo, la lectura de partidos y los parados tácticos.

“Es una persona inteligente, preparada, de las que se necesitan en el futbol. Aunque ahora está en un puesto directivo, no significa que haya abandonado su forma de ser como auxiliar. Cuando está en los entrenamientos, da su opinión sobre lo que está sucediendo está sucediendo”, menciona Herrera.

Baños tiene casi 15 años trabajando con Herrera. Después de su etapa en el Atlante, Miguel lo fichó para el Monterrey. Posteriormente, se convirtió en su auxiliar en Veracruz, Tecos, Atlante, América, la Selección Mexicana y, desde mayo del 2017, funge como presidente deportivo de las Águilas.

¿Qué cualidades tiene para que hayan podido trabajar juntos en diferentes puestos?

Su liderazgo. Además, me gusta que tiene mucha comunicación con los jugadores debido a su pasado como futbolista y eso hace que los integrantes de los diferentes planteles en los que hemos estado se sientan entendidos. También valoro que sea muy honesto en todas las situaciones, responde Herrera.

Sánchez Solá cuenta que a veces es demasiado frontal y que siempre da su opinión, aunque a veces con poco tacto, ¿coincide con él?

Santiago siempre ha sido así y por eso lo invité a trabajar conmigo. No puedo tener un auxiliar que me diga que sí a todo. Si así lo quisiera, pondría en ese puesto a alguien de mi familia. Si así era como asistente, ahora lo es como presidente deportivo.

Es una persona que no debate por debatir, siempre tiene buenos fundamentos. Puedo o no estar de acuerdo con él, pero ésa es una de sus grandes cualidades y por la que hemos podido trabajar juntos por tantos años.

alain.arenas@eleconomista.mx