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La grandeza hay que demostrarla en los partidos
Es el mejor campeón de goleo en una edición del torneo.

Cuando se habla de personajes importantes en la historia de la Copa Oro, es inevitable pensar en Luis Roberto Álves Zague, ex seleccionado mexicano que en 1993 se coronó con México y que además impuso la marca de 12 goles anotados en una sola edición, cifra que nadie ha alcanzado y que lo mantiene, a pesar de la distancia, como el segundo máximo romperredes del campeonato de la zona, sólo detrás de Landon Donovan (18).
El también ídolo de América, quien disputó 84 partidos con el Tri, representativo en el que festejó 30 anotaciones en torneos como el Mundial de Estados Unidos 1994, Copas Oro 1991 y 1993, eliminatorias mundialistas y la Copa Confederaciones de 1995, habló sobre lo que representa para él ser el máximo romperredes del torneo que México está obligado a ganar este año, del error en que se ha caído al menospreciar a los rivales de la zona y de la escasa planeación que hay a nivel directivo al cortar los procesos.
A continuación la charla con el ahora analista de ESPN:
Eres el mejor campeón goleador en la historia de la Copa Oro. ¿Qué significa para ti?
Los futbolistas siempre tratamos de alcanzar metas, de superarnos y obtener logros para que al final de nuestra carrera te des cuenta de que nadie ha logrado hacer ese número de goles.
Aquí en México somos mucho de minimizar las cosas, pero tanto en el futbol como en la vida todo cuesta trabajo y en su momento con base en la dedicación, esfuerzo, determinación y ganas de tener una revancha, porque dos años atrás habíamos sido eliminados por Estados Unidos en la semifinal, resultado que me dolió muchísimo y nos criticaron mucho.
¿Qué es lo que más recuerdas de esa edición?
En aquel entonces, Miguel Mejía Barón habló conmigo y me dijo: Mira Zague, Concacaf quiere que una base de los seleccionados que fueron a Copa América tenga participación en la Copa Oro. ¿Cómo la ves? ¿Estás dispuesto? Yo le dije que sí, porque se trataba de una revancha; además, no se sabe si en cualquier momento una lesión te puede marginar del futbol.
Cuando me concentré con un grupo diferente que se encontraba en México me encontré con mucha motivación, producto de la inercia por lo hecho en Copa América, con ganas de trascender y demostrar que la selección, que venía de un periodo de tinieblas por el caso de los cachirules, volviera a aparecer en el plano internacional.
Hoy parece que se minimiza la Copa. ¿Qué significaba ser convocado a este tipo de competencias?
Era mi máxima satisfacción. Ahora veo que caemos en el defecto de minimizar a los rivales. Hay que demostrar en los partidos.
Tú viviste las dos caras de la moneda al ser eliminado por EU en 1991 y coronarte en 1993...
Yo recibí las consecuencias de los malos actos de mi época, como lo fueron los famosos cachirules. Me acuerdo que íbamos a participar en los Juegos Olímpicos y no podemos ir ahí y a otras competencias internacionales, hasta que en 1991 pude ir a un torneo oficial. Así es que la inexperiencia siempre es un factor que te puede complicar, porque es un terreno desconocido, no sabes a quién te vas a enfrentar.
En algunos procesos recientes no gustaba la palabra obligación. ¿Desde tu juicio crees que México está obligado a quedarse con el campeonato en esta competencia?
Sí, por supuesto. Si México aspira a cosas importantes en el futbol internacional, primero tienes que demostrar en tu zona y no caer en los terrenos de la soberbia, como a veces sucede y como se dio en el proceso tan complicado para el Mundial de Brasil. Yo creo que la selección, aunque se ha generado controversia, sigue siendo la número uno de Concacaf, pero eso se tiene que demostrarse ciclo tras ciclo, partido tras partido.
¿Cuáles deben de ser las bases para que el Tri vuelva a dominar la zona?
Un proceso bien planeado, estructurado con relación a tus expectativas. Se necesita que respeten los procesos, que en todas las jerarquías cada quien juegue su papel, porque no hay un proyecto integral, porque ahora cada quien quiere jalar para su lado, no hay una comunión de ideas.