A finales de mayo, los ojos de Roland Garros se centraban en nombres como Ashleigh Barty, Naomi Osaka y Serena Williams. Para otros, las figuras a seguir eran Aryna Sabalenka, Sofia Kenin o Iga Swiatek, la vigente campeona. Pero a pocos les llamaba la atención una joven de 25 años ubicada en el ranking 33 del mundo y con un apellido complicado de pronunciar en castellano: Barbora Krejcikova.

Al final de Roland Garros 2021, todos se han aprendido su nombre, al convertirse en campeona tanto de la rama individual como de dobles, un logro que no ocurría en la tierra batida de París desde el año 2000, cuando lo consiguió la francesa Mary Pierce.

La hazaña de Krejcikova ha entrado a un selecto grupo de tenistas que lograron el campeonato doble en este Grand Slam: Billie Jean King, Margaret Court, Martina Navratilova, Chris Evert y la mencionada Pierce. La más reciente en lograrlo en cualquier major fue Serena Williams, en Wimbledon 2016.

Es algo con lo que siempre he soñado, ganar aquí mi primer título de dobles, luego ganar los mixtos. Ahora me decía a mí misma que sería muy bueno si pudiera conseguir el Grand Slam en las tres categorías (doble, mixto e individual) y está sucediendo. No puedo creerlo”, mencionó la checa tras superar a la rusa Anastasia Pavlyuchenkova en tres sets.

El ascenso de Krejcikova ha sido a pasos agigantados. Hasta el 28 de septiembre de 2020, ocupaba el puesto 114 en el ranking mundial individual de la WTA. Desde entonces, comenzó a escalar hasta llegar al punto más alto de su carrera en mayo de 2021: el sitio 33.

También en ese mes logró su primer título individual al ganar el WTA 250 de Estrasburgo, Francia, ya que el fuerte de su carrera han sido los dobles y los mixtos, donde acumula 12 campeonatos desde 2015, destacando seis en Grand Slams.

Basada en esa especialidad, la checa empezó a avanzar en Roland Garros 2021, pero se dio cuenta de que también podía hacerlo en la rama individual, donde dejó en el camino a la griega Maria Sakkari, a las estadounidenses Cori Gauff y Sloane Stephens, así como a la ucraniana Elina Svitolina. Todas arriba de ella en el ranking mundial.

La campeona señala dos principales fuentes de energía: la psicología y las palabras de su ex mentora, Jana Novotna, campeona de Wimbledon 1998, quien falleció de cáncer en 2017.

He estado hablando con mi psicóloga antes de cada partido desde que jugué con Sloane (octavos de final). Fue realmente difícil. Nunca había estado en una situación como esta, no en individuales. Estaba un poco en pánico. Tenía muchas ganas de ganar".

“Ella solo me dijo: sé feliz, solo sal. Serán finales, pero tómalo como un partido regular, más o menos como un partido de entreno en el que solo quieres mejorar. Solo tienes que adoptar esta actitud y verás. Vas a hacerlo o vendrá la próxima vez”.

Sobre la inspiración de Novotna, destaca: “Jana fue realmente especial para mí. Ella prácticamente me dijo: ve y juega profesional. Cuando descubrí que estaba enferma y que no iba a terminar muy bien, sentí que me estaba dando gran parte de su experiencia, poder y actitud (…) es por eso que tengo tantos Grand Slams, porque ella está en algún lugar arriba cuidándome”.

El 2021 ha sido el año de la confirmación del talento individual de Barbora Krejcikova. Tras su título en Roland Garros, suma 18 triunfos consecutivos y a partir de hoy es la número 15 del ranking mundial, la mejor posición de su historia, además de convertirse en la primera checa en ganar este Grand Slam desde Hana Mandlikova en 1981, aunque ella lo hizo bajo la bandera de Checoslovaquia.

Su última compatriota en haber ganado un major en la rama individual había sido Petra Kvitova en Wimbledon 2014; de hecho, son las únicas dos checas que han ganado en esta categoría en el siglo XXI.

Su título en dobles tampoco pasa desapercibido: es el tercero que consigue en Grand Slam en los últimos cuatro años, todos junto a su compatriota Katerina Siniakova (Roland Garros 2018, 2021 y Wimbledon 2018). En esa categoría, también gracias a su actuación en París, ha retomado el ranking mundial número 1.

Solo que, ahora, Barbora Krejcikova ha demostrado que su fuerte no solo son los dobles o mixtos, sino cualquier escenario que se le ponga enfrente. Tiene 25 años y su legado aún está en proceso.

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