¿Saben por qué en todo Kenia festejaron el logro de Eliud Kipchoge? Porque eso les beneficia económicamente.

Los maratones y los kenianos se han convertido en parte de la industria del deporte y, entre más logros tienen sus corredores, llegan mejoras para su pueblo.

El sábado pasado Eliud Kipchoge corrió la distancia del maratón —42 kilómetros, 195 metros— en 1 hora 59 minutos y 40 segundos. Nadie en la historia de la humanidad había logrado bajar de 2 horas y eso se traduce en dinero.

¿Cómo beneficia a Kenia los éxitos de sus corredores? Por varias vías, primero, el dinero ganado se ocupa para apoyar a distintos programas sociales del país o el éxito significa garantía. En la última década, el mundo ha querido conocer los secretos de las enormes y estéticas zancadas de los kenianos y correr donde ellos corren y entrenan, así nació un nuevo negocio: el turismo de maratones.

Y con el nuevo récord de Eliud, Kenia crece más su prestigio. Cientos de personas se juntaron en la plaza central de Nairobi y Eldoret (la quinta ciudad más grande del país) para seguir las piernas del atleta de 34 años que levantó la bandera de su país al cruzar la meta, luego de llevar un ritmo promedio de 4 minutos y 33.5 segundos, en un trayecto escoltado por 41 liebres (los corredores profesionales que le marcaban el paso) en la ruta verde del parque Prater de Viena y que le permitieron mantener el ritmo, cubrirle el aire, además de un coche que proyectaba un rayo láser para indicarle los tiempos y cómo iba en su intento de lograr la hazaña.

La carrera se transmitió en vivo en todas las estaciones de televisión de Kenia, comprobando que el atletismo es el deporte más exitoso en reunir a los kenianos, independientemente de su origen social o étnico. La euforia de la población llegó a tal grado que el gobierno tuvo que desmentir un boletín que circuló en redes sociales declarando el lunes 14 de octubre como día festivo por el desafío INEOS 159.

El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, le llamó por teléfono: “has hecho historia y enorgullecido a Kenia. Tu victoria hoy inspirará a las generaciones futuras a soñar en grande y aspirar a la grandeza”.

Eliud Kipchoge mientras tanto pensaba: “La presión era muy fuerte sobre mis hombros. Hoy soy el hombre más feliz, podemos hacer de este mundo un mundo hermoso y pacífico. La positividad del deporte”.

El fondista de 1.67 metros de estatura es un atleta que impulsa el crecimiento económico del país, que no se traduce necesariamente en menos pobreza. El Fondo Monetario Internacional señala que Kenia es uno de los cuatro países del continente que registró un rápido crecimiento en los últimos ocho años. Mientras que un reporte del Banco Mundial del año pasado apunta que el país ha registrado un crecimiento del 5% en su PIB en casi una década. Sin embargo, Utz Pape, economista del Banco Mundial, indica que “al ritmo actual de reducción de la pobreza (aproximadamente 1 punto porcentual por año) Kenia no podrá erradicar la pobreza para el año 2030, ya que para ello, se requerirá de tasas de crecimiento más altas e inclusivas, junto con un enfoque más preciso en las políticas de reducción de la pobreza”.

Entrena en Kenia

En Nairobi el turismo es para los corredores o entrenadores del mundo y pueden hospedarse en un campamento donde se entrenan con el orden y metodología que hace a los kenianos de los mejores fondistas del mundo.

No son lugares lujosos para albergarse, no hay spa, masajes ni grandes comodidades, pero prometen un buen ambiente. Para vivir The Kenya Experience (nombre de uno de los fanpages en Facebook que se pueden encontrar como opciones de hospedaje) hay que resistir los veranos calientes y nublados, en los que la temperatura puede subir hasta más de 29 grados celsius, y si vas en invierno, entrenar en el clima seco de la sabana. A cambio, las ganancias del turismo se van a fundaciones que apoyan comunidades locales como Gathimba Edwards.

Hay varias opciones de campamentos para recibir corredores de todos los niveles durante todo el año. “El país de los campeones”, como también se le conoce, siempre ha tenido un ganador los últimos trece años y Kipchoge ha ganado 12 maratones de 13 que ha corrido.

The Kenya Experience no es el único programa de entrenamiento. A lo largo del país hay más, por ejemplo, en el Kenya Elite Running Safari vives la experiencia de entrenar como lo hacen ellos, la misma comida, las mismas camas, costumbres, todo igual.

El costo promedio es de 7,500 dólares (unos 145,000 pesos) por 10 días, eso sin contar con los vuelos para llegar al país. Según datos oficiales, en Kenia unas 2.5 millones de personas salen a hacer sus actividades cotidianas ya sea caminando o corriendo porque el transporte local no llega a todos lados.

Ganar es igual a dinero

Ganar maratones es sinónimo de éxito financiero. Kipchoge ha sido campeón de los cuatro últimos World Marathon Major, que es una especie de liga que engloba a los seis maratones más importantes del mundo, incluyendo Juegos Olímpicos o Mundial. Para Eliud sus glorias significaron ingresos de al menos 1.5 millones de dólares por ser el mejor, eso sin contar lo que cada maratón le da su respectivo premio por ganarlo.

Gana Brigid Kosgei

En el Maratón de Chicago, otro récord

La keniana Brigid Kosgei batió el récord mundial de maratón femenino en Chicago al imponerse con un tiempo de 2 horas 14 minutos y 4 segundos, destronando a la británica Paula Radcliffe, cuya marca databa del 2003. Kosgei, de 25 años, rompió el récord de Radcliffe, de 2 horas 15 minutos y 25 segundos, en Chicago, tras haber logrado en septiembre el mejor tiempo de la historia en un medio maratón femenino (1:04:28, aún no homologado). La keniana cruzó la meta sola, con las etíopes Ababel Yeshaneh (2:20:51) y Gelete Burka (2:20:55) distantes en el segundo y tercer lugares.

En los hombres, su compatriota Lawrence Cherono, de 31 años, ganó la carrera con un tiempo de 2 horas 5 minutos 45 segundos, batiendo en el esprint a los etíopes Dejene Debela (2:05:46) y Asefa Mengstu (2:05:48). El británico Mo Farah, ganador el año pasado en Chicago y cuatro veces medallista de oro olímpico, terminó octavo (2:09:58), luego de pasar una semana pesada por el escándalo de dopaje de su exentrenador Alberto Salazar.