La Naranja menos utópica de todos los tiempos ya está en la final. Casi como una antítesis del Futbol Total, Bert Van Marwijk ha llegado para instaurar quizás la nueva teoría del balompié holandés: el futbol mecánico.

Así, con más táctica que imaginación, Holanda superó 3-2 a Uruguay y buscará por tercera ocasión en su historia ganar la Copa del Mundo.

Lo que no pudo hacer la Naranja Mecánica de Cruyff en Alemania 1974 y luego en 1978, lo tratará de hacer el equipo de Robben y Sneijder, el dúo dinámico.

Uruguay nunca dejó de insistir, pero la practicidad de Holanda envuelve a cualquiera y aunque en los últimos minutos lograron avasallar el arco europeo, al final la estadística dirá que el pase es para los tulipanes.

La celeste jamás dejó tirado el partido pese a los goles de Van Bronck­horst que cimbró el ánimo charrúa a los 18 minutos con un tiro que se incrustó en el ángulo.

En realidad Uruguay fue una gran prueba para la fortaleza mental de Holanda, el mal más arraigado de esta nación. Pero su mecanicismo le alcanza para todo, incluso para soportar embates del equipo con más empuje de todos.

Así llegó el zapatazo de Forlán. No podía ser otro más que diera la bocanada que alienta a un equipo que no terminaba de pisar los tres cuartos de cancha.

Diego tiró y el Jabulani hizo de las suyas al hacer un extraño y colarse en el arco holandés.

En ambos goles la trayectoria del famoso Jabulani, inestable, confundió a los porteros. Primero al uruguayo Fernando Muslera y, posteriormente, al holandés Maarten Stekelenburg.

Luego apareció la magia de Sneijder, el mejor jugador del campeonato, para disparar desde el lugar menos pensado y que, entre un mar de pierdas la pelota, se perdiera de la vista del portero Muslera, quien apenas atinó a lanzarse cuando el balón ya había cruzado la línea. Y no podía faltar Arjen Robben, quien con un cabezazo suave pero extremadamente colocado lograba el 3-1.

Ahí, Holanda se sintió finalista y ya lo era en realidad. Sólo faltaba la última prueba y fue el gol de Pereira al 90 que con ello vino el vendaval celeste, nada que no superara un equipo acostumbrado a los métodos para salir adelante.

Y así, casi con el libro en la mano terminó rechazando el balón a cualquier lado, para aquel entonces los goleadores ya habían hecho su tarea y era momento de la defensa que no tuvo empacho en ser lo menos vistosa posible con tal de salvar su arco en los últimos minutos .

Holanda debió renunciar a su escuela para fundar otra, la más mecánica de todas la de Sudáfrica, quizás la más resultadista, pero que le ha fructificado como nunca ¿Se convertirá en la más exitosa?

Van por tercer lugar

Apostamos por jóvenes: Tabárez

Hemos demostrado que es posible, no digo que meternos en el grupo de las potencias, pero si tener un equipo competitivo, que sea difícil de enfrentar para cualquiera, que merezca el reconocimiento por su corrección, por apostar a futbolistas jóvenes , analizó el DT de Uruguay, Óscar Tabárez, al terminó del duelo ante Holanda.

Tabárez evitó el triunfalismo para suponer que Uruguay se ha convertido de la noche a la mañana, por obra y gracia de unos resultados, en una Selección de la élite.

Cuando se habla de garra charrúa a veces se malinterpreta el significado con ‘juego duro’. Pero no es así. El significado es dejar todo para poder ganar , declaró Diego Forlán, autor de cuatro goles, estrella del equipo y líder del equipo en el torneo.

Uruguay tiene una historia muy rica, grandes victorias, campeonatos, hazañas , dijo.