En 2015 el Barcelona mantenía uno de los tridentes más exitosos a nivel futbolístico y comercial. La MSN, integrada por Messi, Suárez y Neymar; quienes fueron la referencia de ataque en el último campeonato de UEFA Champions League que logró el conjunto catalán en ese mismo año.

Sin embargo, en 2017, el club vendió a Neymar y desde el suceso, Josep María Bartomeu, presidente del equipo, tuvo la encomienda de encontrar el sustituto que supusiera igualar lo que fue la MSN a nivel deportivo y de marketing. Su primer intento fue con los fichajes de Ousmane Debélé y Phillipe Coutinho, por ambos invirtió 300.4 millones de dólares.

Dembélé, ha obtenido 19 goles y 17 asistencias, aunque han sido constantes los problemas con lesiones que no le han permitido establecerse con regularidad en el equipo. Mientras que Coutinho tuvo problemas de adaptación y terminó cedido al Bayern Múnich.

Por ello, comenzó la operación Griezmann, quien primero rechazó fichar por el Barcelona y un mercado después lo convencieron, para convertirse en la contratación más cara en la historia del club. 

Luego de 14 partidos, Antoine solamente suma cuatro goles y tres asistencias, números respaldados principalmente por su participación contra el Real Betis, partido en el que anotó doblete y dio una asistencia para una goleada de 5-2.

“Su fichaje se dio, principalmente, por las ganas del presidente Bartomeu de presentar una plantilla más ‘vendible’ o ‘marketeable’ a nivel mundial. Desde los medios afines a su despacho hablaban de ‘oportunidad de mercado’ por la relación calidad-precio del jugador. Pero no se trataba de una pieza imprescindible ni mucho menos para el Barcelona. Porque incorporar a Griezmann suponía hacerlo jugar en una posición en la que claramente no se siente cómodo”, dijo a El Economista el periodista deportivo de ESPN, Alex Pareja.

Situación que explica la diferencia en rendimiento en cuanto a los número que brindó durante su etapa en el Atlético de Madrid, donde en 257 partidos obtuvo 133 goles y 50 asistencias, que lo posicionaban como el principal referente en ataque de los colchoneros.

Además de los problemas de funcionamiento, se ha cuestionado el compromiso del futbolista francés, principalmente porque durante la jornada pasada, estaba previsto en el calendario el Clásico Español entre Barcelona y Real Madrid, pero ante los problemas políticos en torno a Catalunya, se pospuso el encuentro, que significó un fin de semana sin partido. Por lo que el director técnico del equipo, Ernesto Valverde, decidió brindar dos días de descanso a la plantilla.

Días en los que Griezmann decidió realizar un viaje a Nueva York, para acudir al partido entre los Brooklyn Nets y los New York Knicks de la NBA. Un traslado de alrededor de 18 horas tomando en cuenta el viaje de ida y regreso, para 48 horas que supuestamente significarían descanso.

“Su actitud tampoco ayuda. Lo del viaje a Brooklyn no es nada nuevo, ya que en el Atlético de Madrid lo hacía constantemente. Pero esto denota claramente qué clase de mentalidad tiene. Conocedor de todos esos problemas, lo que debería hacer es comportarse acorde a su nueva realidad. Ya no está en un equipo en el que es el mejor y que, por lo tanto, se le perdonan ciertas conductas. Ahora debería estar entrenando incluso en los días libres”, comentó Pareja.

Los problemas en torno al francés, también han involucrado a su relación con los compañeros de equipo. Una de las jugadas que más llamó la atención en el empate del Barcelona a cero goles contra el Slavia de Praga, fue cuando Messi se encontraba al borde del área grande con tres defensores rivales presionándolo, con un movimiento, Antoine Griezmann quedó como una opción clara de pase sin marca, a pesar de ello, Lionel decidió tirar al arcó y estrelló el balón en el poste.

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