De acuerdo con la lista de los equipos más valiosos del deporte profesional en el mundo, publicada por la revista Forbes en julio pasado, los Empacadores de Green Bay están valuados en 2.55 billones de dólares y son la vigésimo sexta franquicia más valiosa del mundo, colocada por arriba del Manchester City (2.47 bdd) y de los Celtics de Boston (2.5 bdd), el equipo más ganador de la NBA.

El equipo se encuentra ubicado en el mercado más pequeño de todos los deportes profesionales en los Estados Unidos: Green Bay, una localidad al norte de Wisconsin con poco más de 100,000 habitantes. Es decir, la alcaldía de Milpa Alta de la Ciudad de México, por ejemplo, tiene más pobladores (186,000) que ese asentamiento.

Pero, ¿cómo hace el equipo para obtener ese dinero?

La respuesta se debe al modelo de negocio que tienen. Sus ingresos se reparten por la venta de los derechos de televisión para transmitir sus partidos como local, sus derechos de imagen que explota la NFL, la venta de mercancía y al dinero que recaudan de las entradas de los partidos que fungen como local.

Los Empacadores acostumbran tener su estadio, el Lambeau Field (81,441 asientos), al menos a 90% de su capacidad en cada encuentro. Tan sólo en el 2017, pese a que el equipo tuvo récord de siete ganados y nueve perdidos y no calificaron a los playoffs, lograron colocarse como la segunda franquicia que más aficionados tuvo en su estadio en la NFL (624,742). Mientras que esta campaña son los líderes en ese departamento (156,743).

Los precios de las entradas para esta campaña oscilan entre los 109 dólares (la más barata, ubicada en ambas zonas de anotación) hasta los 136 (que están aproximadamente a la altura de la yarda 20).

El equipo se fundó en 1919. Los pobladores de la época comenzaron a comprar las entradas por temporada en una especie de abono. Año tras año lo renovaron y la franquicia les respetó el derecho preferencial de adquirir sus entradas y mantener el asiento que habían elegido.

Muchos de ellos lo hicieron y fueron al estadio la mayor parte de su vida, lo que provocó que los directivos hicieran una nueva modificación al reglamento de la compra de boletos: si fallecían, podrían heredar las entradas a sus familiares. Muchos de ellos lo hicieron y por generaciones las mismas familias han tenido boletos para ver a los Empacadores jugar en casa.

Por lo anterior, desde 1960 la franquicia elaboró una lista de espera para los nuevos aficionados que quisieran comprar boletos, que la mayoría es propiedad de los pobladores de Green Bay y las zonas aledañas.

En el 2006, el periodista de ESPN Darren Lovell relata que se inscribió en la lista de espera, pero que había 73,256 personas apuntadas antes que él. Las autoridades del inmueble le hicieron una confesión: no estaría vivo cuando le tocara su turno para comprar las entradas, porque el listado se reducía 1,000 personas por año, aproximadamente.

Si la tendencia se mantiene, los ingresos están asegurados en el departamento de venta de entradas en los próximos años y, quizá, hasta la próxima década.

Green Bay es la única franquicia de los Estados Unidos que tiene 360,000 dueños.

Todos ellos son accionistas de la organización y, la mayoría, viven en Green Bay o sus alrededores y son aficionados del equipo. Lo anterior es una anormalidad en la NFL, si se tiene en cuenta que los propietarios de otras franquicias son empresarios como Robert Kraft (Patriotas de Nueva Inglaterra) —industria del papel y desarrollo inmobiliario— y Arthur Blank (Halcones de Atlanta) —cofundador de las tiendas Home Depot—.

Los accionistas son parte de Green Bay Packers Inc, un consejo que funge ante la NFL como el propietario del equipo. En él se eligen a 45 representantes, quienes no son remunerados con un salario, salvo el presidente, quien coordina el comité. Los 360,000 integrantes del consejo pueden tener acciones, siempre y cuando que no superen 4% del total de éstas.

El consejo se organizó en 1923, debido a que en aquella época la franquicia tenía problemas económicos. A los pobladores de Green Bay les ofrecieron comprar acciones del equipo en 5 dólares cada una y posteriormente comprar seis boletos para uno de los partidos del equipo como local. El dinero recaudado fue para solventar las deudas e invertirlo en la organización.

Así salvaron económicamente a la franquicia y, posteriormente, abrieron a la venta un nuevo paquete de acciones en 1935 y 1950 para resanar, nuevamente, las finanzas de la organización. Nuevamente, en 1997 y el 2011, abrieron un cuarto y quinto paquete con el objetivo recaudar dinero para remodelar las instalaciones de entrenamiento y el estadio.

En un reportaje publicado en el 2017, la cadena BBC sostiene que los Empacadores tienen ingresos por de 400 millones de dólares al año.

Así es como el equipo en el mercado más pequeño en los deportes profesionales de los Estados Unidos ha podido mantenerse, generar ingresos similares al resto de los equipos de la NFL y, de paso, ser la quinta franquicia más ganadora de la Liga.