Atlas ya encontró la vía de éxito dentro de la ruta deportiva, prueba de ello es que en el actual torneo Apertura 2021 sus principales equipos de la rama varonil y femenil se encuentran disputando semifinales y cuartos de final, respectivamente. Para compaginar este éxito, la institución busca un plus que trascienda a las patadas: buscan humanos integrales y con preparación académica.

Esa es una de las prioridades de Grupo Orlegi tras haber tomado el mando del Atlas en 2019, emular el sistema de formación integral que tienen en Santos Laguna y construir una verdadera Academia rojinegra que costará alrededor de 15 millones de dólares y es una de las inversiones más fuertes de los propietarios en estos dos años de gestión.

“Sin duda es una apuesta complicada en una época donde la economía todavía está comprimida o retraída, pero sabiendo que eso es el futuro, sabemos perfectamente que si queremos cosechar cosas hay que empezar hoy y por eso esta apuesta de Orlegi para demostrar una vez más el compromiso que tiene el grupo en Atlas y en la construcción del futuro. La idea es estar ahí, con La Academia, a finales de julio o principios de agosto de 2022”, cuenta José Riestra, presidente del Atlas, a este diario.

La Academia será una instalación que contará con seis hectáreas. El edificio principal constará de 8,300 metros cuadrados, donde estarán los vestidores del primer equipo, del femenil, de la sub 20 y sub 18, además de contar con un gimnasio, auditorio, capilla, comedores. También se construirán la casa club femenil y varonil, seis canchas (cuatro de pasto natural y dos de sintético), un mini estadio para la sub 20 y sub 18, así como un área de desarrollo de neurociencia “para procurar mayor rendimiento y prevenir la mayor cantidad de lesiones”, ahonda Riestra.

Dentro de las ciencias aplicadas que pretenden impulsar en La Academia se encuentran las ramificaciones de medicina deportiva y educación física, así como el manejo de analytics por GPS y un modelo de scouting “para traer jugadores que se acoplen al sistema, todo esto, llevado en conjunto con el cuerpo técnico, te permite una mejor toma de decisiones y los resultados creo que están bastante claros”.

Grupo Orlegi tiene ocho meses para concluir esta obra en Zapopan, Jalisco, pero más allá de dicho periodo ha empezado la inserción del llamado ‘Gen Orlegi’ en los miembros de las fuerzas básicas rojinegras, incluso con tres jugadores del primer equipo que ya cuentan con su diploma de graduación de estudios académicos.

Alison González, Ozziel Herrera y Edgar Hernández (actualmente jugando en Necaxa) son los tres elementos que ya se graduaron de secundaria y preparatoria en el Instituto Atlas, una institución nacida en 2015 que absorbe la formación académica de los canteranos hasta ofrecerles la oportunidad de una carrera técnica y estudios paralelos de inglés; el promedio mínimo que se les exige en los niveles básicos para seguir jugando futbol es de 8, explica el presidente rojinegro.

El programa metodológico que utiliza el Instituto Atlas se basa en un sistema interno de DHaP, que es el desarrollo de habilidades personalizadas, debido a los constantes compromisos de los jugadores, que los obliga tener un ritmo de estudio diferente, como los convocados a selecciones nacionales, los de edad avanzada o quienes tienen situaciones especiales. Además, tienen el método de educación continua que es donde se les impulsan las estrategias de enseñanza del idioma inglés.

Siendo el Atlas un equipo que siempre se ha caracterizado por el buen trabajo en fuerzas básicas, ¿qué ha hecho de diferente Grupo Orlegi?

“Sobre todo es un modelo muy integral y definido que llamamos Gen Orlegi, que se trata de una serie de situaciones alrededor del jugador incluyendo su contrato deportivo y la parte económica, donde también hay un plan muy bien estructurado para que vaya creciendo con base al rendimiento, que no se sienta estancado, intentamos con esto cubrir esa necesidad de esos actores externos que aparecen prometiendo muchas cosas para que el jugador gane más dinero, lo que hemos intentado es hacerles un plan muy bien estructurado para su crecimiento”.

De los 24 integrantes del primer equipo varonil, que logró avanzar a unas semifinales por primera vez en 17 años, el 54% son canteranos atlistas: José Hernández, Gaddi Aguirre, Alejandro Gómez, Brayton Vázquez, Luis Reyes, Diego Barbosa, Edgar Zaldívar, Jeremy Márquez, Edyairth Ortega, Jairo Torres, Ozziel Herrera, Brayan Garnica y Christopher Trejo.

El porcentaje se acerca al ideal que pretende Grupo Orlegi: “Al final lo que el club pretende es que el 60% de sus jugadores vengan formados desde su academia, que sean el corazón, sustento y la razón del Atlas, por ello esta inversión de los 15 millones de dólares es tan importante. Luego hay que traer a esa gente que te ayude a acabar con ese proceso, basándonos en un 30% de jugadores del extranjero y un 10% de mexicanos formados en otros clubes”, explica José Riestra.

Cabe recalcar que el Atlas ha aportado al menos a un futbolista mexicano dentro de cada Mundial desde 1994 (excepto en Brasil 2014), pero el más reciente fue un veterano como Rafael Márquez, que llegó a Rusia 2018 con 39 años. La visión actual es rejuvenecer el plantel, fortalecerlo académicamente y así brindar jugadores al entorno nacional. Para ello también ha sido fundamental que Grupo Orlegi cuente con un equipo en Liga de Expansión, como es el Tampico Madero.

“Apostamos más a una formación integral en todos los aspectos, desde el tema de cancha que es fundamental pero también lo académico, porque también es bastante importante tener un proceso, plan de trabajo, de carrera, la posibilidad de que continúen su formación. Obviamente al tener también un equipo en Expansión nos permite ese crecimiento y desarrollo, de repente la brecha que había entre el primer equipo y la sub 20 era muy grande y se perdía mucho talento, pero con Tampico nos permite que sigan desarrollándose”.

Atlas encara a Pumas por su primera semifinal desde 2004 y busca conseguir su primera final desde 1999, cuando el modelo era guiado por una camada de jóvenes como el propio Rafael Márquez, Daniel Osorno y Miguel Zepeda. Ahora, 22 años después, la generación se forma por Diego Barbosa, Jairo Torres u Ozziel Herrera, quienes ya empiezan a identificarse con el nuevo sentido académico del llamado ‘Gen Orlegi’.