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Gebrselassie Mr. Récords
Si comparáramos la carrera de Haile Gebrselassie con un maratón, muchos afirmarían que El Jefe estaba a pocos metros de cruzar la meta.
Si comparáramos la carrera de Haile Gebrselassie con un maratón, muchos afirmarían que El Jefe estaba a pocos metros de cruzar la meta. Especialistas consideran que para quienes gustan de disputar los 42.195 kilómetros de distancia, que conforman esta competencia, la edad ideal para lograr los mejores tiempos en su vida es justo ésta, en la que Gebre abandonó el maratón para no correrlo más.
Hace apenas ocho años, Gebrselassie, un prodigio de la carrera a pie, un atleta capaz de ganar títulos mundiales en todas las distancias desde los 1,500 hasta los 10,000 metros, presintió que sus tiempos como el mejor en la pista; con dos medallas olímpicas, tres campeonatos mundiales y diversas marcas, llegaban a su fin.
Con su compatriota, Kenenisa Bekele, pisándole los talones, decidió abandonar la pista y saltar al asfalto; donde surcó un exitoso camino, donde nadie dudaba que ahí lo esperaba con los brazos abiertos el récord mundial del maratón y la responsabilidad de convertirse en una figura como Abebe Bikila, el único mito del atletismo etíope hasta entonces.
Siempre fue un atleta con una capacidad fisiológica impresionante, creo que es algo natural para las características fisiológicas que él tiene , aseguró Moisés López, técnico deportivo de la Conade y especialista en atletismo.
Sin embargo, la realidad le pegó en la frente a Gebre. En su debut en el Maratón de Londres en el 2002 se rompió el récord de la prueba, pero no fue el etíope, sino el marroquí Khalid Hhannouchi, con 2:05.38 horas.
Aún con su excelente tiempo al ser un debutante, 2:06.35 horas, Gebre regresó deprimido y adolorido a las pistas donde Kenenisa Bekele no le dio oportunidad de recuperar ningún récord. Incluso en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, corrió lesionado y fue quinto en los 10,000 metros.
Fue hasta el 2005 cuando Gebre, que cumplía 32 años, tomó un impulso para regresar al maratón y pulverizar todas las marcas hasta entonces impuestas. Las características de este deporte generan la necesidad de tener un alto kilometraje en las piernas y una maduración, tanto a nivel biológico como de desarrollo de los sistemas fisiológicos, un grado que él ya había alcanzado. Lo ideal es tener 32 años para lograr estas marcas , dijo López.
Aunque en el Maratón de Ámsterdam de ese año apenas logró rebajar 15 segundos su marca del 2002 en Londres, en el 2006 llegó a las 2:05.56 horas y por fin en el 2007 se adjudicó el récord del mundo en la prueba, con 2:04.26 horas, lo cual desbancaba la plusmarca establecida en el 2003 por el keniano Paul Tergat, 2:04.55 horas.
Pero Gebre aún quería romper con los límites del ser humano y el 28 de septiembre del 2008 logró lo que hasta entonces parecía imposible, pasar la barrera de las 2:04 horas y marcó el vigente récord de la prueba de 2:03.59 horas, el cual con su retiro se torna, de nuevo, un imposible para los atletas.
Hoy, no hay nadie más en el mundo que tenga posibilidades de acercarse a romper un récord. Si se hace un análisis de acuerdo con los promedios kilómetro por kilómetro, probablemente, en unos cuantos años se pueda abatir el récord, pero dependerá de todos los aspectos externos , concluyó López.