Ganar una medalla olímpica en futbol no garantiza que México sea campeón del mundo. Ese no el objetivo real de participar en este torneo, como quedó comprobado tras el oro en Londres 2012 y la eliminación en octavos de final en Brasil 2014; sin embargo, los Juegos Olímpicos han demostrado ser un aparador para que los juveniles mexicanos den el brinco al futbol europeo o consigan mejores oportunidades laborales dentro de la liga local.

Tras los dos últimos ciclos olímpicos en los que México ha participado, en Londres 2012 y Río 2016 (no clasificó a Beijing 2008), un total de 11 futbolistas emigraron a Europa: Héctor Herrera, Javier Aquino, Raúl Jiménez, Diego Reyes, Hirving Lozano, Érick Gutiérrez, Carlos Salcedo, Marco Fabián, Néstor Araujo, Marco Bueno y Jorge Enríquez. No todos fueron transferidos inmediatamente después del torneo olímpico, pero sí fue un plus en su currículum al momento de ser observados en ligas como las de Portugal, España y Alemania.

“La experiencia que adquieres como atleta en unos Juegos Olímpicos sigue siendo lo más importante, pero también es oro molido para esos jugadores que quieren seguir trascendiendo en la liga y a nivel internacional. En lo comercial, este torneo es un aparador importantísimo para muchos menores para que los vean en cualquier lugar del mundo, es un ganar-ganar para quienes tienen esta experiencia única”, analiza para El Economista, Raúl ‘Potro’ Gutiérrez, entrenador del Tri en Río 2016.

De su generación fueron exportados ‘Chucky’ Lozano y Érick Gutiérrez al PSV neerlandés, así como Carlos Salcedo a la Fiorentina de Italia y luego al Eintracht Frankfurt de Alemania. Si bien los Olímpicos fueron su vitrina mundial, venían respaldados por su éxito en la Liga MX (los primeros dos ya habían sido campeones con Pachuca) y en otros torneos regionales como Copa Oro y Copa América.

“(En verano) Muchos jugadores tienen el problema de si los van a contratar o no, están en ese lapso de despegue hacia ser jugadores importantes y tratas de orientarlos para poner los pies en la tierra, al final son adultos jóvenes que están tratando de consolidar su carrera, todo el concepto de selección olímpica tiene que ver con afianzar y fortalecer sus carreras y en ello va la importancia de dar un gran resultado”.

Para Tokio 2020, es bien sabido que México tiene una generación con experiencia inédita en selección mayor, lo que refuerza la percepción de obtener una segunda medalla en la historia de los Juegos Olímpicos. Y aunque de los 19 juveniles convocados tres ya tienen experiencia europea, solo uno mantiene contrato: Diego Lainez, con el Betis de España.

César Montes es uno de los seleccionados actuales en la órbita de clubes como el Ajax, Fiorentina y Valencia desde que debutó con el Tri mayor en 2017.

Por otra parte, la consultora especializada UnderData reveló a este diario que clubes portugueses, españoles y neerlandeses han estado observando a Sebastián Córdova desde antes de Tokio 2020. Pável Pardo, embajador de la Bundesliga en México, también ha confirmado el interés por Córdova en el Viejo Continente.

El Tri olímpico dio un paso importante al golear a Sudáfrica (3-0) en su último partido de fase de grupos, avanzando a cuartos de final junto a Japón. Ahora, el equipo dirigido por Jaime Lozano enfrentará a Corea del Sur, un rival al que nunca ha vencido en Juegos Olímpicos (tres derrotas y dos empates, además de que no le ha podido anotar en cuatro de esos juegos).

“Jugar a nivel internacional no tiene nada que ver con el nivel nacional”, destaca ‘El Potro’ Gutiérrez. Esa experiencia fue un catalizador en la carrera de Héctor Herrera, uno de los referentes del oro en Londres 2012 y que después llegó a ser capitán del Porto: “Su función era marcar a Marcelo; imagínate, con ocho años menos y Marcelo siendo jugador del Real Madrid. Héctor tenía que marcarlo y luego ganar la espalda del contención”, recordó Luis Fernando Tena, entrenador de ese Tri ganador.

Para Gutiérrez, los Juegos Olímpicos no tienen la jerarquía de una Copa del Mundo por la ausencia de selecciones y jugadores élite, pero sí son una prueba valiosa: “En 2016 nos enfrentamos a Alemania con una base exitosa que venía del Bayern Múnich, ese es el parámetro, sí van muy buenos jugadores, pero no la élite. Es un buen termómetro para los jóvenes que aspiran a ser seleccionados mayores y más en países como México, donde necesitamos seguirnos renovando”.

Ante la crítica de que muchos de los campeones mundiales sub 17 que ha tenido México no se consolidan en Primera División, ‘El Potro’, quien fue el entrenador monarca de esa categoría en 2011, explica que esa es una situación diferente a las generaciones olímpicas, donde el límite de edad es 23 años y eso permite que los jugadores ya estén sólidos en sus clubes.

“Los jugadores sub 23 ya prácticamente están en plantillas de Primera División, diferente a los de sub 17 o sub 20, que eso es un tema global, no solo pasa en México, pero aquí no estamos como para no dar prioridad a ese tipo de talentos y que se pierdan en el camino. Con el grupo olímpico lo que se acrecienta es el aparador y la experiencia, entonces muy probablemente la mayoría de ellos va a seguir con ese status de titulares y los que no, si logran tener buenos juegos, automáticamente van a ocupar ese trampolín para ganarse un lugar en Primera o en el futbol internacional”.

Otros ex futbolistas olímpicas no consiguieron el salto a Europa pero sí mejores contratos en la Liga MX: Rodolfo Pizarro fue transferido de Pachuca a Chivas por 14.75 millones de euros, casi el triple de su costo en aquel momento (cinco millones), mientras que Víctor Guzmán fue comprado definitivamente por Pachuca y Javier Abella se convirtió en capitán de Santos Laguna.

México competirá ante Corea del Sur por el pase a las semifinales olímpicas, en las que también se medirán Japón ante Nueva Zelanda, España ante Costa de Marfil y Brasil contra Egipto. De ellos, solo Brasil, España y México saben lo que es ganar una medalla de oro.

fredi.figueroa@eleconomista.mx