Ekaterimburgo. Edson Álvarez no paraba de llorar, de lamentarse, de asumirse culpable sin siquiera ser acusado por sus compañeros de que fue él quien provocó la peor derrota de México en un Mundial en los últimos 40 años.

El defensor del América ha sido la gran sorpresa y apuesta de Juan Carlos Osorio en Rusia 2018. Ha jugado los tres partidos, dos de ellos de titular y lo ha hecho con 20 años de edad. Es el más joven del plantel y de las más recientes ediciones mundialistas. Se podría equiparar con Andrés Guardado, cuando en Alemania 2006 debutó a los 19 años.

“Edson hizo una jugada magistral en la que eludió a cuatro o cinco rivales; pero pedirle a un muchacho de 20 años en su primer Mundial que la haga 10 veces, creo que es demasiado, fue mi culpa”, dijo el entrenador colombiano.

Edson jugó el torneo pasado con su equipo 17 partidos, y sólo en siete de ellos fue titular. Al final, únicamente disputó 889 minutos en el último semestre, pero con la lesión de Néstor Araujo y su baja de la concentración, le abrió a Edson la posibilidad de jugar su primer Mundial.

Si con las primeras dos victorias de la Selección Mexicana en Rusia 2018 los “voceros” oficiales se limitaban a Andrés Guardado, Guillermo Ochoa, Miguel Layún, Carlos Salcedo y, en ocasiones, Javier Hernández e Hirving Lozano, con la derrota fueron los tres primeros quienes asumieron la misión del control de daños y mensaje de unidad en el grupo.

“(Estamos) molestos porque al final queríamos cerrar de la mejor manera pero tenemos que sacar ese coraje, esa frustración por el partido de hoy y ser conscientes que al final estamos por méritos propios”, aseguró Miguel Layún, el primero en detenerse para explicar la derrota 3-0 ante Suecia.

Después de él, salieron Ochoa, Guardado e Hirving, en un desfile de jugadores que no hablaron de sus sensaciones después del juego.

Carlos Vela, Giovani y Jonathan Dos Santos y Javier Aquino aprovecharon la distracción para salir del estadio sin expresar en palabras el estado de ánimo del equipo y después de conseguir con tensión la clasificación a octavos de final.

Las risas cómplices, la cara levantada y aquella postura de hombros firmes, disimulan el impacto de una derrota.

“Nos faltó jugar más con la desesperación de ellos, porque eran quienes tenían que salir a buscar el resultado, y pudimos agarrarlos mal parados, pero no podemos seguir lamentando”, comentó Carlos Salcedo con voz firme.

Los errores del partido les costó llevarse tres goles, dejar el liderato en la tabla y poner la clasificación a octavos de final en manos de lo que hicieran los alemanes.

No era el ambiente relajado de los primeros dos partidos, en los que Rafael Márquez, Jesús Gallardo y Edson Álvarez dieron una opinión después del juego. El defensa de 20 años aprovechó que Layún y Ochoa declaraban para salir rápidamente del estadio sin dar declaraciones.

“Hay que ser positivos; por supuesto, hay que dejarlo claro, no estamos contentos con esta situación, nadie, pero estamos contentos porque estamos en octavos, y nadie nos regaló estar, nos lo ganamos en los dos primeros juegos, ganándole a Alemania con buen futbol y nosotros le dimos ese primer golpe al equipo alemán y después se ha visto que fue el grupo más complicado, estamos ahí, todavía”, dijo Guillermo Ochoa.

Ochoa, Salcedo, Guardado y Juan Carlos Osorio mantienen el factor anímico con la confianza de las victorias logradas ante Alemania y Corea del Sur.

“Estas circunstancias nos pasaron ahora, vamos a trabajar, vamos a mejorar”, indicó Hirving Lozano como propuesta para superar la derrota.

Edson encontró consuelo después del partido ante Suecia. Ochoa le tocó la cara y se la levantó; Juan Carlos Osorio le dio un abrazo y se lo llevó por unos metros donde le explicaba con un discurso, quizá, que tendría una nueva oportunidad de enmendar sus errores.

En ese entonces no sabía que el rival sería Brasil, buscará su redención en el camino que lleve al equipo a los ansiados cuartos de final.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx