La Fórmula E tiene como plan estructural llegar a un público más joven, principalmente porque al paso de los años en otras competencias automovilísticas el promedio de edad del público aumenta, situación que buscan evitar en este serial.

“Nosotros desde el inicio creamos la Fórmula E para gente joven. Entendimos que el perfil y la media de edad de otros campeonatos van envejeciendo. Para nosotros era importante bajar esa media de edad, que actualmente, a nivel global, está en 28 años”, aseguró Alberto Longo, cofundador y director general de la Fórmula E, en entrevista con El Economista.

Para mantener a este público, principalmente su trabajo se ha basado en ser un producto atractivo y en la creación de experiencias como el Fanboost y Attack Mode.

El Fanboost es una manera de involucrar a los fanáticos, para que tengan la opción de contar con un impacto directo en el resultado de la carrera. Los seguidores, mediante la página oficial de la FIA, votan por sus corredores favoritos. Los tres que obtienen la mayor cantidad de votos reciben un beneficio de un impulso temporal durante la carrera de 100 kj de energía.

El Attack Mode es un sistema de refuerzo de potencia implementado por el campeonato, que permite a los pilotos conducir a través de una sección específica del circuito para obtener acceso a un impulso temporal, que está limitado a una cierta cantidad de uso por carrera.

“(Con) el Fanboost al principio tuvimos mucha gente en contra de su implementación, aunque al final resultó una de las grandes piedras de donde ha nacido el proyecto de Fórmula E. Otro aspecto de mucha ayuda fue el Attack Mode. En resumen, lo que hemos buscado desde el inicio es posicionarnos entre un videojuego y la realidad, que permite un mayor acercamiento al público joven”, comentó el director general.

Las estrategias se respaldan en cifras. Durante el año pasado, la competencia contaba con una audiencia promedio de 35 millones de televidentes en cada carrera, que para el 2019, aumentó a 43 millones.

En cuanto al serial llevado a cabo en Ciudad de México, el evento suscitado en febrero de este año involucró una derrama económica de 88.6 millones de dólares, con un gasto total de espectadores foráneos de 7.3 millones.

La fechas del evento involucraron 44,000 espectadores, 22,880 locales, 16,770 no residentes en Ciudad de México (10,868 viajaron específicamente por la Fórmula E) y 4,400 internacionales (3,168 visitantes por la Fórmula E).

Con relación a la nueva administración, encontraron el interés común de impulsar el evento, principalmente por tratarse de automóviles cuya fuente de desarrollo es la energía.

“Nuestro mensaje es completamente distinto al de la Fórmula 1, y como bien mencionó Rosaura Ruiz, secretaria de Educación, Ciencia y Tecnología, tenemos que educar a la gente joven, que utiliza el vehículo día a día, para bajar la cantidad de emisiones de CO2 y buscar soluciones. La negociación con ellos fue buena, en nosotros encuentran un mensaje que buscan difundir, algo que encontramos en todas las sedes a las que asistimos”, comentó.

Respecto a la quinta edición del evento en el 2020, competirán 24 automóviles, cuatro más que la edición pasada, los cuales serán de las marcas Mercedes Benz y Porsche. Los precios se mantienen en el mismo rango, y van de 150 a 300 pesos.

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