El español David Ferrer volvió a sudar para ganar otro partido en el Abierto de tenis de Estados Unidos, pero se las arregló para derrotar al australiano Lleyton Hewitt por 7-6 (11/9), 4-6, 6-3, 6-0 y avanzar a octavos de final del último Gran Slam del año.

Como en sus dos anteriores victorias, el cuarto favorito Ferrer necesitó de un tiebreak y poco más de tres horas para obtener su boleto a la cuarta ronda por tercer año consecutivo y por cuarta vez desde su debut en un US Open en el 2003.

Por el pase a los cuartos se medirá en su próximo partido con el ganador entre el estadounidense Steve Johnson y el francés Richard Gasquet.

Ferrer, que llegó a semifinales de un Abierto neoyorquino en 2007, está disfrutando de una de sus mejores temporadas en el circuito de la ATP.

En lo que va del año ha ganado cinco títulos, uno menos que el líder del circuito, el suizo Roger Federer, y accedió ahora a octavos de final de un torneo mayor por décima vez consecutiva.

"Estoy teniendo la mejor temporada de mi carrera. Pienso que estoy en el momento adecuado, sólo tengo 30 años", dijo Ferrer al pie de cancha, luego de su partido de tres horas y 12 minutos ante Hewitt.

Ferrer y Hewitt son dos de los jugadores de más edad que se clasificaron a tercera ronda, pero en la cancha entregaron la energía de dos adolescentes.

El partido parecía iba a ser más reñido luego de que el español ganara un primer set que demoró 1 hora y 14 minutos que se fue a desempate.

El español pareció desinflarse tras ceder la segunda manga en 46 minutos por 6-4, pero encontró un segundo aire y estuvo trabajando mejor con su saque para marcar la diferencia del encuentro.

Ferrer consiguió 82% de puntos posibles con el primer servicio y 57% con el segundo, quebró cinco veces a su rival y cometió 43 errores no forzados.

En ausencia del astro Rafael Nadal, número dos mundial, debido a una lesión, Ferrer es la mejor carta de España para conquistar el título del último de los cuatro Gran Slams de la temporada.

El australiano Hewitt pareció resentir el monstruoso partido de 4 horas y 35 minutos que sostuvo el viernes contra el luxemburgués Gilles Simon, al que venció en cinco set y dos tiebreaks. El ex número uno mundial y campeón del US Open en 2001 participó en su duodécimo Abierto neoyorquino gracias a una invitación de los organizadores.

Las lesiones -la última una operación en el pie en marzo de 2011- han mermado su carrera y le han hecho caer hasta el puesto 125 del ranking mundial.