La historia de Tigres y de Rayados tiene un antes y un después con la llegada de los corporativos que los han acogido en los últimos 20 años. Antes de Femsa y Cemex, no tenían los títulos que hoy ostentan en sus vitrinas incluso a nivel internacional, como el tetracampeonato de Concacaf de los blanquiazules.

Pero el éxito deportivo solo es reflejo de la competitividad industrial que abunda en Monterrey, explican en entrevista con El Economista tanto Melody Falcó, ex directora del Instituto Estatal de Cultura Física y Deporte de Nuevo León (INDE), como René Lankenau, consejero empresarial y ex jefe de innovación de BanRegio.

“La cultura empresarial que hay en Nuevo León es grandísima, el Estado se ha destacado en todos los ámbitos, siempre ha contado con buenos proyectos y en particular en el futbol ha sido determinante en la estructura tan consolidada que tienen hoy y que se refleja en los resultados deportivos”, diagnostica Falcó, quien estuvo a cargo del deporte de esa entidad durante 12 años.

Desde su perspectiva, el ambiente de los equipos regios ha cambiado radicalmente desde la década de los noventa, cuando el empresario Jorge Lankenau adquirió al Club de Futbol Monterrey en 1991 con el respaldo de su empresa, el grupo financiero Abaco. En ese entonces, el equipo solo tenía un campeonato de liga (ganado en un torneo corto de 1986). Este empresario también fue el creador de la marca Aba Sport, con la que vistió a clubes como Chivas, Atlas, Santos, Tigres y hasta la selección mexicana en el mundial de Francia 1998.

“Ahí empieza a cambiar la publicidad y mercadotecnia en el futbol, empiezan a tratar a los clubes como una empresa. Anteriormente, habían estado manejados por el gobierno o por universidades como fue Tigres; si bien la UANL hacía un gran esfuerzo, definitivamente no es lo mismo que contar con el respaldo de una empresa”.

Los noventas fueron el comienzo del legado para los clubes regios. A finales de 1996, los Tigres, con un descenso consumado ante su acérrimo rival, fueron adquiridos por Sinergia Deportiva, una asociación civil en la que destacaban las acciones de Cemex. Los felinos comenzaron con fichajes estelares como el de ‘El matador’ Hernández, Jorge Campos y Jesús Olalde hasta llegar a la década del 2010, con nombres como Lucas Lobos, Damián Álvarez, Nahuel Guzmán y André-Pierre Gignac.

Como Cemex, Femsa adquirió las acciones de Rayados en 1999, tomando un equipo en puestos bajos de la tabla. Apenas cuatro años después, bajo la dirección técnica del ex campeón mundial Daniel Pasarella, ganaron su segunda liga y hasta ahora han sumado tres más, además de un tetracampeonato de Concacaf que los ha llevado a cuatro Mundiales de Clubes.

“Son dos empresas tremendamente bien manejadas, con equipos de dirección y ejecutivos bastante independientes, directores profesionales que van haciendo culturas deportivas muy exigentes y acostumbradas a funcionar con base a resultados. Si tú trasladas eso a los equipos, seguro vas a ver clubes que operan con base a resultados, muy eficientes, exigentes en el cumplimiento de metas y objetivos y, al mismo tiempo, van a vestir su historia. El equipo termina siendo el reflejo de la misma cultura de la empresa madre”, analiza el emprendedor Lankenau.

Empresas como Valúe, Afirme y Cervecería Cuauhtémoc también se han unido al respaldo financiero de Tigres y Rayados, lo que, en opinión de Lankenau, permite una óptima independencia económica: “las operaciones se han mantenido bastante independientes y puedes ver el aumento del valor que han tenido los equipos. Se han podido mantener de una forma financieramente autónoma que en ninguno de los dos casos los equipos figuran en el informe anual financiero de la empresa”.

Nuevo León es el estado número uno de México en potencial empresarial, asegura el autor del newsletter White Paper. En el caso concreto de Femsa y Cemex, son organizaciones ligadas al origen empresarial del estado desde hace más de 120 años, por lo que sus acciones en el futbol también tienen un vínculo sentimental con la comunidad regia: “hablamos de dos de las empresas no solo más grandes de Monterrey, sino también de las más simbólicas, por lo que tienen un gran sentido de responsabilidad con la ciudad, algo que no sucede en otros lados”.

Con sus 12 años de experiencia al frente del instituto gubernamental más importante del deporte en Nuevo León, Melody Falcó atribuye el éxito de Rayados y Tigres al respaldo empresarial del estado, lo cual también es un diferenciador con clubes que reciben parte de su presupuesto del erario, como en su momento se ha evidenciado a Puebla y los extintos Veracruz y Jaguares.

“Cuando estás en una institución pública, las visiones se vuelven a corto o mediano plazo porque los líderes tienen un tiempo determinado en su cargo. En cambio, con un respaldo corporativo, la iniciativa privada lo ve como el inicio de un proceso que puede tardar entre 10 y 15 años en consolidarse, pero donde no les importa el tiempo sino formar una estructura sólida. El éxito de Tigres y Rayados es que siempre hay un plan y visión continua y que se va renovando cada año”.

Desde que Femsa y Cemex tomaron a los equipos regios, han ganado nueve títulos de liga entre ambos, tres de copa y cinco torneos internacionales, además del subcampeonato de Copa Libertadores de Tigres en 2015, una fase a la que nunca había llegado un club regio.

De acuerdo al ranking de las empresas más importantes de México en el 2019, realizado por Expansión, Femsa ocupa el quinto lugar solo por debajo de PEMEX, América Móvil, Walmart y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), mientras que Cemex es la número 10 con ventas anuales superiores a los 276 millones de pesos.

“Definitivamente el respaldo empresarial es fundamental para tener buenos resultados. Nuevo León no es el único referente nacional en éxitos deportivos, pero sí está dentro de los primeros dos o tres de manera consistente por esa cultura general del esfuerzo y del apoyo empresarial”, finalizó Falcó.

fredi.figueroa@eleconomista.mx