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Estados Unidos ahonda el fango de la Selección Mexicana
Una goliza de 3-0 a favor de los estadounidenses volvió a evidenciar la pobreza táctica y temperamental del Tri, que sigue empeorando su relación con el aficionado después del episodio de bajo rendimiento en Qatar 2022.

El fango en el que se ahoga la Selección Mexicana se hace más profundo. Una rama para salir a recuperar oxígeno se había asomado con el partido contra Estados Unidos en las semifinales de la Concacaf Nations League 2023, pero el resultado terminó siendo todo lo contrario: menos aire, más crisis y más hundimiento.
México fue goleado 3-0 por Estados Unidos en dicho partido y firmó una de las exhibiciones más desastrosas en su historia oficial, que, por si fuera poco, se aderezaron con dos expulsiones, golpes al rival, gritos homofóbicos desde la tribuna y un público que, cabizbajo entre hartazgo y decepción, abandonó el estadio Allegiant de Las Vegas antes del minuto 80.
“Noche negra para el balompié nacional”, calificó el periodista y escritor Heriberto Murrieta, mientras que su colega Tlatoani Carrera agregó: “Pésimo nivel futbolístico, faltas alevosas en el campo y el grito discriminatorio. Todos los defectos del futbol mexicano en sólo 100 minutos”.
La derrota tomó tintes de hecatombe por una razón: este era el partido que el aficionado mexicano estaba esperando para empezar a hacer las paces con su selección después de dos años de resultados pobres que remataron en Qatar 2022, con la eliminación más tempranera del Tri en Copas del Mundo desde 1978.
Además, enfrente estaba el acérrimo rival futbolístico, Estados Unidos, con una racha de cinco partidos sin perder ante México que incluían los trofeos de Nations League y Copa Oro de 2021. Por eso el entrenador tricolor, Diego Cocca, recalcó en la conferencia previa al juego: “Conozco al mexicano, quiere sentirse identificado dentro de la cancha y ahora tenemos la oportunidad de que sea con nosotros”.
Pulisic, el que sí asumió el protagonismo
Pero Estados Unidos tenía su propia versión y desde el minuto 22 le complicó la tarea a Cocca, con Christian Pulisic, su capitán, rebasando a Edson Álvarez, considerado el mejor futbolista mexicano del momento, para meterse al área y tener la primera jugada clara de gol, aunque su tiro terminó por arriba.
Parecía que esa jugada despertaba la calidad de México, ya que al 33’ hubo una pared en el borde del área estadounidense bien armada entre Jorge Sánchez y Orbelín Pineda que, aunque no prosperó, provocó la emoción de la grada.
Sin embargo, no pasaron ni cinco minutos para que Pulisic cobrara revancha y pusiera el 1-0 para Estados Unidos al 37’, aprovechando un toque erróneo de Edson Álvarez hacia su propia área. La pausa del medio tiempo llegó con ese marcador y se esperaba el cambio radical de México en la segunda parte.
Lo único que ocurrió fue el 2-0 estadounidense al primer minuto del segundo tiempo, evidenciando la fragilidad defensiva táctica y mental del sistema de Diego Cocca, que otra vez alineó a cinco defensas. César Montes, el líbero y responsable de la última línea, se perdió al buscar un balón en media cancha y Weston McKennie aprovechó para filtrar por banda a Tim Weah y éste centró para el doblete de Pulisic.
A partir de ahí el Tri se deshizo emocionalmente. Uriel Antuna se salvó de la tarjeta roja al 56’ a pesar de que en una disputa aérea hizo sangrar a Giovanni Reyna con un choque desleal pero al 68’ la expulsión se concretó con César Montes dándole una patada totalmente a destiempo a Folarin Balogun, que desencadenó la primera gresca entre ambos equipos.
El árbitro, el salvadoreño Iván Barton, emparejó con tarjeta roja para McKennie y el juego se reactivó después de casi cinco minutos. Fue ahí, hasta el 76’, cuando México tuvo su primera jugada clara de gol tras un error del portero Matt Turner que le permitió a Antuna tirar en el borde del área chica, aunque falló y después se señaló fuera de lugar.
Al siguiente minuto Estados Unidos consumó su goleada con el 3-0 tras un desborde de su lateral Sergiño Dest que terminó en asistencia para Ricardo Pepi. Este joven delantero, de raíces mexicanas, esquivó a Guillermo Ochoa y creció el marcador. Hubo segundos de incertidumbre ante la duda por fuera de lugar, pero el VAR dio el gol como válido.
El juego ya estaba completamente roto. Los aficionados con playeras verdes empezaron a abandonar las gradas y entonces llegó otra crisis de frustración de Gerardo Arteaga atacando a Dest. El árbitro expulsó a ambos a pesar de que fue el mexicano quien lanzó el primer golpe y, con ello, por ocasión inédita, un encuentro oficial entre México y Estados Unidos firmaba cuatro expulsiones.
Eso no fue todo. Al 89’, Iván Barton paró el juego durante casi tres minutos porque los aficionados mexicanos empezaron a lanzar gritos homofóbicos al portero estadounidense y decidió añadir 12 de compensación, pero la disputa ya estaba tan endeble que el mismo Barton decidió finalizarla al 98’.
Duras consecuencias pero sin despedir a Cocca
La consecuencia en estadísticas es que México sufrió su peor derrota en partidos oficiales contra Estados Unidos después de 89 años de rivalidad, además de emparejar su peor racha sin ganarle al llegar a seis (cuatro derrotas y dos empates) entre 2021 y 2022, misma que cifra que vivió entre 2011 y 2015.
La consecuencia en reputación es igual o peor: los aficionados estallaron en redes sociales con comentarios como “Desde el 7-0 contra Chile no se vivía una noche tan vergonzosa” o “Qué vergüenza de selección, la corrupción mexicana”, entre los más suaves, ya que los otros siguen subiendo el volumen de insultos desde el Mundial de Qatar.
“El ya tocamos fondo para mí no existe, si tú no corriges ni cambias lo que estás haciendo mal vas a seguir tocando fondo y no vas a salir de ahí, es lo que pasa con el futbol mexicano. Para mí el proyecto de Diego Cocca está mal desde el principio y lo que mal inicia mal acaba”, reflexionó Francisco Gabriel De Anda, analista de ESPN.
México ha perdido la oportunidad de ganar los tres títulos más recientes de su confederación (dos Nations League y una Copa Oro) en dos años contra su acérrimo rival. Sólo en esos partidos el balance es de dos goles a favor por siete en contra, en los que han sido protagonistas tanto veteranos como Guillermo Ochoa hasta novatos como Santiago Giménez.
Gerardo Martino y ahora Diego Cocca son los señalados por su responsabilidad desde el banquillo, aunque este último expresó en conferencia de prensa posterior al 0-3 contra Estados Unidos que no siente su puesto en riesgo.
“Mi trabajo no sólo es convencer a los jugadores sino también a los directivos de que estamos en el buen camino, si los directivos no están de acuerdo con lo que pienso no tengo ningún problema (en irme), pero lo que me demuestran y me dijeron es que tengo total apoyo. En los momentos difíciles es donde se ve el apoyo y esta es la oportunidad de demostrar como grupo que vamos a trabajar y salir adelante, tenemos una Copa Oro y vamos a competir de la mejor manera”.
Cocca perdió el invicto con el Tri en su sexto partido, pero su reputación, al igual que la de la selección mexicana, ya venía arrastrándose con los recientes empates (2-2) ante Jamaica y Camerún. Sin embargo, mantiene la idea de llegar como director técnico de México al Mundial 2026.
“Sueño con un proceso de tres años y medio y apenas van cuatro meses. Me parece perfecto que la gente de la federación (Mexicana de Futbol) venga, se ocupe, hablemos y nos pongamos a trabajar juntos para bien de la selección. Tenemos que trabajar muchísimo no sólo en lo futbolístico, sino en mentalidad y otros temas. Si creemos que lo vamos a mejorar en cuatro meses estamos equivocados, hay mucho que trabajar sobre todo de puertas para adentro”, agregó Cocca en la conferencia.
El delantero Santiago Giménez fue más autocrítico e incluso dejó entrever la falta de convicción del grupo en este partido: “No me gusta dar tantas explicaciones porque al final pasó lo que tuvo que pasar. No estuvimos a la altura de Estados Unidos, que desde el primer minuto intentó ganar y nosotros nunca tuvimos esa intención, así no podemos ganar un partido (…) Fue un golpe de realidad y debemos mejorar muchas cosas”.
El fango seguirá hondo para México en las próximas semanas. Este 18 de junio tratarán de recuperar un poco de oxígeno en el partido por el tercer lugar de la Nations League ante Panamá, pero la victoria no les garantiza salir del ahogo.
Después vendrá la Copa Oro (debuta el 25 de junio ante Honduras) y con ella otro escrutinio a Diego Cocca si no cumple con el objetivo de ser campeón. Pero independientemente de eso no se ve quién rescate al Tri de ese fango en el corto plazo: ni en la cancha, ni en la dirección técnica ni en las altas oficinas.
Ya hubo cambios en los tres niveles, pero los resultados siguen siendo los mismos: frustración y hartazgo para los aficionados.