Uruguay contra Francia, Brasil vs Bélgica, Suecia vs Inglaterra y Rusia vs Croacia. Es decir, ocho maneras de entender el futbol (algunos con más coincidencias que otros): desde el esfuerzo individual hasta los equipos que no van solos ni a la cocina.

El futbol dicta que el Mundial siempre sirve como una referencia para entender cuál será el estilo de “moda” o “el mejor” al menos por unos cuatro años. Lo que hizo la España de Luis Aragonés y Vicente del Bosque (también Pep Guardiola con el FC Barcelona), metió a los clubes y a las selecciones a buscar jugar bien, estéticamente. Fue la era del imperio del balón.

Entre el 2008 y el 2012 España, marcó el ritmo de juego del planeta. Influyó, por ejemplo, a la pragmática Italia, incluso después de la edad dorada de La Roja, la Premier League logró llevarse a Pep Guardiola para el Manchester City porque el juego seduce.

¿Qué estilos hay en juego?

Una cosa está clara, ninguno de éstos se parece a lo que impuso la Selección española o el FC Barcelona. La estética no ganará en Rusia, está claro.

Ahora están los equipos poderosos por los apellidos y que te pueden destrozar cuando les apetezca. Si dudan, pregúntenle a Argentina de esos 10 minutos terribles cuando Kylian Mbappé los sacudió como trapo. ¿Habías visto a una Argentina tan paseada como en este Mundial?

Brasil tiene —como hace generaciones no pasaba— un tridente en la delantera (y una banca) que causa terror. Y no es que sólo los nombres de Neymar, Willian o Gabriel Jesús espanten, lo que da terror es lo que imaginen cuando les llega la pelota, porque cuando eso ocurre y en su cerebro maquinan jugadas, ahí sí que nadie los puede detener, ni el catenaccio más preciso de la historia podría hacerlo, porque un taco, una pisada, un túnel, quiebra horas y horas de pizarrón de los entrenadores.

Es casi lo mismo con Bélgica. La generación con mayor pedigree en la historia del país quiere por fin demostrar que además de futbol (que de eso no se ha dudado nunca) tienen carácter para afrontar los momentos más difíciles. Dirán los muy futboleros: “no les tiemblan las piernitas”.

El resto: Uruguay, Inglaterra, Croacia y Suecia apelan a sus bíceps, cuádriceps y a lo que dicte el pizarrón. Croacia, la más talentosa, tiene a jugadores que imaginan y eso es agradable para el futbol. Pero lo que es Uruguay, Inglaterra y Suecia tienen un libro en el cerebro que les dice en qué momento, por qué, bajo qué circunstancia moverse o hacer tal o cuál jugada. Ellos representan el método y cuando hay reglas, las cosas no siempre son entretenidas, lindas, interesantes o vertiginosas, pero también valen.

Para el mundo, Rusia, el local, es la demostración que, en el futbol moderno, metódico y hasta científico vale más el orden que la estética. La caída de España ante los rusos en penales fue casi como un ataúd a un sistema de juego que maravilló al mundo y que, al menos por ahora, no tiene la capacidad de mantener el nivel que mostró hace una década y no hay nadie que lo aplique en el planeta.

Entonces tomemos sitio en el sofá, preparemos botana, emperedados, una cerveza o una soda y miremos el televisor.

Ojalá, por el bien de los fans, triunfe el futbol que siempre nos deleita la pupila y que sea un triunfo para la imaginación. Pero si no es así, habremos de admitir que el orden y el método, también valen para ganar.